Semillas de Dios.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Noviembre 24.Domingo.Homilía de la Solemnidad de Cristo Rey (Ciclo C) .Desde Guatemala por: Monseñor Rodolfo Colominas Arango.

Que Cristo reine en nuestros corazones y que seamos sus buenos súbditos.
¡Que viva Cristo Rey!
 
AMEN
Monseñor Colominas
 
 
Homilía de la Solemnidad de Cristo Rey (Ciclo C) .
 
Hoy celebramos la solemnidad de Cristo Rey. Con esta solemnidad terminamos el camino que hemos estado siguiendo a lo largo del año Litúrgico. Este camino nos lleva a vivir el Reino que Cristo nos ofrece. 
  1. Este año, con la celebración de Cristo Rey, clausuramos el año de la Fe que iniciamos el 11 de Octubre del año pasado recordando el comienzo del Concilio Vaticano II. Ha sido un año en el que se nos ha invitado a conocer y a profundizar nuestra Fe cristiana. Ha sido un año dedicado al estudio de los documentos del Concilio. 
  1. Cuando hablamos de Cristo Rey, es necesario que nos demos cuenta de que el Reinado de Cristo no es un reinado de nombre, no es un reinado simbólico, sino que es una realidad que hemos de vivir tratando de hacer vida lo que Cristo nos pide. 
  1. Vivimos el reinado de Cristo en la medida en la que manifestamos en nuestra vida lo que nos enseña el Evangelio. Por lo tanto, no hay cristianos que estén más alejados del Reinado de Cristo que aquellos cristianos de ocasión o los cristianos que se asoman a la Iglesia solamente cuando los invitan o cuando hay un acontecimiento social 
  1. ¡Qué distinto sería nuestro mundo si nosotros los cristianos viviéramos coherentemente nuestra fe! La vida cristiana, vivida en serio y con todas sus consecuencias, tiene la capacidad de transformar el mundo.  
  1. Cristo es un Rey Liberador, porque nos libera (si nos dejamos) de todo aquello que nos impide ser auténticamente hombres. Porque el gran problema que nos afecta es una grave crisis de humanidad. ¿Qué significa esto? Significa que no estamos viviendo como personas humanas que somos. 
  1. Nos hemos convertido en esclavos de los instintos, de las pasiones, de las ambiciones, de egoísmo y del materialismo. Esto es lo que hace que la vida, en la actualidad, sea algo completamente insoportable.  
  1. Las noticias que encontramos en los diarios y en los medios de comunicación son verdaderamente aterradoras. Hemos perdido lo que nos ha de caracterizar como personas humanas. 
  1. Cuando hablamos de Cristo Rey, algunos esperan que Él venga a cambiar las cosas por medio de su poder y de su fuerza. Pero tenemos que tener en cuenta que Cristo Rey no es un Rey que actúa a la manera de los poderes del mundo. Cristo no se impone a la fuerza, sino que respeta nuestra libertad y por eso, quiere que seamos dóciles a su gracia para que podamos vivir cambio en nuestra vida. 
  1. El Evangelio que hemos escuchado nos ha presentado a Cristo clavado en la cruz, en medio de una multitud que le insulta y que se burla de Él. Fijémonos en que Cristo no reina desde los puestos humanos de poder, sino desde la cruz. 
 
  1. Por eso es que no tenemos por qué extrañarnos de que en este domingo, en el que estamos celebrando el reinado universal de Cristo, el Evangelio nos lo presente clavado en la cruz ofreciendo la salvación al malhechor que estaba crucificado junto a Él.  
  1. Si leemos atentamente el Evangelio vamos a comprender que no es tan fácil ni sencillo reconocer a Cristo como Rey, sobre todo, cuando lo vemos clavado y humillado en una cruz.. 
  1. En el Evangelio nos dice que « el pueblo estaba mirando». El pueblo presencia la escena probablemente esperando a ver en qué quedaba todo aquello. La gente siempre lo reduce todo a espectáculo. Y, de esta manera, rehúye todo compromiso. Nunca quiere pensar ni decidirse.  
  1. La mayoría de la gente se decide siempre por lo que dicen y hacen los demás, sin tener nunca una opinión propia. ¿Dónde vas, Vicente? A dónde va toda la gente. Por esta razón, gritan: «Hosanna al Hijo de David» cuando los demás gritan: «Hosanna al Hijo de Davi. Y si gritan: «¡Crucifícale!». también ellos gritan: «¡Crucifícale!».  
  1. El Evangelio continúa diciendo que las autoridades hacen hirientes comentarios sobre Jesús: «A otros ha salvado, que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios».  
  1. Y ciertamente hay que reconocer que esta gente sabe «poner el dedo en la llaga»; que lo que dicen está lleno de lógica; y precisamente por eso, porque están convencidos de que Dios tiene que ser como su lógica les dice, son incapaces de reconocer a Dios tal y como Él se presenta. 
  1. Es lo que les pasa hoy día a muchas personas: no logran reconocer la cercanía de Dios, porque quieren que Dios se les presente tal y como ellas quieren verlo. No saben reconocer a Dios como Él quiere que lo reconozcamos. Por eso nosotros tampoco vemos a Dios en el pobre, el borracho, el drogadicto. Y por eso no los ayudamos. 
  1. El Evangelio agrega que los soldados romanos, encargados de la ejecución, se burlan de aquel hombre que moría bajo el título de «Rey de los judíos». Ellos sirven a un rey de este mundo y por eso saben muy bien lo que es un rey. Pensar que aquel hombre (Jesús) fuese rey era una tontería tan disparatada en la que ellos, evidentemente, no iban a caer. 
  1. ¿Quiénes son los soldados romanos de hoy? Aquellos que están convencidos de que una ideología humana es capaz de cambiar la situación del mundo y se entregan a ella con alma y vida. Son los militantes de un partido al que entregan su conciencia. 
  1. Luego, agrega el Evangelio: «Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo: ¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros. Este hombre representa a todos aquellos que condicionan la aceptación de Jesús a la solución de sus problemas personales. Podrían ser los familiares de enfermos... personas en circunstancias desgraciadas... víctimas de los vicios… 
 
