Semillas de Dios.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Diciembre 22.Cuarto Domingo de Adviento (ciclo A).Desde Guatemala por Monseñor Rodolfo Colominas Arango.

Cuarto Domingo de Adviento (ciclo A)


 
 
 
Abramos el corazon como José y María, para hacer en todo
 
la voluntad de nuestro Padre del Cielo.
 
Feliz Domingo.
 
MONSEÑOR COLOMINAS.
 
 
 
  1. Conforme nos vamos acercando a la Navidad, la Liturgia nos invita a penetrar en el misterio del nacimiento del Hijo de Dios. La Navidad no es una fiestecita para niños. Es una solemnidad que nos recuerda el misterio que ha dejado pasmados los cielos y la tierra. 
  1. El hecho de que Dios haya querido hacerse hombre para compartir nuestra realidad humana, asumiendo nuestra condición de pecadores para morir en la cruz destruyendo en sí mismo el pecado del mundo y así poder darnos a todos una vida nueva es algo que sobrepasa totalmente nuestra capacidad humana de entender. 
  1. El misterio de la Encarnación del Hijo de Dios, consiste en que Dios, que es Espíritu, inmenso, infinito, que no puede ser contenido por nada ni en nada, se limita a sí mismo tomando una naturaleza humana exactamente igual a la nuestra. En la Encarnación se hace hombre Aquel que hizo al hombre. Se hace hijo del hombre Aquel que fue el creador de toda la humanidad. Es realmente un misterio humanamente incomprensible. 
  1. Sin embargo, como que nosotros hemos perdido nuestra capacidad de admiración ante este misterio tan sorprendente. Y, por eso, los acontecimientos de la Navidad nos parecen tan naturales, tan comunes y corrientes, como si se tratara del nacimiento de cualquiera de nosotros.  
  1. Y en realidad no es así. Se trata, nada menos, que del nacimiento en el tiempo de Aquel que existe desde toda la eternidad. El que siendo Dios jamás tuvo principio, porque es eterno, comenzó a existir como hombre al ser concebido en el seno virginal de María. 
  1. El Evangelio de hoy nos presenta a una de las personas más importantes que intervienen en el misterio del Nacimiento del Hijo de Dios. Se trata de San José. Una persona de la que se habla muy poco, pero de quien hay mucho que decir y sobre todo, se trata de alguien de quien podemos aprender muchas cosas fundamentales para nuestra vida. 
  1. En el evangelio, solamente se nos dice una sola palabra de San José: era un hombre justo. Esta palabra quiere decir que era una persona honrada, cabal, recta en su manera de actuar: una persona que vivía de acuerdo a la voluntad de Dios. Es importante tener esto en cuenta, para comprender las actitudes y la manera de actuar de San José. 
  1. El Evangelio nos dice que María estaba comprometida con San José. En el Pueblo judío, el compromiso de matrimonio daba al esposo, prácticamente, todos los derechos del matrimonio y por lo mismo exigía la fidelidad entre los esposos. Aunque no vivieran juntos, estaban de tal manera unidos el uno al otro que era como si ya estuvieran casados. 
  1. En esa situación, José se da cuenta de que su esposa está esperando un hijo, y sabe perfectamente que ese hijo no es suyo. Lo primero que a un hombre se le ocurre es que su esposa lo ha engañado.  
  1. Para José, esto era doblemente duro, ya que él conocía perfectamente la virtud de María y sabía que ella era incapaz de ser infiel. Pero por otro lado, se encontraba ante  una realidad que no acertaba a explicar. Simplemente, José no entendía qué había pasado. 
  1. Como esposo, y sobre todo, en una sociedad machista como era la del pueblo de Israel, José podía perfectamente hacer valer los derechos que la Ley de Moisés le daba y podía acusar a María de adulterio. Y ya sabemos, por el mismo Evangelio lo que le esperaba a una mujer adúltera: morir apedreada.  
  1. Pero, la actitud de José es distinta. Porque no quiere  hacer valer sus propios derechos, sino actuar justamente. Esto nos hace ver la grandeza de alma de este hombre. El pensó más bien abandonarla en secreto; desaparecer de la escena. Evidentemente, en este caso, todas las culpas caerían sobre él. Sería tachado de irresponsable, de cobarde y de todo lo que se les pudiera ocurrir.  
  1. Pero José prefiere esta segunda opción, antes de hacer daño a la persona que amaba con todo su corazón. No podía ciertamente, comprender qué es lo que en realidad había pasado y por lo mismo no podía condenar sin saber la verdad. Su actitud es una actitud que brota del amor y de la justicia. Una actitud muy distinta a nuestras actitudes, cuando nosotros, muchas veces, condenamos sin saber cuál es la realidad; sin conocer lo que verdaderamente ha pasado. 
