Semillas de Dios.

sábado, 9 de enero de 2016

Domingo 10 de Enero de 2016. Homilía para La Solemnidad del Bautismo del Señor (Ciclo C). Desde Guatemala por: Monseñor Rodolfo Colominas Arango. Termina El Tiempo de Navidad. Lunes 11 comienza T.O.



Que el Señor que quiso meterse en nuestra fila de pecadores, para ser bautizado, nos conceda poder participar de su vida divina. 
Feliz domingo. Padre Colominas.


Homilía para el Domingo del 
Bautismo del Señor (Ciclo C)


1. Hoy celebramos la Fiesta del Bautismo del Señor. Con esta Solemnidad se cierra el tiempo de la Navidad, en el que hemos estado meditando en el misterio de Dios con nosotros.

2. Para poder comprender, lo que significa el Bautismo de Nuestro Señor, dentro de todas estas celebraciones de la Navidad, tenemos que recordar, que lo que hemos estado celebrando, en este tiempo, es la fidelidad de Dios, que manteniendo sus promesas, ha querido enviarnos a su propio Hijo para concedernos, por medio de Él, la Salvación.

3. Hemos estado celebrando, la venida del Salvador que Dios había prometido, desde el principio de los tiempos. Hemos estado celebrando, el comienzo de nuestra salvación.

4. Esta celebración la hemos vivido en tres etapas: la primera de ellas, ha sido el Nacimiento del Hijo de Dios en el Portal de Belén. Haciéndose hombre en el seno de la Santísima Virgen, quiso nacer en medio de una gran pobreza y olvidado de todos.

5. Es el misterio de la humillación del Hijo de Dios, de la que nos habla San Pablo en la carta a los Filipenses, cuando afirma que Cristo, « siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios. Sino que se despojó de sí mismo, tomando condición de siervo; se hizo semejante a los hombres y manifestándose, como un hombre común y corriente se humilló a sí mismo, obedeciendo la voluntad del Padre hasta la muerte y una muerte de cruz. Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está por encima de todo nombre. »



6. Este misterio de la venida del Hijo de Dios en nuestra carne mortal, que nos hace ver la inmensidad del amor que Dios nos tiene, no se llevó a cabo sólo para el bien del Pueblo de Israel, sino para el bien de toda la humanidad. Dios es Padre de todos y quiere que todos los seres humanos participemos de su vida y de su gloria.

7. Por eso es que el domingo pasado, celebrabamos la segunda etapa del misterio de la Navidad, que es la Epifanía, en la cual Cristo es reconocido y adorado como Dios y hombre verdadero y Rey de toda la humanidad.



8. La humanidad estaba representada por los Magos de Oriente que buscaron al Salvador del mundo, guiados por el signo de la estrella. En nuestros días, esa estrella sigue brillando de muchas maneras, invitando a toda la humanidad a buscar a Cristo.

9. Hoy estamos celebrando la tercera etapa de la Navidad, que es el Bautismo de Jesús. Este hecho nos lo presenta cómo el Hijo único de Dios se hace solidario con nosotros, se hace uno de nosotros que somos pecadores, para rescatarnos del pecado y de la muerte y ofrecernos la verdadera vida.´

10. Es importante que nosotros nos demos cuenta, de lo que significaba el Bautismo de Juan. Era un Bautismo de 
penitencia, es decir, por medio de este bautismo se estaba 
haciendo ver que la persona que lo recibía, quería emprender una nueva vida; quería vivir una conversión.

11. No se trataba, pues, del bautismo que nosotros hemos recibido. Porque para nosotros, de acuerdo a las enseñanzas de Cristo, el Bautismo es un nuevo nacimiento por medio del agua y del Espíritu Santo.



12. El agua es el signo visible que nos hace comprender la acción que realiza el Espíritu Santo, en lo más profundo de nuestro ser. Nos purifica, nos llena de su gracia, nos da la verdadera vida, que ha durar por toda la eternidad.

13. En el Bautismo nosotros, somos engendrados a la vida de la gracia y somos hechos partícipes de la misma vida de Dios. Realmente somos hijos de Dios. Nos incorporamos a Cristo y participamos de su misma vida. Somos hechos hijos de Dios al incorporarnos a su Hijo único.

14. El Bautismo, hace de cada uno de nosotros personas nuevas; nos hace participar de la triple misión de Cristo. Nos hace sacerdotes, para consagrar el mundo a Dios y ofrecer el sacrificio, de nuestra propia vida.

15. Nos hace profetas, para anunciar el Evangelio de la 
salvación, a todas las personas que nos rodean. Nos hace también pastores, para guiar nuestras pequeñas comunidades, hacia el encuentro con Dios.

16. Nosotros viviríamos de una manera muy distinta, si 
conociéramos lo que es realmente El Bautismo. Es lo más grande que nos pudo pasar, en toda nuestra vida. Nada podemos encontrar en nuestra vida, que se pueda comparar, con lo que significa para nosotros El Bautismo.

17. Por eso no es de extrañar que, cuando en cierta ocasión, le preguntaron al Papa San Pío X, qué día había sido el más grande de su vida, él respondiera: el día más grande de mi vida fue el día de mi Bautismo, porque ese día nací a la vida de hijo de Dios.



