Semillas de Dios.

sábado, 5 de octubre de 2013

Octubre 6.Homilía para el XXVII domingo durante el año. (Ciclo C) .Monición para el Vigésimo Séptimo Domingo.Desde Gutatemala: Monseñor Rodolfo Colominas Arango.

Monición para el Vigésimo Séptimo Domingo del Tiempo Ordinario - Ciclo C
Moniciones para la Misa.
Autor: P. Domingo Vásquez Morales | Fuente: Catholic.net
 
 
Tiempo Ordinario - Ciclo C

27o. Domingo: Solidaridad que comparte

Monición de entrada:

Buenos, días, (tardes, noches). Nuestra oración es habitualmente interesada. Pensamos más en pedir que en adorar. En este domingo, la liturgia nos habla de la fe que todo lo puede y nada espera a cambio. Algunos cristianos se desaniman cuando sus peticiones no son contestadas inmediatamente por Dios. La Palabra Sagrada nos enseña hoy que la fe es un don gratuito de Dios. Sólo necesitamos ser fieles. De pie para recibir la procesión con el cántico de entrada.


Primera lectura: Baruc 1, 1.2-3; 2, 2-4 (El justo vivirá por su fe)

Nos encontramos entre el año 605 y el año 597 antes de Cristo. La opresión política parecía que no tenía solución. El profeta dirige su queja a Dios por las injusticias que sufre el pueblo. Yavé responde a la queja. Él salvará a su pueblo, pero mientras tanto necesitan ser fieles a Dios. Oigamos.


Segunda lectura: II Timoteo 1, 6.8. 13-14 (No tengas miedo de dar la cara por Cristo)

Hoy los consejos de san Pablo a su discípulo Timoteo se dirigen también a nosotros. Nosotros hemos recibido los dones del Espíritu Santo para el bien de la comunidad. Con nuestra vida y palabras debemos luchar por la "pureza de la fe". Presten mucha atención.


Tercera lectura: Lucas 17, 5-10 (Si tuvieran fe como un granito de mostaza...)

La fe es un don completamente gratuito. Por eso hay que pedirla, como los apóstoles, y actuar conforme a esa fe. Cantemos el Aleluya. De pie, por favor.


Oración Universal:

1. Por la Iglesia: para que, fiel a su Maestro, aparezca ante el mundo como sal de la tierra y luz que alumbra en las tinieblas. Oremos.

2. Por la paz del mundo: para que se alejen de los pueblos el hambre, las calamidades y las guerras. Oremos.

3. Por todos los seres humanos del mundo que padecen hambre o enfermedades, por los emigrantes, los desterrados, por los privados de libertad y todos los que sufren. Oremos.

4. Por nosotros mismos: para que nuestras vidas se vayan transformando en testimonio transparente del amor de Dios. Oremos.
 


Exhortación Final

(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 581)

Gracias, Señor, Jesús, porque en el Evangelio de hoy
nos muestras el poder incontenible de la fe auténtica.
Dios uno y trino es el interlocutor con quien hablamos y en quien
creemos; y tú, Jesús, nuestro modelo en ese diálogo de la fe.

Concédenos, Señor, siquiera un granito de fe verdadera
para dar paso a tus maravillas en nuestras vidas pequeñas,
para tener luz y fuerza, optimismo y alegría, decisión y valentía
para creer de verdad en estos tiempos difíciles que vivimos.

Haz, Señor, que tu ternura providente despierte nuestra fe
dormida, y concédele la calidad y el empuje que tú quieres
¡Señor, creemos; pero aumenta más y más nuestra fe!

Amén.
 
 
 
 
 
 
 
Homilía XXVII domingo durante el año  
(Ciclo C) 
 
  1. Toda nuestra vida cristiana está fundamentada en la Fe. Si nosotros no tuviéramos Fe, todo lo que hacemos no tendría sentido. Pero, muchas veces no tenemos muy claro lo que es la Fe. Por eso, es necesario que de vez en cuando reflexionemos en qué consiste la Fe. 
  2. Dios, a lo largo de la historia, se ha ido manifestando a la humanidad de muchas maneras. Nos ha mostrado, no solamente su existencia, sus atributos, su perfección, sino que además, nos ha dicho lo que Él quiere y espera de nosotros para que podamos realizarnos como personas y podamos alcanzar la felicidad para la que fuimos creados. 
  3. Todo esto que Dios nos ha manifestado requiere una respuesta de aceptación. La fe es precisamente la respuesta que el hombre da a Dios que se revela y a través de ella se entrega a Él. La fe le ofrece al ser humano una luz para poder descubrir cuál es el sentido último de la vida. 
  4. La fe tiene diversos aspectos. Primeramente está el de la confianza que se tiene a Dios. Nosotros creemos en lo que Dios nos dice porque confiamos en Él. Confiamos en su Palabra; confiamos en que busca siempre nuestro bien; confiamos en que jamás nos va a engañar. 
  5. Esta confianza en la persona de Dios nos lleva a estar seguros de lo que Él nos dice y nos enseña. No dudamos de lo que Él nos pide o de lo que Él nos promete porque hemos confiado plenamente en su persona y en su Palabra. 
  6. La fe nos lleva a vivir de acuerdo a lo que Dios nos pide porque estamos seguros de que lo que nos ha dicho es verdad. Estamos seguros de la veracidad de Dios, no porque nosotros hayamos entendido lo que Él nos ha dicho, sino porque es Él quien nos lo dice. 
  7. Pero no podríamos decir que tenemos Fe si no vivimos de acuerdo a lo que Dios nos dice. La prueba de que de verdad tenemos Fe está en que vivimos de acuerdo a lo que la fe nos enseña.  
 
