Semillas de Dios.

sábado, 31 de agosto de 2013

Setiembre 1.Homilía del domingo XXII durante el año (Ciclo C).Desde Guatemala por: Monseñor Rodolfo Colominas Arango.

 
 
 
 
 
  1. Pidamos al Señor que nos coloque en el lugar que nos corresponde.
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  3. Que no busquemos lugares, porque lo más seguro es que nos vamos a equivocar.
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  5. Feliz domingo.
MONSEÑOR COLOMINAS
  1. En domingos anteriores, la Palabra de Dios nos ha hablado de los verdaderos valores. Nos ha invitado a buscar aquello que verdaderamente vale y que realmente es importante para esta vida y para la eternidad. 
  2. Esta invitación de la Palabra de Dios contrasta con los intereses que nosotros constantemente buscamos en nuestras vidas. Nosotros nos preocupamos mucho:  
  • de las apariencias,  
  • del ser más importantes que los demás,  
  • del tener «éxito» en lo humano,  
  • de que no nos vayan a despreciar por la apariencia de nuestra ropa,  
  • de que nadie nos haga sombra y que nosotros estemos siempre en el lugar más importante. 
  • Nos interesa también mucho el poder.  
  • Nos gusta que las demás personas hagan lo que nosotros queremos.  
  • Luchamos por imponernos a los demás, incluso a costa de la violencia y de la prepotencia. 
  1. Esto es lo que da origen al tipo de vida que nosotros estamos viviendo actualmente. Los fraudes, las mentiras, los odios, la impunidad, la corrupción y todo aquello que está destruyendo nuestra sociedad tienen en este afán del «éxito fácil» su raíz y su motivación. 
  2. Jesús en el Evangelio nos invita a ser humildes. Tenemos que poner los pies en la tierra y no hemos de vivir de vanas ilusiones porque al final las vanidades nos destruyen y amargan la vida. Es mejor que los demás reconozcan lo que nosotros somos y no que nosotros presumamos de lo que en realidad no somos. 
 
  1. Jesús nos pone el ejemplo del Banquete de bodas. Y nos dice que no busquemos ocupar los lugares más importantes, porque al final vendrá el dueño de la fiesta y nos colocará en el lugar que realmente nos corresponde. 
  2. Este banquete de bodas es la vida eterna. Los primeros lugares son nuestra vanidad y nuestro orgullo que nos hace ponernos en primer lugar. El dueño de la fiesta que nos va a poner en el lugar que nos toca, es Dios cuando nos juzgue por nuestras obras, 
  3. Será muy triste para nosotros el habernos imaginado que éramos muy buenos y al final quedarnos en los últimos puestos. Y ojalá que nos quedemos en los últimos puestos y no nos saquen de una vez del banquete. 
  4. Por eso, en esta vida, tenemos que ir cultivando la humildad y la sencillez en nuestra manera de vivir, de pensar y de actuar. 
  5. Una pregunta surge entonces: ¿Cómo se puede ser humilde? Porque nosotros no podemos ponernos la etiqueta de que somos humildes. En realidad, la humildad es algo que debemos sentir en nuestro corazón. Para poder vivir la humildad, necesitamos intentar fortalecerla a partir de otros valores. 
  6. Esto significa que tenemos que ir trabajando en diversos aspectos de nuestra vida y el resultado de esta tarea será vivir con un verdadero espíritu de humildad.
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  1. Lo primero que nosotros tenemos que cultivar es la aceptación de nosotros mismos. Tenemos que reconocer nuestras cualidades y nuestras limitaciones. Tenemos que ser conscientes de nuestra realidad. Sin enorgullecernos de lo que somos y sin caer en la desesperación por no ser como quisiéramos ser. 
  2. Muchas veces no reconocemos lo que somos y vivimos creyendo que tenemos estas o aquellas cualidades. Esto nos hace creer que somos más que los demás. En realidad, somos lo que somos. Y no solamente tenemos cualidades, sino que también tenemos defectos y limitaciones. 
  3. Juntamente con la aceptación de nosotros mismos necesitamos saber querernos a nosotros mismos para mejorar en aquellas cosas que necesitamos mejorar. Tenemos que saber querernos a nosotros mismos para poder disfrutar de lo que somos y tenemos. 
  4. Esto significa que nunca tenemos que sentirnos amargados o frustrados por lo que no somos. Porque Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para llevar a cabo la misión que nos ha encomendado en la vida.  
  5. Debemos agradecer y aprovechar lo que nos ha concedido. El sentirnos mal por nuestras limitaciones es una manifestación de orgullo, porque significa que no nos aceptamos a nosotros mismos con nuestras propias limitaciones. 
Esto nos lleva de la mano a vivir con espíritu de gratitud, que es una virtud que nos ayuda a reconocer los favores y ayudas que recibimos de los demás.  
  1. Nosotros somos lo que somos gracias a la misericordia de Dios y a la ayuda de tantos hermanos que nos rodean y que, consciente o inconscientemente, nos han dado muchas cosas que nos han enriquecido y que nos han hecho ser lo que ahora somos. 
  2. Por eso tenemos que agradecer constantemente a Dios lo que ha hecho por nosotros. Debemos reconocer que lo que somos y tenemos es algo que de Dios hemos recibido.  
  3. También necesitamos cultivar la honradez, para reconocer sin culpa ni falso orgullo lo que somos. Reconocerlo sin miedos, sin máscaras que nos impidan disfrutar de la vida.  
  4. La honradez nos lleva a sentirnos felices por los dones y cualidades que Dios ha concedido a los demás, sabiendo que el hecho de que nuestro prójimo tenga cosas buenas no nos hace a nosotros  menos que ellos. Simplemente, nosotros y ellos, somos lo que somos gracias a la infinita bondad de Dios.  
 
