Semillas de Dios.

viernes, 23 de agosto de 2013

Agosto 24.Sábado de la 20ª semana durante el año. San Bartolomé, apóstol .Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado.

Sábado de la 20ª semana durante el año.
 

PRIMERA LECTURA
Doce basamentos que llevaban doce nombres: los nombres de los apóstoles del Cordero
Lectura del libro del Apocalipsis 21, 9b-14

El ángel me habló así:
-«Ven acá, voy a mostrarte a la novia, a la esposa del Cordero.»
Me transportó en éxtasis a un monte altísimo, y me enseñó la ciudad santa, Jerusalén, que bajaba del cielo, enviada por Dios, trayendo la gloria de Dios.
Brillaba como una piedra preciosa, como jaspe traslúcido.
Tenía una muralla grande y alta y doce puertas custodiadas por doce ángeles, con doce nombres grabados: los nombres de las tribus de Israel.
 
 
A oriente tres puertas, al norte tres puertas, al sur tres puertas, y a occidente tres puertas.
La muralla tenía doce basamentos que llevaban doce nombres: los nombres de los apóstoles del Cordero.
Palabra de Dios.


Salmo 144, 10-11. 12-13ab. 17-18

R. Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas. R.
Explicando tus hazañas a los hombres, la gloria y la majestad de tu reinado. Tu reinado es un reinado perpetuo, tu gobierno va de edad en edad. R.
El Señor es justo en todos sus caminos, es bondadoso en todas sus acciones; cerca está el Señor de los que lo invocan, de los que lo invocan sinceramente. R.
 
 
EVANGELIO
Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño
Lectura del santo evangelio según san Juan 1, 45-51

En aquel tiempo, Felipe encuentra a Natanael y le dice:
-«Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret.»
Natanael le replicó:
 
-«¿De Nazaret puede salir algo bueno?»
Felipe le contestó:
 
-«Ven y verás.»
Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él:
 
 -«Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.»
Natanael le contesta:
 
-«¿De qué me conoces?»
Jesús le responde:
 
-«Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.»

Natanael respondió:
 
-«Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.»
Jesús le contestó:
 
-« ¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees?
 
Has ver cosas mayores.»
Y le añadió:


 
-«Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»
Palabra del Señor.
 
 
 


24 de agosto


San Bartolomé, Apóstol.(Siglo I)
A este santo (que fue uno de los doce apóstoles de Jesús) lo pintaban los antiguos con la piel en sus brazos como quien lleva un abrigo, porque la tradición cuenta que su martirio consistió en que le arrancaron la piel de su cuerpo, estando él aún vivo.

Parece que Bartolomé es un sobrenombre o segundo nombre que le fue añadido a su antiguo nombre que era Natanael (que significa "regalo de Dios").
 
Muchos autores creen que el personaje que el evangelista San Juan llama Natanael, es el mismo que otros evangelistas llaman Bartolomé.
 
Porque San Mateo, San Lucas y San Marcos cuando nombran al apóstol Felipe, le colocan como compañero de Felipe a Natanael.


El encuentro más grande de su vida.
El día en que Natanael o Bartolomé se encontró por primera vez a Jesús fue para toda su vida una fecha memorable, totalmente inolvidable.
 
 El evangelio de San Juan la narra de la siguiente manera:
 
"Jesús se encontró a Felipe y le dijo:
 
 "Sígueme".
 
Felipe se encontró a Natanael y le dijo:
 
"Hemos encontrado a aquél a quien anunciaron Moisés y los profetas.
 
Es Jesús de Nazaret".
 
Natanael le respondió:
 
" ¿Es que de Nazaret puede salir algo bueno?"
 
 Felipe le dijo:
 
"Ven y verás".
 
Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él:
 
 "Ahí tienen a un israelita de verdad, en quien no hay engaño" Natanael le preguntó:
 
"¿Desde cuando me conoces?"
 
Le respondió Jesús: "antes de que Felipe te llamara, cuando tú estabas allá debajo del árbol, yo te vi".
 
Le respondió Natanael:
 
"Maestro, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel".
 
