Semillas de Dios.

domingo, 29 de noviembre de 2015

29 de Noviembre de 2015. Homilía del I Domingo de Adviento (Ciclo C). Desde Guatemala por Monseñor Rodolfo Colominas Arango.



El Adviento es un tiempo de renovación que Dios nos concede. Aprovechemos este paso del Señor por nuestras vidas. No nos preparemos solamente para la Navidad; preparémonos, sobre todo, para encontrarnos más plenamente con el Señor. 

Feliz Domingo. Padre Colominas.



Homilía del I Domingo de Adviento (Ciclo C)


1. Hoy estamos comenzando un nuevo año litúrgico. El año litúrgico nos lleva a reflexionar en los diversos acontecimientos de nuestra salvación. Lo comenzamos con el tiempo del adviento. El Adviento está formado por las cuatro semanas que nos preparan para la celebración de la Navidad. El adviento es un tiempo en el que se nos invita a prepararnos para la llegada del Señor.

2. Pero, tengamos claro: ¿de qué llegada del Señor estamos hablando? Porque ya sabemos que el Señor vino a nosotros cuando nació en Belén. Por eso, necesitamos tener presente que estamos hablando de tres llegadas del Señor.

3. La primera es la llegada del Señor en la Navidad. Nosotros recordamos y vivimos el nacimiento del Hijo de Dios en Belén. Este nacimiento lo recordamos y vivimos en la Liturgia cuando celebramos el infinito amor que Dios nos ha tenido al enviar a su Hijo Unigénito, hecho hombre como nosotros, para liberarnos de la esclavitud del pecado y hacernos participar de su vida divina.

4. El segundo significado que tiene el Adviento es el hacernos una invitación para que nos preparemos a la venida del Señor, tanto al final de los tiempos, como su venida al final de nuestra propia vida. Debemos vivir siempre preparados para que, cuando Él venga a buscarnos, estemos listos y bien dispuestos para salir a su encuentro.

5. En este sentido, toda nuestra vida debe ser un constante adviento, porque no sabemos en qué momento, ni en qué circunstancias nos va a llamar Dios a su presencia. Claro que no se trata de vivir temerosos y llenos de miedo. Se trata más bien, como nos lo decía hoy la lectura del Evangelio, de estar alerta, para que los vicios, el libertinaje, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida, no entorpezcan nuestra mente y aquel día nos sorprenda desprevenidos.

6. El tercer significado que tiene el adviento es el de vivir preparados para todas las constantes venidas de Jesús en la vida de cada uno de nosotros. El Señor viene a nosotros de muchas formas: en la persona de nuestro prójimo, en los pobres y necesitados, en aquellos que necesitan de nuestra ayuda y comprensión, en las alegrías y en las penas, en las enfermedades, en los problemas que se nos van presentando a lo largo de cada día.

7. Quién sabe cuántas veces el Señor ha venido a nosotros y lo hemos dejado pasar sin ponerle atención. O también, cuántas veces lo hemos despreciado y no lo hemos sabido acoger con amor.

8. El Señor se acerca a nosotros, a través de los miembros de nuestra familia, a través de los compañeros de trabajo, a través de los vecinos con quienes a veces somos duros, incomprensibles, y no les prestamos la atención que deberíamos tener. Como podemos ver, Cristo se acerca de muchas maneras a nosotros.

9. Por eso es que debemos estar preparados y mantener una constante actitud de amor y de generosidad para con nuestro prójimo, para que de esta manera, sepamos acoger con amor a Cristo que viene a nosotros. Por eso es que tenemos que vivir un constante adviento, para poder recibir al Señor que se acerca a nosotros.

10. Además, a lo largo de este nuevo año que estamos comenzando, vamos a vivir un acontecimiento muy especial: se trata del año de la Misericordia. Un año en que no solamente vamos a reflexionar sobre la infinita misericordia que Dios nos tiene, sino en el que también nosotros hemos de dejarnos alcanzar por su Divina Misericordia y hemos de ser portadores de la Misericordia para con los demás.

11. La misericordia es fruto del amor. Dios que es amor derrama sobre nosotros su misericordia. Y nosotros, que recibimos de muchas maneras la misericordia de Dios, hemos de esforzarnos por comunicarla a todos los demás.

12. Y la gran motivación que debemos tener para ser misericordiosos, consiste en darnos cuenta de que, cuando vivimos la misericordia para con nuestro prójimo, es a Cristo mismo a quien tratamos con misericordia. Esto nos lo enseña el mismo Cristo cuando nos dice: "En verdad les digo que cuanto hicieron a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicieron."

13. Las lecturas que hemos escuchado hoy nos han invitado a poner atención a los acontecimientos y a los hechos de la
historia. Nos invitan a levantar la cabeza para poder contemplar la llegada de Cristo con gran poder y majestad.

