SEMILLAS DE DIOS

miércoles, 4 de febrero de 2009

LITURGIA , SANTORAL , PEQUEÑAS SEMILLITAS , 04 / 02 / 09 .

















04/02/2009, Miércoles de la 4ª semana de Tiempo Ordinario.

PRIMERA LECTURA
El Señor reprende a los que ama
Lectura de la carta a los Hebreos 12, 4-7. 11-15

Hermanos: Todavía no habéis llegado a la sangre en vuestra pelea contra el pecado. Habéis olvidado la exhortación paternal que os dieron: - “Hijo mío, no rechaces la corrección del Señor, no te enfades por su reprensión; porque el Señor reprende a los que ama y castiga a sus hijos preferidos.” Aceptad la corrección, porque Dios os trata como a hijos, pues, ¿qué padre no corrige a sus hijos? Ninguna corrección nos gusta cuando la recibimos, sino que nos duele; pero, después de pasar por ella, nos da como fruto una vida honrada y en paz. Por eso, fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes, y caminad por una senda llana: así el pie cojo, en vez de retorcerse, se curará. Buscad la paz con todos y la santificación, sin la cual nadie verá al Señor. Procurad que nadie se quede sin la gracia de Dios y que ninguna raíz amarga rebrote y haga daño, contaminando a muchos.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 102, 1-2. 13-14. 17-18a
R. La misericordia del Señor dura siempre, para los que cumplen sus mandatos.

Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. R. Como un padre siente ternura por sus hijos, siente el Señor ternura por sus fieles; porque Él conoce nuestra masa, se acuerda de que somos barro. R. Pero la misericordia del Señor dura siempre, su justicia pasa de hijos a nietos: para los que guardan la alianza. R.

SEGUNDA LECTURA





EVANGELIO
No desprecian a un profeta más que en su tierra
Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 1-6

En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: -« ¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?» Y esto les resultaba escandaloso. Jesús les decía: -«No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.» No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.


Palabra del Señor.

¿Nuestra pelea contra el pecado?
4-02-2009
Heb 12,4-7.11-15; Sal 102; Mc 6,1-6

Nuestra sangre, no; ¿la de Jesús? Nuestra pelea, no; ¿la de Jesús? ¿Llegará? Llegará. Un discípulo no es menos que su maestro. Toma tu cruz y sígueme. Siendo el suyo camino de cruz, ¿el nuestro, no? Tú y yo, ¿no formaremos parte del espectáculo? ¿Se limitará lo nuestro a volver a Jerusalén una vez contemplado? No, si somos de verdad seguidores de Jesús. Si él se ha hecho igual a nosotros en todo menos en el pecado, sólo este puede hacernos diferentes de él. ¿Buscamos la confrontación, el martirio? No, claro. Pero muchas veces hasta hoy se allegaron a gentes, seguidores de Jesús, que tampoco lo querían. ¿Llegará nuestra sangre a ser derramada también? Si fuera el caso, no nos espantemos. La pedagogía de Dios nos enseña y nos lleva. Es muy rara; pero compasiva y misericordiosa. ¿A dónde nos habrá de conducir? Procurad, nos enseña Hebreos, que nadie se quede sin la gracia de Dios.

También el relato del Evangelio de hoy nos deja mustios. La segunda sección del evangelio de Marcos (3,7-6,6a) nos muestra el fracaso de Jesús entre los suyos. La primera (1,14-3,6), puso de relieve su autoridad (1,22.27; 2,10.28). Alcanzado un verdadero éxito popular (1,22.28.32-33.37.45; 2,12), se enquista en creciente hostilidad de escribas y fariseos (2,6-7.16.18.24; 3,2.4), quienes, al final, complotan para hacerle perecer (3,6). En la segunda sección, la actividad de Jesús se presenta como enseñanza en parábolas y gestos de poder —milagros—, pero con reacciones desfavorables de los escribas, de los familiares de Jesús y de sus conciudadanos. No convence, ahora ya. Incluso le piden que se vaya del lugar (5,17).

