Semillas de Dios.

sábado, 23 de enero de 2016

24 de Enero. HOMILÍA DEL III DOMINGO DURANTE EL AÑO (CICLO C). Desde Guatemala por: Monseñor Rodolfo Colominas Arango.Que Cristo, Palabra eterna del Padre, habite en nosotros y que sepamos escuchar su voz, que nos guía en la vida.




Que Cristo, Palabra eterna del Padre, habite en nosotros y que sepamos escuchar su voz, que nos guía en la vida. 
Feliz Domingo. Padre Colominas.

HOMILÍA DEL III DOMINGO 
DURANTE EL AÑO (CICLO C).




1. La palabra siempre está presente en nuestra vida. Gracias a la palabra, es como nosotros podemos comunicarnos los unos con los otros. Qué difícil es la comunicación cuando una persona, no puede hablar o no puede escuchar las palabras que se le dirigen.

2. Desgraciadamente nosotros, no hemos sabido valorar 
suficientemente, lo que significa la palabra en nuestra vida. Por eso es que muchas veces, la desperdiciamos, la ignoramos o la utilizamos de mala manera.

3. Se dice que en la actualidad, existe inflación de palabras. Por todas partes nos encontramos, con palabras inútiles. Las palabras resuenan constantemente y sin ninguna utilidad.

4. Esta es la razón por la que actualmente, se le presta poca atención a las palabras. Incluso, muchas veces, se piden pruebas para poder estar, seguros de la verdad de las 
palabras. Y es porque ya no se cree, en lo que se dice. Muchas veces, incluso, ni siquiera hacemos el intento por escuchar.

5. Lástima que estas actitudes, que tenemos con respecto a la palabra humana, las tenemos también en lo que se refiere a la Palabra de Dios. Esto hace que muchas veces, no le pongamos atención a lo que Dios nos quiere decir.

6. Tristemente, hay que reconocer que es muy cierto, que en la actualidad se juega mucho con la Palabra de Dios. Se la manosea y se la utiliza, incluso, hasta con fines políticos.

7. Por todas partes nos encontramos, con personas que utilizan los textos de la Palabra de Dios, como un arma para atacarse mutuamente y para condenar a los demás.

8. Necesitamos aprender a respetar la Divina Palabra
Necesitamos aprender a escucharla, con amor y con humildad. Y sobre todo, necesitamos aprender a meditar, la Palabra de Dios, para hacerla el motor de nuestra vida.

9. Recordemos que la Palabra, es tan importante y sagrada, que Dios quiso comunicarse con la humanidad, por medio de la ella.

10. En tiempos antiguos la Palabra de Dios, resonaba en el 
corazón de aquellas personas, a las que el Señor había llamado para confiarles, una misión dentro de la historia de la 
salvación.



11. Es interesante recordar, que en determinado momento de la historia, Israel, al pie del monte Horeb, pudo escuchar la voz de Dios, que le hablaba desde el fuego, la tormenta y las nubes. Era una voz que aterrorizó a los Israelitas, hasta el punto que pidieron que Dios les hablara por medio de Moisés. « Habla tú con nosotros, que podremos entenderte, pero que no hable Dios con nosotros, no sea que muramos.»

12. La Palabra que Dios, dirigió a su Pueblo se fue 
transmitiendo de generación en generación, a través de varios siglos, hasta que poco a poco, se fue consignando por escrito. 
Este fue el origen de los diversos libros de la Biblia.

13. En los libros de la Biblia se contiene la Palabra que Dios,
ha ido dirigiendo a la humanidad. Una Palabra que siempre es viva y que es actual. De tal manera que cuando escuchamos la Palabra de Dios con Fe, con respeto, con atención, es Dios quien nos habla a nosotros, en nuestra situación concreta.

14. A nosotros muchas veces, no nos dice nada la Palabra de Dios, porque no la escuchamos con las debidas disposiciones. La escuchamos como cualquier palabra humana. Nos hace falta la atención del joven Samuel, que aprendió a decirle al Dios: «Habla, Señor, que tu siervo te escucha».



15. Nos hace falta la disposición generosa de la Santísima Virgen que respondió al Ángel Gabriel que le anunciaba la Palabra de parte de Dios: « Yo soy la esclava del Señor; hágase en mí según tu Palabra».

16. La primera lectura que hemos escuchado hoy nos 
mostraba la emoción y la alegría, con la que el Pueblo de Israel escuchó la lectura del Libro de la Ley, que contenía los mandamientos que Dios le daba a su Pueblo. La lectura de la Palabra de Dios, fue para el Pueblo el gran motivo para celebrar llenos de gozo, al Señor que les hablaba.

17. Nosotros constantemente, estamos escuchando la Palabra de Dios, en nuestras Celebraciones Litúrgicas. Pero no la 
escuchamos, ni con alegría, ni con emoción. No nos importa lo que Dios, diga o no diga. Simplemente la soportamos.



