Semillas de Dios.

sábado, 16 de enero de 2016

Domingo 17 de Enero. HOMILÍA DEL II DOMINGO DURANTE EL AÑO (ciclo C). Que el Señor realice en nosotros el milagro de Caná, transformando nuestra vida, en un vino nuevo de alegría y de fraternidad.


Que el Señor realice en nosotros el milagro de Caná, transformando nuestra vida, en un vino nuevo de alegría y de fraternidad. 
Feliz Domingo. Padre Colominas.


HOMILÍA DEL II DOMINGO DURANTE EL AÑO (ciclo C)


1. La lectura del Santo Evangelio nos habla hoy de las Bodas de Caná. Es el lugar en donde Jesús realiza el primero de sus milagros: transformar el agua en vino. Es el lugar en donde sus discípulos empezaron a creer en Él.

2. Cuando Jesús realiza sus milagros, no está solucionando fácilmente los problemas de las personas, sino que nos está dando una enseñanza, para toda nuestra vida.

3. Este primer milagro, Jesús lo realiza en una pequeña aldea. En Caná de Galilea. Allí se estaba celebrando una boda. Nos dice el Evangelio que la Santísima Virgen, se hallaba presente en ese lugar. Y que Jesús también había sido invitado a participar, juntamente con sus discípulos.

4. Vemos, primeramente, cómo Jesús participa de la alegría, de la gente sencilla de la aldea. Jesús, el Hijo de Dios se ha hecho plenamente hombre y comparte las alegrías del pueblo.

5. Esta es la primera enseñanza que nos ofrece hoy el 
Evangelio. Jesús no es un hombre raro. No está lleno de 
superioridad. No desprecia la vida humana, ni sus sencillas 
alegrías.

6. Nosotros a veces, hemos querido convertir a Jesús en un objeto de lujo. Lo hemos separado de nuestra vida. Por eso es que no experimentamos, las maravillas de su amor. Hoy también Jesús se interesa de nuestra vida, de nuestros problemas y de nuestras alegrías. No hay nada humano que 
no le interese a Jesús.

7. Esta primera verdad, es una invitación a encontrarnos con Jesús, en todos los acontecimientos de nuestra vida. Nuestras alegrías serán más plenas y nuestros sufrimientos encontrarán alivio, si vivimos unidos a Jesús y lo tenemos siempre a nuestro lado.

8. En este ambiente sencillo de una celebración Matrimonial.
es donde Jesús realiza su primer milagro. Y no creamos que lo hace en esta circunstancia concreta, por pura casualidad. Recordemos lo que nos decía hoy la primera lectura: «Como un joven se casa con una doncella, así el que te reconstruyó se casará contigo, y como el esposo se alegra con su esposa, así se alegrará tu Dios contigo ».

9. Jesús nos habla muchas veces del Reino de Dios, bajo la comparación de un Banquete de Bodas. Un Banquete al que todos hemos sido invitados, pero al cual muchos se niegan a asistir. Un Banquete al que están invitados todos, no solamente los miembros del Pueblo de Israel.

10. Al realizar Jesús el primero de sus Milagros en medio de una fiesta de casamiento, nos está indicando que el Banquete del Reino de los Cielos, ha comenzado ya. Y proclama que es 
un Banquete, en el que todo es obra de la gracia de Dios y en el que nuestra alegría será plena.



11. Primeramente se nos está diciendo que en ese Banquete, se había acabado el vino, es decir, se había acabado la alegría, el sentido de la fiesta. Este vino que se ha terminado, representa al Pueblo de Israel, que ya ha perdido la alegría de ser el Pueblo de Dios. Se han quedado con la esterilidad de la Ley y han perdido la orientación, de la vida hacia Dios.

12. María, la Madre de Jesús, es la que se da cuenta del problema que ha surgido en la fiesta y acude con confianza a Jesús a pedirle su ayuda. Esto nos hace ver la importancia que la Santísima Virgen, tiene en la historia de la salvación.

13. Ella es una mujer abierta a la Acción de Dios. Ella es la mujer disponible a buscar el bien de los demás. Ella es la que ha sabido decir desde el fondo de su corazón: «Yo soy la esclava del Señor, hágase en mí según tu Palabra».



14. Ante la petición de Maria, en un primer momento Jesús, como que se niega a actuar. Habla de su momento. Dice que aún no le ha llegado la hora de actuar. 
Pero María no se desanima ante las palabras de Jesús. Confía en Él y sabe, que no ha de dejar sin ayudar a los novios.

15. La confianza de María en Jesús es plena. Por eso Jesús no se puede resistir a sus súplicas. María nos enseña la confianza que hemos de tener siempre, que le pedimos algo a Jesús. La oración confiada, es la que alcanza de Dios todas las gracias, que nosotros necesitamos.