En la sinagoga de nuevo, como al comienzo del Evangelio. En Nazaret. Será la última vez que Jesús entre en una sinagoga. Toma la palabra con autoridad. Comienza a enseñar. Seguramente, largo. ¿De dónde saca todo esto?, ¿qué sabiduría es esa?, le preguntan —la palabra sabiduría sólo aparece aquí en el evangelio de Marcos—; al lector nada se le cuenta de su contenido; el relator le deja sin sus palabras. Llama la atención el paralelo con 1,22. En ambos casos se da la misma reacción: sorpresa mayúscula. Pregunta asombrada con una doble línea: ¿de dónde lo saca?, ¿quién es? El choque con lo inesperado se convierte para ellos en escándalo. Tienen una imagen de Jesús —el carpintero, el hijo de María, quien podía estar también ella en la sinagoga escuchando— y rechazan reconocer en él a otro de lo que les dice esa imagen admitida. Una cierta ironía del narrador hace que los vecinos se planteen en la sinagoga las preguntas esenciales de lo que llega por Jesús, y los lectores sabemos que el narrador sitúa este origen en Dios y no en Belcebú, como lo hicieron los escribas (3,22). También el lector sabe que es Satán el adversario, opuesto al Espíritu que ha recibido (1,10-13). Desde entonces, los compatriotas de Jesús que no optan por un origen divino, se aproximan a la posición de los escribas, en lugar de reconocerlo, como hace el lector.

Jesús es rebajado por los suyos al nivel social común, del que no puede salir; el lector sabe ya la hostilidad de su grupo familiar (3,21.31-35). Escandalizados porque rehúsan atribuir su sabiduría y su poder a Dios, sino que, al decir de Jesús, la refieren implícitamente a Satán. Resultado de una incredulidad encerrada en sus a prioris: Jesús no puede desplegar ningún acto de poder. Así, se han cerrado al precedente: Tu fe te ha salvado (Camille Focant).

ARCHIDIÓCESIS DE MADRID.

CONOCIENDO A LOS SANTOS.-
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4 de Febrero

San Andrés Corsini
(año 1373)
El lobo que llegó a ser cordero

Lo llamaron Andrés por haber nacido en el día de la fiesta del apóstol San Andrés (30 de noviembre) en el año 1602, en Florencia, Italia.
Andrés significa: "varonil".
Su juventud, a pesar de ser hijo de unos papás muy buenos y piadosos, fue dedicada al vicio y al pecado, porque tuvo la desgracia de juntarse con malas amistades, y se cumplió en él aquel antiguo refrán "El que con lobos anda, a aullar aprende". Los sabios dicen que cada cual es lo que sean sus amistades. Y Andrés se volvió malo porque sus amistades no eran nada buenas.

Un día el joven disipado le oyó contar a su mamá un misterioso sueño: "Poco antes de que tú nacieras, yo te vi en sueños convertido en un lobo feroz y que entrabas a un templo y allí ante la imagen de la Sma. Virgen te convertías en un manso cordero. Oh cuanto he rezado a Dios y a la Virgen para que la segunda parte de este sueño se convierta en realidad. Lobo ya lo has sido, y más malo de lo que jamás hubiéramos imaginado que ibas a llegar a ser. ¡Pero confío en que la Madre de Dios te habrá de convertir algún día en manso cordero que no ofenda al Señor! ¡Desde el día de tu nacimiento yo te consagré a Dios y a la Madre Santísima. Y con tu padre no hemos dejado un solo día de rezar para que te conviertas y cambies de modo de comportarte!

Estas palabras impresionaron profundamente al joven Andrés. Lleno de vergüenza y arrepentimiento se fue a la iglesia de los Padres Carmelitas y de rodillas ante la imagen de Nuestra Señora del Carmen prometió que su vida cambiaría totalmente.

Preguntó a un santo sacerdote qué debería hacer para enmendar su mala vida pasada y él le aconsejó que entrara de religioso. Y así lo hizo. Se fue de fraile carmelita, y aunque sus antiguos amigotes y un tío materialista hicieron todo lo posible por convencerlo de que se quedara en el mundo en su vida de pecado y vicio, pudo más la gracia de Dios que los atractivos del mal, y se fue de religioso.

A uno que le ofrecía un elegante matrimonio le respondió: "¿Y de qué me sirve todo eso si no consigo la paz de mi alma?".

Cuando se ordenó de sacerdote, sus parientes, que eran de las riquísimas familias Corsini, le prepararon unas fiestas muy suntuosas en Florencia, su ciudad natal, pero él, sabiendo que esas fiestas lo iban a disipar en vez de enfervorizarlo, se fue a una iglesita apartada y solitaria y allá celebró muy piadosamente sus primeras misas, lejos de las fiestas mundanas que no sirven para aumentar el fervor.

Pocos años después de su ordenación sacerdotal, empezó Dios a premiarle su vida de santidad y de grandes sacrificios, concediéndole el don de obrar milagros. Profetizaba lo que iba a suceder, y sus profecías se cumplían exactamente. Bendecía enfermos y estos se curaban. Pero sobre todo lograba la conversión de grandes pecadores, como su materialista tío Juan Corsini, que ante su predicación dejó la vida mundana de pecado y empezó a dedicarse a orar y a obrar el bien.