14. La llegada del Señor y su presencia en medio de nosotros se anuncia y se manifiesta de muchas maneras. Lo importante está en que debemos aprender a descubrir cuáles son las señales de esta cercanía del Señor.

15. Hoy, las lecturas nos han presentado las diversas señales de la cercanía del Señor. Esto lo hacen por medio de un lenguaje figurado y simbólico. Esto quiere decir que no hemos de tomar al pie de la letra lo que se nos dice, sino que hemos de tratar de descubrir lo que se nos quiere decir.

16. Nos decía Jesús: Habrá señales prodigiosas en el sol, en la luna y en las estrellas. Esto nos habla no de señales cósmicas, sino de las señales que encontramos en los grandes de la tierra. Cuando hablamos de señales prodigiosas, no nos estamos refiriendo tampoco a cosas maravillosas, sino a todas aquellas cosas que nos deja extrañados, molestos y defraudados.

17. En estos tiempos que estamos viviendo nos encontramos con la corrupción a todos los niveles, la injusticia que reina por todas partes, la impunidad de los que tienen cargos de poder, la violencia, la muerte y la destrucción que reinan por todas partes. Esas son las señales “prodigiosas” que estamos viendo en nuestros tiempos. Son señales que nos inquietan y no nos dejan vivir en paz.

18. Nos dice Jesús: En la tierra, las naciones se llenarán de angustia y de miedo. La gente se morirá de terror y de angustiosa espera por las cosas que vendrán sobre el mundo, pues hasta las estrellas se bambolearán.

19. Esto es lo que estamos viviendo en la actualidad. Las estrellas que se tambalean y pierden el equilibrio son aquellas personas de las que esperábamos que tuvieran una conducta recta y ejemplar. Pero también ellas se verán tentadas por el mal. Son todas aquellas estructuras sociales que ya no ofrecen ninguna seguridad.

20. Todo esto que nos presenta el Evangelio no es, para que nos terminemos de desanimar. Al contrario, Cristo nos habla de una esperanza y de una fuente de firme confianza, cuando nos dice que “entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube, con gran poder y majestad”.



21. Es el momento en el que vamos a volver nuestra mirada al único que no nos falla ni nos engaña. Es cuando defraudados por las cosas puramente humanas y materiales, volveremos a descubrir que solamente en Cristo podemos encontrar el camino, la verdad y la vida.

22. Fijémonos en que el Padre Dios no nos abandona jamás. Así como libró a Noé del diluvio; así como liberó a los Israelitas de la Esclavitud de Egipto; así como hizo regresar al Pueblo de Israel del destierro, así también Cristo, el Hijo del hombre, viene a nosotros con gran poder y majestad para poner las cosas en su lugar. Para hacer que el Reino de Dios se haga realidad entre nosotros.

23. Por lo tanto, la venida de Cristo no es motivo de destrucción, sino de reconstrucción. Viene a hacer que las cosas de este mundo se desarrollen de acuerdo a los planes de Dios. Por eso nos dice: Cuando estas cosas comiencen a suceder, pongan atención y levanten la cabeza, porque se acerca la hora de su liberación.

24. Por eso nos recomienda Jesús: Estén alerta, para que los vicios, con el libertinaje, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida, no entorpezcan su mente y aquel día los sorprenda desprevenidos; porque caerá de repente como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra.

25. El tiempo del adviento nos vuelve a repetir la invitación de irnos preparado para la venida de Cristo. La venida en la Navidad, la venida en los acontecimientos de la vida y la venida al final de los tiempos.

26. Recordemos lo que nos dice Jesús: Velen, pues, y hagan oración continuamente, para que puedan escapar de todo lo que ha de suceder y comparecer seguros ante el Hijo del hombre.

27. Aprovechemos, pues, este tiempo del adviento para ir arreglando las cosas de nuestra vida, para que aprendamos a estar preparados para cuando venga Jesús a nosotros. Y así como cuando vamos a recibir a un invitado en nuestra casa, limpiamos y ordenamos todas las cosas, que de la misma manera nos preparemos para recibir a Cristo, tanto en la Navidad como en los acontecimientos de la vida al final de los tiempos y al final de nuestro tiempo personal.



Oración de los fieles
Sacerdote: El Señor, el Hijo de Dios, viene a instaurar la justicia y a revelar el misterio infinito del amor del Padre. Por eso, abiertos a su mensaje y llenos de esperanza pidámosle que nos visite con su salvación y libere a su pueblo de sus esclavitudes, angustias y sufrimientos.
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Sacerdote: Bendice Señor todo aquello que por medio de tu Hijo amado hemos confiado a tu misericordia y concédenos mientras aguardamos su venida, la conversión de nuestro corazón a Ti Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


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