  1. Finalmente, sólo la última intervención es favorable a Jesús. El otro de los ajusticiados hace justicia al ajusticiado Jesús y descubre quién es. “Acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino”. Cuatro contra uno. Esto nos hace comprender por qué es tan difícil reconocer a Cristo como Rey. 
  1. De los dos ladrones, solamente uno reconoce a Jesús. A pesar de que las situaciones sean idénticas, las actitudes son completamente distintas. Esto demuestra que la situación de pobreza o de sufrimiento no es suficiente para explicar la acogida o el rechazo al Evangelio. 
  1. ¿Qué cosa es lo que vuelve capaz al ojo humano para contemplar la vida y especialmente los dramas que contiene, como él supo mirarlos? Esta es la fe, la luz de Dios que debemos desear por encima de todas las cosas y debiéramos pedir en primer lugar. 
  1. Jesús le responde al ladrón que ha sabido reconocerle como el salvador: «Hoy estarás conmigo en el Paraíso». Paraíso significa «jardín delicioso». Pues eso sería el mundo si tuviéramos la fe de este hombre. Nuestra fe es tan pobre, que desplaza el «jardín delicioso» para más allá de la muerte. 
  1. El Reino nuevo de Cristo, que necesitamos hacer presente todos los días, revela la grandeza y el destino del hombre, que tiene final feliz en el paraíso. El reino de Cristo es un Reino de misericordia para un mundo cada vez más falto de misericordia y de amor hacia todos los hombres 
  1. El reino de Cristo va por encima de los intereses personales y egoístas. Es el Reino que merece la pena desear. Solamente clavados en la cruz de la fidelidad al Evangelio se puede entender la libertad que brota del amor y que se hace realidad "hoy mismo". 
  1. Creer en Dios es creer que el bien es más poderoso que el mal; es creer que, al final, el bien y la verdad habrán de triunfar sobre el mal y la mentira. Quien piense que el mal tendrá la última palabra o que el bien y el mal tienen las mismas probabilidades, es una persona que no cree en Dios.  
  1. La fe en el Reino de Dios, pues no se reduce simplemente a aceptar los valores del Reino y a mantener una vaga esperanza en que habrá de venir a la tierra algún día. La fe en el Reino es estar convencido de que, suceda lo que suceda, el Reino habrá de venir. 
  1. El Reino de Cristo nos pide a todos el cambio de corazón para poder encontrar la verdadera libertad. Por eso es necesario captar el significado del Reino de Cristo.  
  1. Verdaderamente merece la pena entrar en este Reino porque él nos ofrece la verdadera libertad. Nos hace libres del orgullo, de la mentira y del odio; nos enseña el camino del amor y de la verdad; nos invita a tener una sincera actitud de servicio en favor de los hermanos.  
  1. En este Reino se nos da el Espíritu Santo, que robustece la debilidad humana, cambia las cosas imposibles, y llena de consuelo. Entrar en el Reino significa entrar en el movimiento del amor de Cristo. 
 

Oración de los fieles 
Sacerdote: Oremos a Dios que en Jesús, el Mesías, nos ofrece su salvación, y pidámosle que su Reino se instaure en nuestro mundo. Presentemos nuestras peticiones. 
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Sacerdote: Acuérdate de nosotros, Señor, escucha nuestras oraciones y permítenos ir un día a tu paraíso, junto a Jesucristo, nuestro redentor, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
 
 
 
 

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