Los jefes de la Iglesia de Fiésole se reunieron y aclamaron como obispo al Padre Andrés, pero éste salió huyendo y se escondió en un apartado convento, porque se consideraba indigno de ese cargo.

Después de buscarlo inútilmente por todas partes, ya iban a elegir otro como obispo, cuando un niño anunció que el Padre Andrés estaba en el convento de los cartujos. Entonces el pueblo se fue hacia allá y lo trajo y tuvo que aceptar tan difícil cargo. Fue obispo por 24 años y ejerció su oficio con la mansedumbre de un cordero.

Aunque vivía en el palacio episcopal, su vida era la de un penitente. Totalmente dedicado a servir y a ayudar a su pueblo y a colaborar con cuanta obra fuera posible en favor de los pobres y de los pecadores, su vida individual parecía la de un monje del desierto. Dormía en el suelo sobre una estera. Dedicaba varias horas al día a la oración. Ayunaba y guardaba abstinencia continuamente. Su meditación preferida era el pensar en la Pasión y Muerte de Jesucristo.

En la dirección espiritual y confesión de las mujeres jamás las miraba al rostro y prácticamente no sabía cómo era el rostro de ninguna de ellas. No le agradaba nada que lo vivieran felicitando o llamándolo santo, pues se creía un pobre y miserable pecador. En cambio aceptaba con mucho gusto las humillaciones que le hacían.

Todo lo que el obispo Andrés conseguía lo repartía entre los pobres e iba de puerta en puerta pidiendo para ellos.

Iba personalmente a buscar a los pobres "vergonzantes", o sea a aquellos que en un tiempo tuvieron buena posición económica pero que habían caído en la miseria y les daba pena pedir, y él en persona les llevaba las ayudas que necesitaban. La gente decía: "Monseñor Andrés jamás niega un favor al que lo necesita, si en su mano está el poder hacerlo".

Pero en lo que más sobresalía San Andrés Corsini era en su capacidad de poner paz entre los que estaban peleados. El Sumo Pontífice lo envió a poner paz en Bolonia, donde la gente estaba dividida en dos partidos: pobres y ricos, y se odiaban espantosamente. Después de soportar muchas humillaciones y hasta cárceles, el santo logró apaciguar los ánimos. Se hicieron las paces y por muchos años aquellos dos grupos no volvieron a pelear.

A los 71 años, murió el 6 de enero de 1373 e inmediatamente el pueblo lo declaró santo y empezó a pedirle favores y a obtenerlos por montones. Después el Sumo Pontífice Urbano Octavo lo canonizó en 1629.

San Andrés Corsini: Pídele a Dios que nos conceda dedicar nuestra vida a ayudar a los pobres y poner paz entre los demás. Y a la Virgencita que te convirtió, ruégale por nosotros los que hasta ahora hemos sido lobos dañinos, para que nos convirtamos pronto como lo lograste tú, en mansos corderos del rebaño de Cristo.

EWTN INTERNACIONAL,FÉ.-

PEQUEÑAS SEMILLITAS.-
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PEQUEÑAS SEMILLITAS

Número 0631 ~ Miércoles 4 de Febrero de 2009
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)

Hola !!!
Iniciamos hoy "Pequeñas Semillitas" con esta bella reflexión de la Madre Teresa de Calcuta referida a la paz:
La paz y la guerra empiezan en el hogar. Si de verdad queremos que haya paz en el mundo, empecemos por amarnos unos a otros en el seno de nuestras propias familias.Si queremos sembrar alegría en derredor nuestro precisamos que toda familia viva feliz.