Jesús le contestó:
 
"Por haber dicho que te vi debajo del árbol, ¿crees?
 
Te aseguró que verás a los ángeles del cielo bajar y subir alrededor del Hijo del Hombre." (Jn. 1,43 ).

Felipe, lo primero que hizo al experimentar el enorme gozo de ser discípulo de Jesús fue ir a invitar a un gran amigo a que se hiciera también seguidor de tan excelente maestro.
 
Era una antorcha que encendía a otra antorcha.
 
Pero nuestro santo al oír que Jesús era de Nazaret (aunque no era de ese pueblo sino de Belén, pero la gente creía que había nacido allí) se extrañó, porque aquél era uno de los más pequeños e ignorados pueblecitos del país, que ni siquiera aparecía en los mapas.
 
Felipe no le discutió a su pregunta pesimista sino solamente le hizo una propuesta:
 
"¡Ven y verás que gran profeta es!"


Una revelación que lo convenció.

 
 Y tan pronto como Jesús vio que nuestro santo se le acercaba, dijo de él un elogio que cualquiera de nosotros envidiaría:
 
"Este si que es un verdadero israelita, en el cual no hay engaño".
 
El joven discípulo se admira y le pregunta desde cuándo lo conoce , y el Divino Maestro le añade algo que le va a conmover:
 
"Allá, debajo de un árbol estabas pensando qué sería de tu vida futura.
 
Pensabas: ¿Qué querrá Dios que yo sea y que yo haga? C
 
Cuando estabas allá en esos pensamientos, yo te estaba observando y viendo lo que pensabas".
 
Aquélla revelación lo impresionó profundamente y lo convenció de que este sí era un verdadero profeta y un gran amigo de Dios y emocionado exclamó:
 
"¡Maestro, Tú eres el hijo de Dios!
 
 ¡Tú eres el Rey de Israel!
 
¡Maravillosa proclamación!
 
Probablemente estaba meditando muy seriamente allá abajo del árbol y pidiéndole a Dios que le iluminara lo que debía de hacer en el futuro, y ahora viene Jesús a decirle que El leyó sus pensamientos.
 
Esto lo convenció de que se hallaba ante un verdadero profeta, un hombre de Dios que hasta leía los pensamientos.
 
Y el Redentor le añadió una noticia muy halagadora.
 
Los israelitas se sabían de memoria la historia de su antepasado Jacob, el cuál una noche, desterrado de su casa, se durmió junto a un árbol y vio una escalera que unía la tierra con el cielo y montones de ángeles que bajaban y subían por esa escalera misteriosa.
 
Jesús explica a su nuevo amigo que un día verá a esos mismos ángeles rodear al Hijo del Hombre, a ese salvador del mundo, y acompañarlo, al subir glorioso a las alturas.

Desde entonces nuestro santo fue un discípulo incondicional de este enviado de Dios, Cristo Jesús que tenía poderes y sabiduría del todo sobrenaturales.
 
Con los otros 11 apóstoles presenció los admirables milagros de Jesús, oyó sus sublimes enseñanzas y recibió el Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego.

El libro muy antiguo, y muy venerado, llamado el Martirologio Romano, resume así la vida posterior del santo de hoy:
 
"San Bartolomé predicó el evangelio en la India.
 
Después pasó a Armenia y allí convirtió a muchas gentes.
 
Los enemigos de nuestra religión lo martirizaron quitándole la piel, y después le cortaron la cabeza".

Para San Bartolomé, como para nosotros, la santidad no se basa en hacer milagros, ni en deslumbrar a otros con hazañas extraordinarias.
 
Sino en dedicar la vida a amar a Dios, a hacer conocer y amar mas a Jesucristo, y a propagar su santa religión, y en tener una constante caridad con los demás y tratar de hacer a todos el mayor bien posible.



Oración

Oh, Dios omnipotente y eterno, que hiciste este día tan venerable día con la festividad de tu Apóstol San Bartolomé, concede a tu Iglesia amar lo que el creyó, y predicar lo que él enseñó. Por Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Ewtn Internacional, Fé.

 

 

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