Semillas de Dios.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Septiembre 16.Lunes de la 24ª semana durante el año. Que se hagan oraciones por todos los hombres a Dios, que quiere que todos se salven.

Lunes de la 24ª semana durante el año.


PRIMERA LECTURA
Que se hagan oraciones por todos los hombres a Dios, que quiere que todos se salven.
 Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo 2, 1-8

Querido hermano:
Te ruego, lo primero de todo, que hagáis oraciones, plegarias, súplicas, acciones de gracias por todos los hombres, por los reyes y por todos los que ocupan cargos, para que podamos llevar un vida tranquila y apacible, con toda piedad y decoro.
 
Eso es bueno y grato ante los ojos de nuestro Salvador, Dios, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.

Pues Dios es uno, y uno solo es el mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús, que se entregó en rescate por todos:
 
Éste es el testimonio en el tiempo apropiado:
 
Para él estoy puesto como anunciador y apóstol -digo la verdad, no miento-, maestro de los gentiles en fe y verdad.

Quiero que sean los hombres los que recen en cualquier lugar, alzando las manos limpias de ira y divisiones.

Palabra de Dios.
 

Salmo 27, 2. 7. 8-9

R. Bendito el Señor, que escuchó mi voz suplicante.
Escucha mi voz suplicante cuando te pido auxilio,cuando alzo las manos
hacia tu santuario. R.
El Señor es mi fuerza y mi escudo:
en él confía mi corazón; me socorrió, y mi corazón se alegra y le canta agradecido. R
El Señor es fuerza para su pueblo,
apoyo y salvación para su Ungido.
Salva a tu pueblo y bendice tu heredad,
sé su pastor y llévalos siempre. R.
 

 
EVANGELIO

Ni en Israel he encontrado tanta fe.
 Lectura del santo evangelio según san Lucas 7, 1-10


En aquel tiempo, cuando terminó Jesús de hablar a la gente, entró en Cafarnaún.
Un centurión tenia enfermo, a punto de morir, a un criado a quien estimaba mucho.
 
Al oír hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, para rogarle que fuera a curar a su criado.
 
Ellos, presentándose a Jesús, le rogaban encarecidamente:
-«Merece que se lo concedas, porque tiene afecto a nuestro pueblo y nos ha construido la sinagoga.»
Jesús se fue con ellos. No estaba lejos de la casa, cuando el centurión le envió unos amigos a decirle:
-«Señor, no te molestes; no soy yo quién para que entres bajo mi techo; por eso tampoco me creí digno de venir personalmente.
 
Dilo de palabra, y mi criado quedará sano.
 
Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes, y le digo a uno:
 
"Ve", y va; al otro: "Ven", y viene; y a mi criado:
 
"Haz esto", y lo hace.»
Al oír esto, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la gente que lo seguía, dijo:
-«Os digo que ni en Israel he encontrado tanta fe.»
Y al volver a casa, los enviados encontraron al siervo sano.
Palabra del Señor.
 
 

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