Comentario
Hoy el Evangelio nos muestra cómo Jesús va a la sinagoga de Nazaret, el pueblo donde se había criado. El sábado es el día dedicado al Señor y los judíos se reúnen para escuchar la Palabra de Dios. Jesús va cada sábado a la sinagoga y allí enseña, no como los escribas y fariseos, sino como quien tiene autoridad (cf. Mc 1,22).
Dios nos habla también hoy mediante la Escritura. En la sinagoga se leen las Escrituras y, después, uno de los entendidos se ocupaba de comentarlas, mostrando su sentido y el mensaje que Dios quiere transmitir a través de ellas. Se atribuye a san Agustín la siguiente reflexión: «Así como en la oración nosotros hablamos con Dios, en la lectura es Dios quien nos habla».
El hecho de que Jesús, Hijo de Dios, sea conocido entre sus conciudadanos por su trabajo, nos ofrece una perspectiva insospechada para nuestra vida ordinaria. El trabajo profesional de cada uno de nosotros es medio de encuentro con Dios y, por tanto, realidad santificable y santificadora. Con palabras de san Josemaría Escrivá: «Vuestra vocación humana es parte, y parte importante, de vuestra vocación divina. Ésta es la razón por la cual os tenéis que santificar, contribuyendo al mismo tiempo a la santificación de los demás, de vuestros iguales, precisamente santificando vuestro trabajo y vuestro ambiente: esa profesión u oficio que llena vuestros días, que da fisonomía peculiar a vuestra personalidad humana, que es vuestra manera de estar en el mundo; ese hogar, esa familia vuestra; y esa nación, en que habéis nacido y a la que amáis».
Acaba el pasaje del Evangelio diciendo que Jesús «no podía hacer allí ningún milagro (...). Y se maravilló de su falta de fe» (Mc 6,5-6). También hoy el Señor nos pide más fe en Él para realizar cosas que superan nuestras posibilidades humanas. Los milagros manifiestan el poder de Dios y la necesidad que tenemos de Él en nuestra vida de cada día.
Rev. D. Miquel Masats i Roca (Girona, España)

Pensamiento




"No contestes a una palabra airada replicando con otra de igual tenor. Es la segunda, la tuya, la que seguramente los llevará a la riña"
Confucio




Tema del día : Yo soy la resurrección y la vida




"El que cree en mí tiene vida eterna..."

Qué sencillas resultan estas palabras y si embargo, qué difícil nos resultan de creer. Jesucristo ha venido a morir por nuestros pecados, pero también "ha resucitado" ha vuelto a darnos la esperanza de una "vida nueva" de un "reino eterno" donde no hay violencia ni odio, ni venganza, sino que se vive en una constante donación de "amor del Padre"

Pero cuánto nos cuesta creernos lo que nos dice Jesús, porque si creyéramos en El, no seríamos ciertamente pecadores, sino que actuaríamos con más cuidado. ¿Y cuál es esta "Nueva Vida" que nos trae la resurrección de Jesucristo?

Creo que basta releer el evangelio de San Mateo en el capítulo 5, 2- 12, cuando nos habla de Las Bienaventuranzas. Qué experiencia tan entrañable descubrimos y tan rica en matices, cuando el mismo Jesucristo nos está explicando lo que nos podemos encontrar si creemos en su Resurrección. Dice así:

"Dichosos los que tienen espíritu de pobres, porque de ellos es el reino de los cielos".
Ven ustedes, no dice los que son "pobres de espíritu", porque eso invita a una mala interpretación, sino que sean así bienvenidos, aquellos que tienen un corazón dócil, caritativo, humilde, los que tienen un espíritu pobre y no necesitan llenarlo de la abundancia de lo material, sino que basta hacer las cosas lo más sencillamente posible, imitando la sencillez de Jesús, prefiriendo las cosas de Dios y no las riquezas materiales y terrenas.

Aprendamos pues la primera razón de porqué es importante "resucitar con Cristo".

"Dichosos los que sufren porque ellos serán consolados".
Querido lector, usted con toda la razón del mundo puede decir ahora, ¿qué tiene que ver la resurrección del Señor con "el sufrimiento"? Además, parece como que Jesús quisiera que hubiera personas que sufran, porque a través del dolor, parece que uno se mortifica y sana de esto y de aquello, o también, por el dolor, expía sus culpas y pecados...etc.

Y nada más lejos de la voluntad de Dios: Él no quiere que haya personas que sufran dolor, miseria. Pero como las hay, como la injusticia de los hombres genera muertes, violencias, sufrimiento y como la enfermedad natural, o los "elementos de la Naturaleza", en ocasiones también producen dolor y destrucción, pues para todos ellos, si son capaces de Resucitar con Cristo de su amargura, si son capaces de ofrecer su dolor a aquel que lo padeció gratuitamente por nosotros, entonces..., "de ellos es el Reino de los Cielos".

"Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mí tendrá Vida Eterna". ¡Qué bonito, qué entrañable, qué tierno!

Y así con el resto de las Bienaventuranzas, saquen ustedes mismos la enseñanza.

"Dichosos Los humildes, porque heredarán la tierra prometida.
Dichosos los que tienen hambre y sed, de la justicia, porque serán satisfechos.
Dichosos los compasivos, porque Dios tendrá compasión de ellos.
Dichosos los de corazón limpio porque ellos verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz, porque Dios los llamará hijos suyos.
Dichosos los perseguidos por hacer lo que es justo, porque de ellos es el reino de los cielos.
Dichosos ustedes, cuando la gente; los insulte o los maltrate, y cuando por causa mía los maltraten, y cuando por causa mía los ataquen con toda clase de mentiras. Alégrense, estén contentos, porque van a recibir un gran premio en el cielo, pues así también persiguieron a los profetas que vivieron antes que ustedes".

