Semillas de Dios.

sábado, 13 de septiembre de 2014

LECTURAS DOMINGO XXIV DEL T. O. 14 DE SEPTIEMBRE. El Señor es compasivo y misericordioso.En la vida y en la muerte somos del Señor.

LECTURAS DOMINGO XXIV DEL T. O. 14 DE SEPTIEMBRE.


"Si mi hermano me ofende, ¿ cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?".

 








SAN ALBERTO DE JERUSALÉN OBISPO



ANTÍFONA DE ENTRADA (Cfr. Si 36, 18)



Concede, Señor, la paz a los que esperan en ti, y cumple así las palabras de tus profetas; escucha las plegarias de tu siervo, y de tu pueblo Israel.



ORACIÓN COLECTA



Señor Dios, creador y soberano de todas las cosas, vuelve a nosotros tus ojos y concede que te sirvamos de todo corazón, para que experimentemos los efectos de tu misericordia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.



LITURGIA DE LA PALABRA



Perdona la ofensa a tu prójimo para obtener tú el perdón.




 
Del libro del Sirácide (Eclesiástico): 27, 33-28,



Cosas abominables son el rencor y la cólera; sin embargo, el pecador se aferra a ellas. El Señor se vengará del vengativo y llevará rigurosa cuenta de sus pecados. Perdona la ofensa a tu prójimo, y así, cuando pidas perdón, se te perdonarán tus pecados. Si un hombre le guarda rencor a otro, ¿le puede acaso pedir la salud al Señor?

 

El que no tiene compasión de un semejante, ¿cómo pide perdón de sus pecados? Cuando el hombre que guarda rencor pide a Dios el perdón de sus pecados, ¿hallará quien interceda por él?
 
Piensa en tu fin y deja de odiar, piensa en la corrupción del sepulcro y guarda los mandamientos.
 
Ten presentes los mandamientos y no guardes rencor a tu prójimo. Recuerda la alianza del Altísimo y pasa por alto las ofensas. 

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.







Del salmo 102




 
R/. El Señor es compasivo y misericordioso.

 

Bendice al Señor, alma mía; que todo mi ser bendiga su santo nombre. Bendice al Señor, alma mía y no te olvides de sus beneficios. R/.
 
El Señor perdona tus pecados y cura tus enfermedades; él rescata tu vida del sepulcro y te colma de amor y de ternura. R/.
 
El Señor no nos condena para siempre, ni nos guarda rencor perpetuo. No nos trata como merecen nuestras culpas, ni nos paga según nuestros pecados. R/.
 
Como desde la tierra hasta el cielo, así es de grande su misericordia; como un padre es compasivo con sus hijos, así es compasivo el Señor con quien lo ama. R/.






En la vida y en la muerte somos del Señor.
 




De la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 14, 7-9
 


Hermanos: Ninguno de nosotros vive para sí mismo, ni muere para sí mismo. Si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Por lo tanto, ya sea que estemos vivos o que hayamos muerto, somos del Señor. Porque Cristo murió y resucitó para ser Señor de vivos y muertos. 



Palabra de Dios.



Te alabamos, Señor.




ACLAMACIÓN (Jn 13, 34)



 





R/.Aleluya, aleluya.

 

Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor, que se amen los unos a los otros, como yo los he amado. R/.
 
No te digo que perdones siete veces, sino hasta setenta veces siete.







Del santo Evangelio según san Mateo: 18, 21-35
 



En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: "Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?". Jesús le contestó: "No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete".

 

Entonces Jesús les dijo: "El Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero que le presentaron le debía muchos millones. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arrojándose a sus pies, le suplicaba, diciendo: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. El rey tuvo lástima de aquel servidor, lo soltó y hasta le perdonó la deuda.
 
Pero, apenas había salido aquel servidor, se encontró con uno de sus compañeros, que le debía poco dinero. Entonces lo agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía: ‘Págame lo que me debes’. El compañero se le arrodilló y le rogaba: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda.
 
Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron de indignación y fueron a contar al rey lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: ‘Siervo malvado. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haber tenido compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?’. Y el señor, encolerizado, lo entregó a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía.
 
Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes, si cada cual no perdona de corazón a su hermano".


Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.






Se dice Credo.



PLEGARIA UNIVERSAL



Nosotros somos la familia de Dios y, cada vez que nos reunimos para celebrar la Eucaristía, presentamos ante Él las necesidades y los anhelos de nuestros hermanos, los hombres y mujeres del mundo entero.

 

Después de cada petición diremos: Escúchanos, Padre.
 
Por la Iglesia, por todos los que estamos llamados a dar testimonio del amor y el perdón de Dios. Oremos.
 
Por nuestro país, por nuestros gobernantes y por todos nuestros conciudadanos. Oremos.
 
Por quienes formamos nuestra patria, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, ricos y pobres, una sola familia que quiere ser fiel al Evangelio. Oremos.
 
Por los enfermos, por los ancianos, por todos los que viven en el dolor y la debilidad. Oremos.
 
Por los que nos han ofendido o nos han hecho daño. Oremos.
 
Por los que estamos aquí reunidos celebrando la Eucaristía del domingo. Oremos.
 
Escúchanos, Padre, y mira con amor a esta familia tuya por la que tu Hijo Jesucristo entregó la vida. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.






ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Sé propicio, Señor, a nuestras plegarias y acepta benignamente estas ofrendas de tus siervos, para que aquello que cada uno ofrece en honor de tu nombre aproveche a todos para su salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.



Prefacio para los domingos del Tiempo Ordinario.



ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Cfr. Sal 35, 8 )



Señor Dios, qué preciosa es tu misericordia. Por eso los hombres se acogen a la sombra de tus alas.



ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Que el efecto de este don celestial, Señor, transforme nuestro cuerpo y nuestro espíritu, para que sea su fuerza, y no nuestro sentir, lo que siempre inspire nuestras acciones.
 
Por Jesucristo, nuestro Señor.
 
AMÉN.
 
 
 
 

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