18. Muchas veces, ni siquiera le ponemos atención. Si a muchos de nosotros, se nos preguntara acerca de qué fue lo que nos dijo, el Señor hoy en su Divina Palabra, seguramente no sabríamos responder. Y esto, por la sencilla razón de que no le hemos puesto atención.

19. Los textos de la Sagrada Escritura, que nosotros leemos en las Celebraciones Eucarísticas, no son textos improvisados ni tomados al azar. Por eso es que nosotros podemos leer con anticipación, estos textos, para prepararnos a recibir lo que Dios nos quiere decir, en la celebración Litúrgica.

20. La preparación de la Misa dominical, es una bonita ocasión para que toda la Familia, se reúna para reflexionar juntos, sobre la Palabra de Dios que van a escuchar en la Celebración Eucarística.



21. Después de escuchar, la lectura pausada del texto sagrado, cada uno de los miembros de la familia, puede compartir con los demás lo que la Palabra le sugiere.

22. De esta manera todos se enriquecen, con todas estas ideas y de esta manera, se preparan para escuchar la Proclamación de la Palabra en la Santa Misa. Cuánto podríamos enriquecernos en nuestra vida cristiana, si pusiéramos un poco de esfuerzo y de atención.

23. Esta preparación, también la podríamos realizar en grupos de amigos. No lleva demasiado tiempo y nos puede ayudar, a saborear la riqueza que tiene la Palabra de Dios.

24. En la lectura del Evangelio, San Lucas nos hacía ver, que lo que se nos anuncia, en la Divina Palabra, no es invención de los hombres. San Lucas nos dice, que él ha hecho el esfuerzo de acudir a aquellas personas, que fueron testigos de los hechos y de las Palabras de Nuestro Señor, para que de este modo podamos estar seguros, de la solidez de las enseñanzas que hemos recibido en su Evangelio.

25. Jesús, nos hace ver que la Palabra que escuchamos, no es una palabra del pasado. No es un recuerdo, de una palabra que se pronunció, en un determinado momento histórico. Es una Palabra que se pronuncia hoy, para cada uno de nosotros.



26. Dios nos quiere hablar, en las circunstancias concretas de nuestra vida. Quiere decirnos algo, personalmente a cada uno de nosotros.

27. Nos habla para animarnos; para orientarnos en la vida; nos habla para fortalecernos en nuestras debilidades; nos habla para corregir nuestros defectos. Cuánto bien podemos sacar de la Palabra de Dios.

28. En el Evangelio, se nos contaba que un sábado Jesús fue a la Sinagoga en Nazareth y en medio de la celebración, se levantó para hacer la lectura. Le pasaron el libro del profeta Isaías. Jesús desenrolló el libro y encontró el pasaje donde estaba escrito: « El Espíritu del Señor está sobre mí. El me ha ungido para llevar buenas nuevas a los pobres, para anunciar la libertad a los cautivos y a los ciegos que pronto van a ver, para despedir libres a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor.»

29. Jesús les hace ver que esa Palabra, que acaban de escuchar es algo actual. Les dice: « hoy mismo se cumple este pasaje de la Escritura que ustedes acaban de escuchar.»

30. Nos dice que el Espíritu de Dios está sobre Él. Este Espíritu le impulsa a proclamar, buenas noticias a los pobres. Le lleva a anunciar el Evangelio de la salvación, a todas las personas. Le lleva a anunciar un cambio radical, en la vida de todas las personas.



31. La Palabra que Jesús ha proclamado, en ese preciso 
momento, está indicándonos a todos, la misión de Jesús. La misma Palabra que Jesús proclamó, es la que nos dice quien
es Jesús y cuál es su misión.

32. Hoy necesitamos aprender a escuchar, de esta forma la Palabra que se nos anuncia. Hoy mismo se nos está 
anunciando la Misión de Cristo y se nos está invitando a poner atención a la Palabra que se nos proclama.

33. La Palabra de Dios, no es para que nos rompamos la cara con ella, sino para que le respondamos a Dios, viviendo una conversión personal, para poder empezar a recorrer los 
caminos del Reino de Dios.

34. Pidamos a Jesús que nos conceda la gracia, de saber acoger con amor y alegría la Palabra que se nos proclama. Que la conservemos en el corazón. Que la meditemos y que hagamos el esfuerzo, por ponerla en práctica. Cuánta riqueza podemos encontrar en nuestra vida, si sabemos vivir de acuerdo a lo que la Palabra nos pide.




Oración de los fieles
Sacerdote: Como pueblo convocado por la Palabra del 
Señor, unidos en un mismo Espíritu, presentemos a nuestro 
Padre Dios, nuestras intenciones y necesidades.
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Sacerdote: Mira con misericordia a tu Iglesia, escucha sus oraciones, y haz que con fidelidad, anuncie tu Palabra que es espíritu y vida. 

Por Jesucristo nuestro Señor. 

Amén.


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