Así pues, se trata de hacer una "conversión personal", implicarse cada uno en la Resurrección del Hijo, a través del Mensaje de las Bienaventuranzas, que cumpliendo una a una, nos abre cada vez más las puertas del Reino, que en definitiva es lo que nos importa.

Otra cita creo que interesante: "Hechos de los Apóstoles capítulo 1, 2- 4.: "Antes de irse, por medio del Espíritu Santo dio instrucciones a los Apóstoles que había escogido respecto a lo que debían hacer. Y después de muerto, se les apareció en persona, dándoles así claras pruebas de que estaba vivo. Durante cuarenta días se dejó ver de ellos y les estuvo hablando del Reino de Dios".

Recordemos también los evangelios de los Domingos de Pascua donde se relata el encuentro de Cristo con sus apariciones a los Apóstoles, estando o no el bueno de Tomás, y la caminata hacía Emaus, donde le reconocieron al partir el pan. Y al partir el pan le hemos de reconocer nosotros, cuando participamos también en la mesa del Señor que se nos ofrece cada vez, para que como El, podamos morir al pecado y resucitemos con Él a la Vida Eterna.

¡La verdadera Resurrección comienza en uno mismo y termina en los brazos del Padre!
¡Cuida de no perderte en el camino!

Fray Emaus



Meditación breve




En la medida en que intercambiamos los bienes espirituales y materiales, hacemos de este mundo un paraíso.
En la proporción en que compartamos todo lo malo que somos y tenemos, convertimos nuestro ambiente social en un infierno.
A nivel de pareja y de familia, de grupo o empresa, o en la más amplia dimensión comunitaria de la nación, la felicidad que podamos disfrutar o la miseria que podamos padecer, depende de lo positivo o negativo que pongamos en común.
El mundo será como decidamos hacerlo.




Pedidos de oración




Pedimos oración por Victoria B. que vive en Guatemala, y se encuentra muy enferma, internada en un Hospital, está sin diagnóstico aún y es una persona de edad avanzada. Que el Señor la ayude, con su infinita misericordia, para que recupere pronto su salud.



Pedimos oración por Kathya, que vive en Nicaragua, y que está atravesando por momentos muy difíciles, críticos, en su vida. Que la Santísima Virgen la cubra con su manto de amor y protección.



Pedimos oración por Lourdes, que es una joven de Buenos Aires, Argentina, actualmente internada y en grave estado, por una enfermedad congénita que se ha descompensado. Que la Virgen que lleva su nombre la proteja y le devuelva su salud.



Pedimos oración por la salud de la señora Florencia V. de F. que se encuentra internada en un sanatorio de Asunción, Paraguay, para ser operada por unos tumores. Que la Divina Providencia la ampare en esta situación delicada de su salud y a la vez lleve consuelo y protección a su familia.



Pedimos oración por las necesidades particulares y familiares del señor Ricardo L., de Avellaneda, provincia de Santa Fe, Argentina. Este hermano nuestro tiene en estos momentos una hija de 19 años afectada de una grave enfermedad oncológica, internada en la ciudad de Rosario, Argentina, operada y con quimioterapia. Y además, él ha sido despedido de su trabajo, con motivo de la crisis laboral global que a todos nos preocupa. Roguemos entonces a la Virgen de Lourdes por la salud de su amada hija y para que Ricardo sea repuesto en su trabajo para sostener dignamente a su familia compuesta por seis hijos.



Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades, para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia; escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos, y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad, la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu Hijo ha llamado dichosos, y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.




Los cinco minutos de María - por Alfonso Milagro



Cuando el ángel anunció a María que sería la Madre de Dios, la saludó llamándola "llena de gracia". Ella cooperó con la salvación de los hombres por su consagración a la persona y a la obra de su Hijo. La Iglesia la llama "Madre de la divina gracia" y "Mediadora de las gracias", por su unión a Jesucristo, el único mediador entre Dios y los hombres.
María es la fuente generosa de la que todos podemos beber el agua de la gracia de Dios. Acudamos a Ella y saciaremos nuestra sed de gracia y de vida verdadera.

María, intercede por nosotros para que alcancemos la gracia de tu Hijo que transforma nuestra vida.

Felipe de Urca
-Jardinero de Dios-