16. Es en este momento, cuando María les dice a los 
servidores: 
«Hagan lo que Él les diga». La solución no la tiene María. Cristo es quien indica lo que hemos de hacer. En nuestra vida sucede lo mismo. María siempre nos dice: «Hagan lo que Él les diga». Ese es el secreto de la vida cristiana.

17. Nosotros le hemos de pedir confiadamente a Jesús, lo que necesitamos. Como lo hizo María. Pero hemos de estar dispuestos, como nos indica la Santísima Virgen, a hacer lo que Cristo nos vaya pidiendo.

18. La solución a todos los problemas de nuestra vida, la vamos a encontrar, haciendo la voluntad de Dios. Viviendo como el Señor nos lo indica. Nosotros queremos que Dios nos solucione todos nuestros problemas, pero no queremos hacer lo que Él nos señala. Por eso es que siempre, nos quedamos con las manos vacías.

19. Muchas veces, como sucedió en las Bodas de Caná, Cristo nos va a pedir cosas que aparentemente, no son la solución al problema que tenemos. Eso no debe importarnos. Cristo sabe perfectamente, cuál es el mejor camino que hemos de seguir.

20. Cristo les pidió que llenaran de agua, una tinajas de piedra que había en aquel lugar. Los criados hicieron lo que Cristo les pidió. Nos dice el Evangelio que llenaron las tinajas con agua y que las llenaron «hasta arriba».

21. Si nosotros queremos experimentar las maravillas de Dios, hemos de hacer en serio lo que nos pide. Las cosas a medias no sirven para nada. Y allí está nuestro problema.



22. Sabemos que debemos orar, pero hacemos nuestra oración, como para salir del paso. Sabemos que hemos de sacrificarnos, pero solamente nos sacrificamos, en aquello que no nos cuesta. Sabemos que hemos de ayudar a nuestro prójimo, pero le damos solamente lo que nos sobra y lo que no nos sirve.

23. A Dios no lo podemos engañar. Haciendo las cosas a medias, nos estamos engañando a nosotros mismos. Por eso es que no hay verdaderos cambios en nuestra vida.

24. Al hacer los criados lo que Cristo les había indicado, es cuando ellos pueden comprobar el poder y la misericordia de Cristo. Al sacar un poco del agua, con la que habían llenado las tinajas y llevarla al mayordomo, descubrieron que esa agua se había transformado en vino. Y un vino de la mejor calidad, capaz de alegrar el corazón de las personas.

25. Cuando nosotros hacemos lo que Dios nos pide, nuestras obras ordinarias se transforman. Se convierten en el vino nuevo del Reino de Dios. Son signos de una nueva vida, que llena nuestra existencia. Una vida que es plena y que nos llena de inmensa alegría.

26. Cuando nosotros empezamos a vivir, nuestra vida cristiana después de un retiro, después de un encuentro con Cristo, generalmente la vivimos con mucha alegría y entusiasmo. Pero poco a poco, vamos cayendo en la rutina y perdemos el fuego que nos impulsaba.

27. Esto lo expresó el Mayordomo, cuando le comentó al Novio: "Todo el mundo sirve al principio el vino mejor, y cuando ya todos han bebido bastante, les dan el de menos calidad; pero tú has dejado el mejor vino para el final."

28. Nosotros, haciendo siempre lo que el Señor nos va 
pidiendo, podremos sacar constantemente el vino bueno de la santidad y de las buenas obras. Nuestra vida se convertirá en fuente de gozo, para todos los que nos rodean.

29. Aprendamos hoy a descubrir lo que Cristo nos quiere enseñar, en este primer signo que realiza, al comenzar el anuncio del Evangelio. El Reino de Dios se irá realizando en nosotros, en la medida en la que nos esforcemos, por poner en práctica la Palabra de Dios.



30. Nuestra vida cristiana no consiste en llenarnos de 
devociones y de prácticas religiosas. Nuestra vida cristiana 
consiste, en hacer lo que Cristo nos va pidiendo y en estar dispuestos siempre, a hacer y aceptar la voluntad de Dios.






31. Pidamos a la Santísima Virgen que, en este camino de gracia y de santidad al que hemos sido llamados, ella sea nuestro modelo para que siempre y en todo lugar vayamos haciendo, lo que sabemos que a Dios le agrada. Ese será el vino nuevo que alegrará nuestro corazón.



32. No se trata de vivir de acuerdo, al vino viejo de la ley y de las obligaciones, sino dejarnos llevar, por el vino nuevo del amor a Dios y a los hermanos.



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