Semillas de Dios.

sábado, 17 de agosto de 2013

Agosto 18.HOMILÍA DEL XX DOMINGO DURANTE EL AÑO (CICLO C).Desde Guatemala por: Monseñor Rodolfo Colominas Arango.

 
HOMILÍA DEL XX DOMINGO.
 
 DURANTE EL AÑO (CICLO C) 
 
  1. Hoy, el Evangelio nos presenta un aspecto de Jesús al que nosotros no estamos acostumbrados. Ordinariamente, cuando pensamos en Jesús, nos lo imaginamos callado, bondadoso, paciente, tranquilo y sonriente.  
  2. Esta es una manera de imaginarse a Jesús que a muchos les agrada, porque los hace sentirse muy cómodos. Un Jesús dulce, bondadoso y condescendiente no molesta a nadie 
  3. Pero lo cierto es que la bondad es solamente un aspecto de Jesús. Pero debemos tener presente que Jesús no vino al mundo para dejarnos tranquilos y cómodos en nuestra manera de vivir y de actuar.  
  4. Jesús ha venido a hacer presente el Reino de Dios. Jesús ha venido a destruir el reino del mal y del pecado. Esto significa entonces que Jesús ha venido a romper nuestra comodidad.  
  5. Es claro que perder el apoyo de nuestras falsas seguridades, es algo que nos intranquiliza y que nos hace perder la Paz. Por eso muchos le huyen a Cristo, porque no los deja en paz con sus maldades y sus pecados. 
  6. Esta es la razón por la que hoy nos dice Jesús: « ¿Creen ustedes que he venido para establecer la paz en la tierra? Les digo que no; más bien he venido a traer división. »  
  7. Jesús no ha venido a traernos una paz falsa, que se base en el dejarnos llevar por nuestros instintos y por nuestras pasiones. No ha venido a establecer una paz que se fundamente en un pactar con los poderes del mal. Cristo ha venido a establecer la verdadera paz que es la que se encuentra viviendo de acuerdo a los planes de Dios. 
  8. Pero vivir de acuerdo a los planes de Dios nos lleva a vivir una constante lucha en contra de los poderes del mal, de la injusticia y del pecado. Tenemos que enfrentar y luchar en contra de todos los criterios del mundo y de todo aquello que nos aleja de los caminos de Dios.  
  9. Hay muchas cosas que destruyen el plan de Dios. Por ejemplo: Los odios, la falta de solidaridad, las injusticias, la explotación de los más pobres y de los más débiles, el materialismo, el afán de poder y de domino, la búsqueda incontrolada del placer. 
  10. Evidentemente, el Reino de Dios no se puede hacer presente mientras todas estas cosas dominen nuestro corazón. El mundo quiere construir la paz pactando con el mal. Jesús nos ofrece la Paz destruyendo el mal y haciendo que la voluntad de Dios se haga realidad entre nosotros.
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  13. Se trata de una lucha muy dura. Pero no la vamos a llevar a cabo con nuestras propias fuerzas, sino con la ayuda de la gracia de Dios. En realidad, será Cristo quien luche en nosotros. Será la fuerza del Espíritu la que va a ir cambiando los corazones de los hombres para que sigan los caminos de Dios. 
  14. Esta lucha a la que Jesús nos invita. Nos ha de llevar a una purificación que consiste en limpiar y quitar de nuestra vida personal y comunitaria todo aquello que nos aleja de Dios y destruye su Reino.  
  15. Por eso Jesús nos habla del fuego. Nos decía que Él ha venido a traer fuego a la tierra, es decir, ha venido a purificar la tierra de toda la basura del mal que la llena. 
  16. En los evangelios Jesús se nos presenta con el rastrillo en la mano separando la paja del trigo, guardando el trigo en el granero y echando la paja al fuego. Se nos presenta cortando los árboles que no producen frutos echándolos al fuego.  
  17. Jesús nos habla de la cizaña que será cortada y arrojada al fuego. Lo mismo nos dice que los sarmientos que no producen fruto, serán cortados y echados al fuego. Y cuando habla de la condenación eterna afirma que será como un fuego que no se apaga: un verdadero horno ardiente. 