18. Muchos de nosotros, ni siquiera recordamos la fecha de nuestro Bautismo. Y de hecho, para muchos, su Bautismo no significa nada. Ha sido simplemente una ceremonia más en la vida.

19. Por eso es que la Iglesia, en la actualidad, pide que los papás se preparen a conciencia, antes de bautizar a sus hijos. Es necesario que ellos comprendan bien, lo que es el Bautismo para que puedan educar cristianamente a sus hijos.

20. A muchos solamente les interesa el Bautismo, para hacer una fiesta. Pero no asumen la responsabilidad, de ayudar a que esa vida divina que se ha sembrado, en el alma de sus hijos, vaya creciendo de día en día, para que puedan vivir plenamente su fe cristiana.

21. La educación de la Fe, comienza en la familia. Los padres de Familia son los primeros catequistas de sus hijos. Si los Padres de familia, cumplieran debidamente con su 
responsabilidad, de educar cristianamente a sus hijos, ciertamente nuestro mundo, cambiaría radicalmente.

22. Ya sabemos que la educación, comienza con el ejemplo. Por eso es que los papás, han de vivir en serio su Fe cristiana, para darles ejemplo a sus hijos de cómo, vivir como hijos de Dios que son. Es claro que si los papás no dan ejemplo, nunca podrán educar en la Fe a sus hijos.

23. El Bautismo que Cristo nos dejó es, pues, el gran regalo que Él nos ha hecho, porque con él nos abre las puertas de la verdadera vida.



24. Es claro pues, que Cristo no recibió el mismo bautismo que hemos recibido nosotros, porque Él es Hijo de Dios por su propia naturaleza. Cristo es el Hijo único de Dios, desde toda la eternidad. Él recibió el Bautismo de Juan, que era un Bautismo de Penitencia.

25. Y lo recibió, no porque Él necesitara vivir una conversión, sino para mostrarnos que Él verdaderamente, se había hecho uno de nosotros y que asumía la condición de pecador. Como nosotros, sin tener ningún pecado personal.



26. Precisamente, haciendo suyos todos los pecados de la humanidad, los de cada uno de nosotros, los de la humanidad de todos los tiempos, es como Cristo subió a la Cruz cargado con nuestras culpas, para destruirlas con su propia muerte.



27. En el Bautismo de Jesús, hay un signo que hemos de aprender a contemplar. Nos decía hoy el Evangelio que cuando todo el pueblo se estaba bautizando, fue bautizado también Jesús y que, puesto en oración, se abrió el cielo, y bajó sobre él el Espíritu Santo en forma corporal, como una paloma; y se oyó una voz del cielo que decía: «Tú eres mi hijo, el predilecto; en Ti me complazco. »

28. Cristo se ha metido en la fila de los pecadores, como un pecador más. Se ha hecho hombre, como un hombre más. Ha hecho suyas todas nuestras miserias. Y junto con toda la gente, Jesús es Bautizado. Los otros Evangelistas nos narran algunos detalles del Bautismo de Jesús.

29. San Lucas nos dice hoy, que estando Jesús en Oración, se abrió el cielo y que descendió sobre Él el Espíritu Santo. Ese es el signo de que el infinito amor de Dios, impulsa a Cristo y que la misión que va a comenzar, la inicia lleno del Espíritu de Dios, es decir, impulsado por el amor.

30. Toda la obra de la salvación, es obra del amor de Dios. Por eso se nos muestra en el Bautismo de Jesús, de una manera especial, la presencia del Espíritu Santo, que es el mismo Amor de Dios. Dios nos muestra su amor, al querer que su Hijo Único se hiciera uno de nosotros.

31. Y Cristo se hizo uno de nosotros, en un acto de total obediencia al Padre. Es el Padre que nos ama enviando a
su Hijo. Y es el Hijo quien nos muestra su amor haciéndose hombre. Por eso, el Padre nos da a conocer solemnemente, quién es ese hombre perdido, entre todos los hombres: « Es mi hijo, el predilecto; en quien me complazco. »

32. Nosotros necesitamos abrir de par en par, nuestros 
corazones, para aceptar la salvación que Cristo nos ofrece. En la Navidad, hemos podido contemplar la inmensidad del amor de Dios; que no nos ha negado nada, con tal de que nosotros podamos alcanzar la vida eterna.

33. Ojalá que toda esta inmensidad del amor de Dios, no la desperdiciemos. Nosotros ya hemos participado de la vida divina, por medio del Bautismo que hemos recibido. Vivamos pues, ahora, esta vida de hijos de Dios, con todas sus consecuencias, de la misma manera, que Cristo participó de nuestra vida humana, con todas sus consecuencias: llegando hasta la muerte y una muerte de cruz.

34. Que así como Cristo participó de nuestra naturaleza humana, así también nosotros vivamos, por la gracia, la vida divina que Cristo nos dio, el día en que fuimos Bautizados.







Oración de los fieles
Sacerdote: Oremos a nuestro Padre Dios, que en El Bautismo, nos presentó a su Hijo amado y en Él, nos hizo sus hijos. Presentémosle ahora nuestras intenciones y necesidades.
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Sacerdote: Padre, haz que seamos fieles a las enseñanzas de tu Hijo Amado y atiende estas súplicas que te hemos presentado. 

Por Jesucristo Nuestro Señor. 

Amén


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