  1. Eso es precisamente lo que nos enseña el Apóstol Santiago cuando afirma que si la Fe no se manifiesta en las obras, es una Fe muerta, es decir, es una Fe que no existe en la realidad. Es una fe de palabras, que no sirve para nada. 
  2. Creer exige en primer lugar escuchar a Dios y seguir lo que Él nos dice; por eso es que tener fe es mucho más que estar seguro de que algo ha sucedido, sucede o va a suceder. Tener Fe es aceptar y confiar; y es también obedecer, meditar, callar, anunciar y vivir con una actitud de esperanza. 
  3. Con frecuencia, muchos cristianos reducen el campo de la fe a una aceptación muy general de un conjunto de verdades, como si en su conjunto, todas estas verdades fueran una especie de normas que no pueden violarse por el riesgo y el temor a un castigo. 
  4. En realidad, no se trata de que Dios nos vaya a castigar por no creer tal o cual cosa, sino que nosotros, al negarnos a creer, estamos destruyendo la base en la que se apoya toda nuestra vida cristiana. La fe es la que le da su eficacia a toda nuestra vida. 
 
  1. La característica propia de los cristianos es nuestra fe. Hemos sido llamados a vivirla y a manifestarla a los demás. Cristo nos ha enseñado que los ejemplos para vivir la Fe los tenemos en Abraham, en los profetas y, sobre todo, los tenemos en su propia persona, en sus palabras y acciones. 
  2. En el evangelio, Jesús partiendo del ejemplo del esclavo fiel a su dueño, enseña a sus discípulos que sólo la fe, por pequeña que parezca, los orientará en la vida y los convertirá en testigos capaces de mostrar con obras lo que Dios ha realizado en ellos. 
  3. La fe, por lo tanto, para nosotros los cristianos no es un simple conocimiento de verdades, ni siquiera un conjunto de prácticas piadosas, sino la total confianza y la adhesión definitiva a la persona de Cristo. 
  4. La fe es la que nos da un conocimiento nuevo y seguro sobre el misterio de Dios y la realidad del ser humano. Es la que nos ofrece un modo positivo de ver la vida y de saberla presentar a los demás. 
  5. La Fe no se queda solamente en nuestra mente, sino que nos pide vivir una obediencia total a Dios para amarle, conocerle y servirle como Él quiere ser conocido, servido y amado. 
  6. La fe nos lleva a descubrir las maravillas de Dios. El Evangelio nos hablaba del cambiar montañas de lugar. Yo creo que esto se aplica no precisamente al simple hecho de mover montañas, porque no creo que sea algo muy necesario, sino sobre todo se aplica al hecho de remover los vicios, las malas actitudes, las malas costumbres que muchas veces parecían algo imposible poder cambiar
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  1. Se aplica al esfuerzo que todos hemos de hacer por eliminar las limitaciones, la miseria y los males que oprimen y hacen sufrir a los seres humanos. Esto, humanamente, parece algo imposible de alcanzar, sin embargo, con la ayuda de la Fe sí podremos lograrlo. 
  2. La Fe es la que nos va a enseñar a dejar de culpar a Dios por los problemas y desastres que nosotros mismos hemos provocado. Nos quejamos de la guerra, de las injusticias, de la violencia y muchas veces decimos: ¿Por qué Dios manda estas cosas?.  
  3. Sin embargo, si tenemos una verdadera actitud de Fe, vamos a descubrir que no es Dios quien las manda, sino que somos nosotros mismos los que causamos estos males. Pero, a causa de nuestro orgullo, no queremos reconocerlo. 
  4. La fe finalmente es la que nos lleva a reconocer nuestra condición de servidores de Dios, que cuando vivimos de acuerdo a la Palabra de Cristo, no estamos haciendo más que lo que tenemos que hacer. 
  5. Por lo mismo, no es necesario que Dios nos premie y nos felicite por la fe que tenemos, porque la Fe es un don que el mismo Dios nos ha dado para que vivamos de acuerdo a su voluntad. 
  6. Somos nosotros los que tenemos que agradecer a Dios que nos haya dado la Fe para poder salir adelante en medio de las luchas y de los problemas que nos toca enfrentar cada día. 
  7. Pidamos a Nuestro Señor que aumente nuestra Fe. Que tratemos de vivir cada día de acuerdo a ella. Que no encerremos nuestra fe en un conjunto de verdades, sino que la hagamos presente en todos los momentos de nuestra vida confiando en Dios que es quien nos lleva constantemente de la mano y no nos abandona. 
 
Oración de los fieles 
Sacerdote: Unidos en la Caridad sabiendo que todos somos Hijos de Dios, presentamos al Padre nuestras súplicas. 
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Sacerdote: Padre, confiado en tu infinita misericordia, te pedimos que acojas estas plegarias que el pueblo te presenta por medio de Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
 
Que el Señor aumente nuestra Fe, para que podamos mover tantas montañas que nos estorban.
 
Feliz domingo.
 
MONSEÑOR COLOMINAS.
 
 
 

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