  18. Todo esto nos hace ver, que el fuego es un elemento que destruye lo que no sirve. San Pablo nos dice que  nuestras obras serán probadas por el fuego y que solamente permanecerá aquello que verdaderamente tiene valor. 
  19. Hoy Jesús nos decía: « He venido a prender fuego en el mundo: ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! » Cristo quiere que el Reino de Dios se haga presente en nuestro mundo. Pero para que pueda hacerse presente, antes hay que quitar muchas cosas que se le oponen Esta purificación es presentada bajo la forma del fuego. 
  20. Esta lucha tiene sus momentos duros. Muchas veces tendremos que saborear el amargo sabor de la derrota. Pero tenemos que seguir luchando.
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  1. En la primera lectura se nos presentaba al profeta Jeremías perseguido por anunciar la Palabra de Dios. cuando se trata de hacer presente el reino de Dios, muchos pensarán que se está haciendo el mal. Por eso es que van a atacar y van a tratar de destruir a todo aquel que quiere vivir de acuerdo a los planes de Dios.  
  2. De aquí es de donde brotan las divisiones que provoca la construcción del Reino de Dios. Incluso la división entre aquellas personas a quienes amamos y queremos. Por eso nos decía Jesús: « No he venido a traer la paz sino la división. En adelante, una familia de cinco estará dividida.» 
  3. La división es fruto del rechazo de los planes de Dios. Pero tenemos que estar siempre dispuestos a enfrentar esta realidad que ciertamente va a hacer sufrir nuestro corazón, pero que muchas veces es necesaria para vivir nuestra fidelidad al Reino de Dios. 
  4. Cristo fue el primero en enfrentar esta lucha en contra de los poderes del mal. Y Cristo, en esta lucha, llegó hasta la muerte y una muerte de Cruz. Por eso se nos invita a poner nuestra mirada en Él y seguir su ejemplo. 
  5. Cristo mismo nos habla de esto cuando afirma: «Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla!» Ese bautismo, ese baño del que nos habla Jesús, es su pasión y su muerte, que fue el camino por el cual Cristo destruyó el mal y el pecado y nos abrió las puertas del Reino de Dios. 
  6. Nosotros tenemos que continuar esta lucha. Esa es la misión que tenemos nosotros los cristianos.  Ciertamente  vamos a encontrar una fuerte oposición. Pero nuestro esfuerzo es necesario para que nuestro mundo camine de acuerdo a los planes de Dios. 
  7. Hay muchas cosas que nosotros podemos hacer para que para que el fuego de Cristo incendie nuestro mundo, lo transforme y el Reino de Dios se haga presente. Pongamos algunos ejemplos: 
  • Formar a los hijos en los valores cristianos. 
  • Vivir consecuentemente nuestra vida cristiana en nuestro trabajo. 
  • No esconder nuestra fe ante aquellos que la atacan. 
  • Defender valientemente la justicia y la verdad. 
  • No dejarnos llevar por la moda consumista. 
  • Actuar con criterios verdaderamente cristianos. 
  • Rechazar la pornografía, la violencia, la inmoralidad en cualquiera de sus formas. 
  1. Meditemos en serio la Palabra que hemos escuchado hoy. Cristo no puede ser, para nosotros, un simple adorno. Cristo no quiere que nos quedemos adormecidos en el mal y la injusticia. Cristo ha venido a quitarnos el sueño y a remover nuestra apatía. 
  2. Pidamos al Señor que nos conceda la gracia de ser constructores del Reino de Dios. Que no tengamos miedo a los que quieren enredarnos con los falsos valores. Si somos Cristianos vivamos nuestra Fe. no seamos cristianos solamente de nombre, sino que nuestra Fe se note en nuestra vida y en nuestra manera de actuar. 
 
 
Oración de los fieles 
 
Sacerdote: Presentemos a Dios nuestras oraciones, ya que Él siempre nos escucha. 
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Sacerdote: Socorre Señor al pueblo que te suplica y dale la fuerza de tu amor para no desfallecer. Por Jesucristo nuestro Señor.
 
 Amén. 
 
 
 
 

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