  1. Este hecho, necesariamente había de causar profundo dolor en la misma Virgen Santísima: porque es muy duro sentirse mal juzgado, cuando se sabe perfectamente que no se ha actuado mal en ningún momento. Estas dudas de San José fueron dolorosas para también para María. Sin embargo, ella que estaba viviendo esta situación por obedecer la Palabra de Dios, sabía perfectamente que Dios no la iba a abandonar. Porque Dios, cuando las personas ponen en El toda su confianza, siempre sale en defensa de los justos. 
  1. Y he aquí que Dios envía a un Angel que se aparece en sueños a José. Es allí donde le explica el misterio del embarazo de María: ella está esperando un Hijo por obra del Espíritu Santo. Este Hijo será el que salvará al Pueblo de Israel de todos sus pecados. Por lo mismo, no debe dudar ni tener temor en recibir a María en su casa como esposa. Lo que María lleva en su seno es obra del poder del Altísimo. 
  1. Ciertamente no es fácil creer en las palabras de los Angeles. Mucho menos cuando solamente se nos aparecen en sueños. Sin embargo, aquí nos encontramos con otra de esas actitudes que son maravillosas siempre en San José: la obediencia pronta a lo que Dios le va pidiendo por medio de sus Angeles. Se trata de un acto de Fe. Porque ciertamente podría equivocarse. Podría hacer el ridículo. Sin embargo acepta sin titubear lo que Dios le pide. 
  1. En ese momento, San José se asocia definitivamente al misterio de la Encarnación. Asume el papel que Dios le encomienda de ser el padre legal de Jesús. Ejerce el mismo papel del Padre Dios aquí en la tierra para con Cristo. Dios, mediante un acto de Fe, le da a San José la mas grande dignidad que un hombre haya podido tener aquí en la tierra: cuidar del Hijo del Eterno Padre. 
  1. Como podemos ver, San José nos ofrece una serie de ejemplos que nosotros tenemos que aprender a imitar si queremos vivir de acuerdo al Plan de Dios en nuestra vida Cristiana: 
  • Ejemplo de Fe ante la Palabra de Dios. Dios podrá realizar sus grandes obras en nosotros solamente en la medida en que nosotros aceptemos con fe su Palabra. Si a veces no vemos las maravillas de Dios es porque no creemos en lo que El nos dice. 
  • Ejemplo de obediencia a lo que Dios le pide. La Palabra de Dios no es solamente para conocerla, sino para vivirla. Vivir la Palabra, significa dejar a un lado nuestras seguridades humanas y nuestra manera humana de pensar. Pero de esta manera es como Dios nos va transformando en la obra que El quiere hacer de cada uno de nosotros. 
  • Ejemplo de humildad. José, al obedecer a Dios, reconoce humildemente su condición de criatura. No antepone su orgullo herido o su criterio personal. Simplemente hace lo que Dios le pide. 
  • Ejemplo de fidelidad. José lleva a cabo esta misión hasta el final. No es de los que comienza dando a Dios buenas palabras y termina después haciendo lo que se le da la gana. Hace lo que Dios le pide ajustando su vida entera a la voluntad de Dios. 
  • Ejemplo de amor conyugal.  Si muchos esposos o esposas supieran amar verdaderamente a su cónyuge, muchos problemas matrimoniales se solucionarían. Pero lo que pasa es que no hemos aprendido a amar verdaderamente. Llamamos amor solamente a la satisfacción de los propios deseos, sin buscar el verdadero bien de la persona a la que decimos que amamos. 
  1. Como podemos ver en el Evangelio, la Navidad nos enfrenta ante el gran misterio de Dios hecho hombre. Un misterio que desborda nuestras capacidades intelectuales, pero que como San José lo hemos de aceptar con actitud de fe, de obediencia, de humildad. 
  1. Pidamos al Señor que nos conceda acercarnos al misterio de la Navidad con los mismos sentimientos de San José. Que haciendo nuestras sus virtudes, podamos preparar en nuestros hogares un ambiente propicio para recibir a Cristo. Que la preparación a la Navidad no sea simplemente algo externo, sino que nos preparemos a encontrarnos con el mismo Cristo, que es un misterio de Fe. 
 
 

 
Oración de los fieles 
Sacerdote: Sabiendo que no quedaremos defraudados porque esperamos en el Señor que pronto vendrá a salvamos, oremos al Padre con confianza, y supliquémosle que bendiga a toda la familia humana. 
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Sacerdote: Padre y Señor de la vida, que por el sí de María entraste en nuestra historia hecho hombre como nosotros; escucha las súplicas de tus hijos y haz que proclamemos que Tú eres el Dios con nosotros. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
 
 

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