Semillas de Dios.

jueves, 25 de septiembre de 2014

LECTURAS JUEVES XXV DEL T. O. 25 DE SEPTIEMBRE (VERDE). Que quienes anunciamos llenos de fe por medio de los signos sacramentales, su muerte y resurrección, experimentemos un continuo aumento de tu salvación.

LECTURAS  JUEVES XXV DEL T. O. 25 DE SEPTIEMBRE (VERDE)


El rey Herodes se enteró de todos los prodigios que Jesús hacía y no sabía a qué atenerse.





RESPUESTAS DE FE S.D.A.



SAN CLEOFÁS DE EMAÚS



ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 77, 23-25)



Abrió Dios las compuertas del cielo e hizo llover sobre ellos el maná para que lo comieran; les dio un trigo celeste, y el hombre comió pan de ángeles.



ORACIÓN COLECTA



Señor Dios, que llevaste a cabo la obra de la redención humana por el misterio pascual de tu Unigénito, concede, benigno, que quienes anunciamos llenos de fe por medio de los signos sacramentales, su muerte y resurrección, experimentemos un continuo aumento de tu salvación.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.



LITURGIA DE LA PALABRA



No hay nada nuevo bajo el sol.



Del libro del Eclesiastés (Cohélet): 1, 2-11



Todas las cosas, absolutamente todas, son vana ilusión.

¿Qué provecho saca el hombre de todos sus trabajos en la tierra?

 Pasa una generación y viene otra, pero la tierra permanece siempre.
 

El sol sale y se pone; corre y llega a su lugar, de donde vuelve a salir.

Sopla el viento hacia el sur y gira luego hacia el norte, y dando vueltas y más vueltas, vuelve siempre a girar.

Todos los ríos van al mar, pero el mar nunca se llena; regresan al punto de donde vinieron y de nuevo vuelven a correr.
 
Todo es difícil de entender:

No deja el hombre de cavilar, no se cansan los ojos de ver ni los oídos de oír.

Lo que antes existió, eso volverá a existir.

Lo que antes se hizo, eso se volverá a hacer.

 No hay nada nuevo bajo el sol.
 
Si de alguna cosa dicen:

"Mira, esto sí es nuevo", aun esa cosa existió ya en los siglos anteriores a nosotros.

Nadie se acuerda de los antiguos y lo mismo pasará con los que vengan:

No se acordarán de ellos sus sucesores.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

Del salmo 89



R/. Tú eres, Señor, nuestro refugio.

 

Tú, Señor, haces volver al polvo a los humanos, diciendo a los mortales que retornen. Mil años son para ti como un día, que ya pasó; como una breve noche. R/.
 
Nuestra vida es tan breve como un sueño; semejante a la hierba, que despunta y florece en la mañana y por la tarde se marchita y se seca. R/.
 
Enséñanos a ver lo que es la vida y seremos sensatos. ¿Hasta cuándo, Señor, vas a tener compasión de tus siervos? ¿Hasta cuándo? R/.
 
Llénanos de tu amor por la mañana y júbilo será la vida toda. Que el Señor bondadoso nos ayude y dé prosperidad a nuestras obras. R/.

 

ACLAMACIÓN (Jn 14, 6)





R/. Aleluya, aleluya.
 

Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre si no es por mí, dice el Señor. R/.

 

A Juan yo lo mandé decapitar. ¿Quién es entonces éste de quien oigo semejantes cosas?





Del santo Evangelio según san Lucas:
 9, 7-9



En aquel tiempo, el rey Herodes se enteró de todos los prodigios que Jesús hacía y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado.

Otros, que había regresado Elías, y otros, que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.

Pero Herodes decía:

"A Juan yo lo mandé decapitar.

¿Quién será, pues, éste del que oigo semejantes cosas?"

Y tenía curiosidad de ver a Jesús.



Palabra del Señor.



Gloria a ti, Señor Jesús.



ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS



Señor, al celebrar el memorial de nuestra salvación, imploramos humildemente tu clemencia, a fin de que este sacramento de amor sea para nosotros signo de unidad y vínculo de caridad. Por Jesucristo, nuestro Señor.



Prefacio I o II de la Eucaristía.



ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 6, 51-52)



Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor. El que coma de este pan vivirá eternamente. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne, para que el mundo tenga vida.



ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN



Dios nuestro, que la participación en este banquete celestial nos santifique, de modo que, por la recepción del Cuerpo y la Sangre de Cristo, se estreche entre nosotros la unión fraterna.

Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

AMÉN.
 
 

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