Semillas de Dios.

martes, 13 de agosto de 2013

Agosto 14.Miércoles de la 19ª semana durante el año.San Maximiliano María Kolbe, presbítero y mártir en el terrorífico, campo de concentración de Auschwitz.

Miércoles de la 19ª semana durante el año.
 
 San Maximiliano María Kolbe, presbítero y mártir
 
PRIMERA LECTURA
Murió Moisés, como había dicho el Señor, y ya no surgió otro profeta como él
Lectura del libro del Deuteronomio 34, 1-12

 

En aquellos días, Moisés subió de la estepa de Moab al monte Nebo, a la cima del Fasga, que mira a Jericó; y el Señor le mostró toda la tierra:
 
 Galaad hasta Dan, el territorio de Neftall, de Efraín y de Manasés, el de Judá hasta el mar occidental, el Negueb y la comarca del valle de Jericó, la ciudad de las palmeras, hasta Soar; y le dijo:
-«Ésta es la tierra que prometí a Abrahán, a Isaac y a Jacob, diciéndoles:
 
"Se la daré a tu descendencia.
 
" Te la he hecho ver con tus propios ojos, pero no entrarás en ella.»
Y allí murió Moisés, siervo del Señor, en Moab, como había dicho el Señor.
 
 
Lo enterraron en el valle de Moab, frente a Bet Fegor; y hasta el día de hoy nadie ha conocido el lugar de su tumba.
Moisés murió a la edad de ciento veinte años; no habla perdido vista ni habla decaído su vigor.
 
Los israelitas lloraron a Moisés en la estepa de Moab treinta días, hasta que terminó el tiempo del duelo por Moisés.
Josué, hijo de Nun, estaba lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés le había impuesto las manos; los israelitas le obedecieron e hicieron lo que el Señor había mandado a Moisés.
Pero ya no surgió en Israel otro profeta como Moisés, con quien el Señor trataba cara a cara; ni semejante a él en los signos y prodigios que el Señor le envió a hacer en Egipto contra el Faraón, su corte y su país; ni en la mano poderosa, en los terribles portentos que obró Moisés en presencia de todo Israel.

Palabra de Dios.
 
Salmo 65, 1-3a. 5 y 8. 16-17 R. Bendito sea Dios, que me ha devuelto la vida.

Aclamad al Señor, tierra entera; tocad en honor de su nombre,cantad himnos a su gloria.
Decid a Dios: «¡Qué temibles son tus obras!» R.
Venid a ver las obras de Dios, sus temibles proezas en favor de los hombres.
Bendecid, pueblos, a nuestro Dios,
haced resonar sus alabanzas. R.
Fieles de Dios, venid a escuchar,
os contaré lo que ha hecho conmigo:
a él gritó mi boca y lo ensalzó mi lengua. R.
 
EVANGELIO
Si te hace caso, has salvado a tu hermano
Lectura del santo evangelio según san Mateo 18, 15-20

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos.
 
Si te hace caso, has salvado a tu hermano.
 
 
 
Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos.
 
Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano.
Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo.

Os aseguro, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo.
 
Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.»
Palabra del Señor.
 
 
 
San Maximiliano Kolbe,Mártir.
 
Año 1941.

Maximiliano significa: "El más importante de la familia".


Es este uno de los mártires modernos.
Murió en la Segunda Guerra Mundial.
 
Había sido llevado por los nazis al terrorífico campo de concentración de Auschwitz.

Un día se fugó un preso.
 
La ley de los alemanes era que por cada preso que se fugara del campo de concentración, tenían que morir diez de sus compañeros.
 
Hicieron el sorteo 1-2-3-4...9...10 y al que le iba correspondiendo el número 10 era puesto aparte para echarlo a un sótano a morirse de hambre.
 
De pronto al oírse un 10, el hombre a quien le correspondió ese número dio un grito y exclamó:
 
"Dios mío, yo tengo esposa e hijos.
 