  1. Debemos tratar de vivir con laboriosidad, esforzándonos por dar lo mejor de nosotros mismos a los que nos rodean para conseguir que la sociedad en que vivimos sea un poco mejor. Recordemos que precisamente saliendo de nosotros mismos es como nos será mucho más fácil encontrar el lugar que debemos ocupar en la vida.  
  2. El orgullo nos llena cuando solamente pensamos en nosotros y en nuestro propio beneficio. No hay mejor manera para convertirnos en unos infelices y desdichados que el encerrarnos en nosotros mismos mirando con recelo a nuestros hermanos.  
  3. Por eso Jesús, cuando quiso restablecer en nosotros la alegría de vivir en la gracia de Dios, quiso darnos el mandamiento del amor que nos lleva  a buscar, en todo, el bien de nuestros hermanos. Porque en la felicidad de nuestros hermanos es en donde podremos encontrar nuestra propia felicidad y plenitud. 
  4. Es muy importante tener un sincero aprecio por las personas, los animales, las cosas... Porque eso nos acerca a los demás, nos permite disfrutar intensamente de la vida. Todo lo que nos rodea es bueno. Debemos aprender a apreciarlo.  
  5. No debemos descuidar la bondad de corazón. Que nunca aniden en nosotros los deseos de hacer el mal, sino que busquemos siempre el bien. 
 
  1. Necesitamos esforzarnos por tener calma en nuestro corazón, porque hay situaciones en la vida que nos pueden hacer perder la esperanza y llevarnos a la desesperación que es otra forma de orgullo.  
  2. La delicadeza en el trato de los demás nos acercará a nuestros hermanos. También necesitamos tener en nosotros una actitud de disponibilidad para estar cercanos y mostrarnos tal y como somos. En cada una de nuestras obras debemos expresar nuestro cariño a los demás, porque sin amor nada tiene sentido. 
  3. Finalmente debemos vivir con naturalidad y sencillez, porque no debemos pretender engañar a nadie, ni dar una imagen diferente de lo que somos. Debemos ser capaces de mostrar lo bueno y lo malo de nosotros mismos, de la misma manera que la rosa: que muestra sus espinas y al mismo tiempo, todo su esplendor y sinfonía de colores. 
  4. Todas estas actitudes van a dar como resultado el vivir la humildad. Ser lo que somos en realidad. Sin apariencias ni mentiras. Esto nos va a hacer comprender lo que nos dice Jesús cuando nos enseña que no hemos de buscar primeros lugares ni distinciones humanas. A cada uno de nosotros nos llegará lo que realmente nos corresponda en el momento en el que Dios lo disponga. 
  5. Meditemos en todo esto que nos pide la Palabra de Dios. Pidamos a nuestro Padre Dios que nos conceda la verdadera humildad para saber poner los pies en la tierra y para que, fundamentados en la verdad, podamos caminar día tras día al encuentro de nuestro Padre Celestial. 
 
 
Oración de los fieles 
Sacerdote: Sabiendo que todo lo que somos y tenemos nos viene de Dios, presentemos confiados nuestras peticiones. 
 

IN MEMORIAM RAFAEL.
 


Q.E.P.D.
 
Sacerdote: Gracias Padre porque sabemos que nos escuchas y no nos abandonas en nuestras necesidades. Todo esto te lo pedimos por Jesucristo, Nuestro Señor. 
 
 

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