Semillas de Dios.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Homilía del II Domingo de Adviento (Ciclo A) . Desde Guatemala por Monseñor Rodolfo Colominas Arango.

Homilía del II Domingo de Adviento (Ciclo A) 
 
Vivamos el adviento con espíritu renovador para que cuando Jesús llegue nos encuentre espiritualmente nuevos.
Feliz domingo.
MONSEÑOR COLOMINAS.
 
  1. No siempre nos encontramos con buenas noticias. De hecho, cada vez que abrimos el periódico o escuchamos los noticieros nos encontramos con una avalancha de malas noticias. 
  1. Hoy, en las lecturas que acabamos de escuchar, nos encontramos con algo totalmente distinto: hoy ha resonado, ante todo, una buena noticia que nos debe llenar de alegría y de esperanza. Se nos ha anunciado la próxima venida del Mesías, nuestro salvador.  
  1. El Adviento no es un tiempo triste. No insiste en la penitencia acentuando la realidad del pecado. Es más bien la preparación para una fiesta, y nos invita a gozar ya desde ahora de esa fiesta: la llegada de Dios hecho Hombre a nuestra historia. 
  1. El profeta Isaías ha empleado hoy una imagen muy expresiva: nos dice que de un tronco viejo que parecía seco -el tronco de Israel- brotará un renuevo, una rama nueva, llena de vigor. Ese renuevo es el Mesías, el Enviado de Dios.  
  1. Sobre él descenderá el Espíritu de Dios con todos sus dones. Y vendrá a nuestra historia para defender a los pobres, para hacer que reine la paz y la justicia entre todos. 
  1. También San Pablo, en su carta a los Romanos, nos anuncia que "Dios es fuente de toda paciencia y consuelo" y por eso quiere que "mantengamos la esperanza".  
  1. Juan el Bautista ha hecho oír de nuevo su voz en la lectura el Evangelio que hemos escuchado: "Ya está cerca el Reino de Dios... Yo los bautizo a ustedes con agua, pero el que viene detrás de mí los bautizará con Espíritu Santo y fuego".  
  1. Es bueno que alguien nos anuncie buenas noticias y que las escuchemos con gusto nosotros, los cristianos. Nos hace falta que alguien nos infunda un poco de optimismo y alegría, en medio de un mundo que sólo parece aportar malas noticias, en medio de una historia, la particular de cada uno, que no siempre es muy gloriosa y esperanzada.  
  1. Otros muchos están atareados preparando los aspectos materiales de la Navidad. Para ellos, la navidad son negocios, compras y ventas. Pero eso no es la Navidad. Una navidad así no alimenta la esperanza ni viene a transformar la tristeza que llena el corazón humano en la alegría que dura para siempre. 
  1. Nosotros, los cristianos, hemos de dar importancia, sobre todo, al misterio que vamos a celebrar: la gran noticia de que Dios se ha hecho uno de nosotros, que se ha acercado a nuestra vida para llenarla de sentido. 
  1. Pero esta buena noticia es comprometedora. Nos pide abrir el corazón para recibir al Señor que viene a ofrecernos la salvación. El problema no está en que el Señor no venga a nosotros, sino en que nosotros, encandilados con las cosas del mundo nos hemos negado a recibirlo. 
  1. No hay nada más exigente que el amor y la amistad. La buena noticia que acabamos de escuchar nos presenta un programa lleno de dinamismo.  
  1. La primera consecuencia que Juan el Bautista nos ha invitado a sacar de su anuncio de la cercanía del Reino es esta: "Conviértanse", "preparen el camino del Señor, allanen sus senderos". 
  1. No hace falta que seamos unos grandes pecadores. A todos nosotros, desde nuestra existencia concreta, se nos pide que en vísperas de la Navidad, para poder celebrar bien la venida de Cristo Jesús a nuestra existencia, nos convirtamos a Él, que reorientemos nuestra vida. 
 
  1. Su venida es portadora de esperanza y salvación. Pero también es juicio y discernimiento. Si se nos dice que nos bautizará con fuego y Espíritu, es porque Cristo viene a cambiar algo, a quemar, a purificar, a transformar nuestras actitudes.  
  1. Las imágenes son claras: el hacha ya está apuntando a la base de los árboles inútiles, el fuego ya está pronto para quemar todo lo que sobra, el segador tiene el rastrillo en la mano para separar el trigo de la paja.  
  • sea, el Adviento y la Navidad, con ser la fiesta de la venida salvadora de Dios, es al mismo tiempo una llamada a que tomemos en serio esta venida y le dejemos lugar en la realidad de nuestra vida 
  1. Nuestra vida no se puede quedar igual ni en nuestra persona ni en nuestra comunidad después de esta Navidad. Hay que abrir caminos y allanar senderos, no sólo para que el Señor venga a nosotros, sino para que su presencia transforme nuestra vida en adelante. 
  1. ¿En qué direcciones se nos invita a cambiar? El salmo responsorial nos ha hecho cantar una frase que resumía muy bien las promesas del profeta Isaías: "que en sus días florezca la justicia y la paz abunde eternamente".  
  1. Justicia y paz parecen ser los distintivos de los días del Mesías, o sea, de nuestro tiempo, si es que lo estamos viviendo en cristiano... El profeta decía que el enviado de Dios hará justicia  y hará reinar la paz y la concordia. 
  1. Oyendo esto es como uno se da cuenta de que la Navidad de hace dos mil años, cuando Jesús nació en Belén, no fue más que la inauguración de un tiempo nuevo, pero no el hecho final y completo. Porque todavía tenemos mucho que crecer en justicia y en paz.  
  1. Todavía hay mucho que cambiar en nuestra vida personal y en la comunitaria, tanto de la Iglesia como de la sociedad, para que se pueda decir que ya estamos en los días del Salvador, días de justicia y de paz. 
  1. También San Pablo nos invitaba a este crecimiento en la concordia y la paz: "que Dios les conceda estar de acuerdo entre ustedes", "para que unánimes alaben a Dios", "acójanse mutuamente como Cristo los acogió a ustedes".  
  1. Si algo cambia en este sentido, en este Adviento, si conseguimos que haya más comprensión y armonía en nuestras familias, si empezando por nosotros mismos nos esforzamos por que hay más justicia en nuestras relaciones con los demás, habrá valido la pena preparar y celebrar la Navidad. 
  1. Dejemos a un lado la falsa navidad que se nos anuncia en los espacios publicitarios y dejemos lugar a Cristo que viene a nacer entre nosotros para transformar nuestra vida y para hacer que vivamos como verdaderos hijos de Dios que somos. 
 

 
 
Oración de los fieles 
Sacerdote: Dispuestos a preparar los caminos del Señor y a allanar las sendas de nuestra vida para que se haga uno con nosotros, oremos por el mundo y sus necesidades. 
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Sacerdote: Señor, derrama tu Espíritu Santo sobre nuestras  vidas, bendice con tu providencia nuestras súplicas, y haz que la cercanía de la venida de tu Hijo dé frutos de conversión y vida nueva en todos y cada uno de tus fieles. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
 
EN ESPAÑA HOY SE CELEBRA LA INMACULADA CONCEPCION DE MARÍA 8 DE DICIEMBRE 2013.
 
 
 

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