 ¿Quién los va a cuidar?".

En ese momento el padre Kolbe dice al oficial:
 
"Yo me ofrezco para reemplazar al compañero que ha sido señalado para morir de hambre".

El oficial le responde: ¿Y por qué?

- Es que él tiene esposa e hijos que lo necesitan.
 
En cambio yo soy soltero y solo, y nadie me necesita.

El oficial duda un momento y enseguida responde:
 
Aceptado.

Y el prisionero Kolbe es llevado con sus otros 9 compañeros a morirse de hambre en un subterráneo.
 
Aquellos tenebrosos días son de angustias y agonías continuas.
 
El santo sacerdote anima a los demás y reza con ellos.
 
Poco a poco van muriendo los demás.
 
Y al final después de bastantes días, solamente queda él con vida.
 
Como los guardias necesitan ese local para otros presos que están llegando, le ponen una inyección de cianuro y lo matan.
 
Era el 14 de agosto de 1941.

Su familia, polaca, era inmensamente devota de la Santisima Virgen y cada año llevaba a los hijos en peregrinación al santuario nacional de la Virgen de Chestokowa.
 
El hijo heredó de sus padres un gran cariño por la Madre de Dios.

Cuando era pequeño tuvo un sueño en el cual la Virgen María le ofrecía dos coronas, si era fiel a la devoción mariana.
 
Una corona blanca y otra roja.
 
La blanca era la virtud de la pureza.
 
Y la roja, el martirio.
 
Tuvo la dicha de recibir ambas coronas.

Un domingo en un sermón oyó decir al predicador que los Padres Franciscanos iban a abrir un seminario.
 
Le agradó la noticia y con su hermano se dirigió hacia allá.
 
En 1910 fue aceptado como Franciscano, y en 1915 obtuvo en la Universidad de Roma el doctorado en filosofía y en 1919 el doctorado en teología.
 
En 1918 fue ordenado sacerdote.

Maximiliano gastó su vida en tratar de hacer amar y venerar a la Santisima Virgen.
 
En 1927 fundó en Polonia la Ciudad de la Inmaculada, una gran organización, que tuvo mucho éxito y una admirable expansión.
 
Luego funda en Japón otra institución semejante, con éxito admirable.

El padre Maximiliano fundó dos periódicos.
 
Uno titulado "El Caballero de la Inmaculada", y otro "El Pequeño diario".
 
Organizó una imprenta en la ciudad de la Inmaculada en Polonia, y después se trasladó al Japón y allá fundó una revista católica que pronto llegó a tener 15,000 ejemplares.
 
Un verdadero milagro en ese país donde los católicos casi no existían.
 
En la guerra mundial la ciudad de Nagasaki, donde él tenía su imprenta, fue destruida por una bomba atómica.
 
A su imprenta no le sucedió nada malo.

Los nazis durante la guerra, al invadir Polonia, bombardearon la ciudad de la Inmaculada y se llevaron prisionero al padre Maximiliano, con todos los que colaboraban.
 
El ya había fundado una radiodifusora y estaba dirigiendo la revista "El caballero de la Inmaculada", con gran éxito y notable difusión.
 
Todo se lo destruyó la guerra, pero su martirio le consiguió un puesto glorioso en el cielo.
Cuando el Santo Padre Pablo VI lo declaró beato, a esa gran fiesta asistió, el hombre por el cual él había ofrecido el sacrificio de su propia vida.
 
Juan Pablo II, su paisano, lo declaró santo ante una multitud inmensa de polacos.

En este gran santo sí se cumple lo que dijo Jesús:
 
"Si el grano de trigo cae en tierra y muere, produce mucho fruto.
 
Nadie tiene mayor amor que el que ofrece la vida por sus amigos".

 
Quiera Dios que también nosotros seamos capaces de sacrificarnos como Cristo y Maximiliano, por el bien de los demás.
 




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