Semillas de Dios.

sábado, 30 de enero de 2016

Homilía del IV domingo durante el año (Ciclo C).31 de Enero 2016. La Palabra de Dios no es para halagarnos, sino para llevarnos a una vida mejor. Feliz domingo. Desde Guatemala por: Monseñor Rodolfo Colominas Arango.




Que cuando la Palabra de Dios nos cuestione, nos pida un cambio y una conversión en nuestra vida, no nos hagamos los sordos. 

Porque la Palabra de Dios no es para halagarnos sino para llevarnos a una vida mejor. 

Feliz domingo. Padre Colominas.


Homilía IV domingo durante el año (Ciclo C)


1. Todos nosotros, hemos escuchado muchas veces decir, que estamos llamados a evangelizar. Se nos repite constantemente que, nosotros los cristianos, tenemos la misión de hacer presente el Evangelio en todas partes. Más aún, sabemos que no podemos llamarnos cristianos, si dejamos a un lado nuestra responsabilidad evangelizadora.

2. La evangelización, no consiste solamente en anunciar la Palabra de Dios, con nuestros labios. La evangelización es, sobre todo, anunciar la Palabra, con el testimonio de nuestra vida. El mundo hoy día, no necesita de muchos predicadores, sino de muchas personas que den testimonio de su Fe. Que no se averguencen de ser cristianas.

3. Sin embargo, muchas veces, a pesar de que la proclamación de la Palabra, esté acompañada con el testimonio de una vida verdaderamente cristiana, la Palabra que se anuncia se encuentra con el rechazo, la burla, el desprecio, e incluso, hasta con la violencia.

4. Hay muchos cristianos que se desaniman ante estas dificultades, con las que se encuentran cuando quieren vivir en serio, su vida cristiana. Por eso es que abandonan su fe o, en el mejor de los casos, prefieren muchas veces esconderla para evitarse problemas y dificultades.

5. Jesús nos enseña en el Evangelio, que no se enciende una vela para taparla con una olla. Si una vela se enciende es para colocarla en un candelero y para que de esta forma, pueda alumbrar a todos los están en la casa.



6. Nosotros los cristianos, hemos sido iluminados con la Luz de Cristo en nuestro bautismo y hemos recibido la misión de ser luz en nuestro mundo. «Ustedes son la luz del mundo», nos ha dicho Jesús. Por lo mismo tenemos que anunciar la Palabra, aún en medio de las dificultades y de los problemas con los que nos podamos encontrar.

7. No tenemos por qué extrañarnos, del desprecio que pueda encontrar nuestra tarea evangelizadora. Jesús fue el primero que experimentó este rechazo. Eso es lo que nos presentaba la lectura del Evangelio que escuchábamos hoy.



8. La lectura del Evangelio que se nos ha proclamado hoy, es continuación de la lectura del Evangelio que escuchábamos el domingo pasado. Jesús fue a la Sinagoga de Nazaret, el pueblo en el que se había criado. Se levantó para hacer la lectura de la Palabra de Dios y leyó un texto del Profeta Isaías.

9. Después de que Jesús leyó ése pasaje, les dijo a los presentes: “Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura que ustedes acaban de oír”. Y luego, conforme Jesús iba explicando el texto del profeta Isaías, todos le daban su aprobación y se admiraban de la sabiduría de las palabras que salían de sus labios.

10. Pero también se preguntaban: “¿Acaso no es éste el hijo de José?” Ellos lo habían visto crecer y correr por las calles de su pueblo. Por eso es que no lograban comprender, de dónde le venían esa sabiduría y esos conocimientos.

11. Admiraban lo que les decía, pero ponían en duda su persona. Ellos creían que conocían bien a Jesús y por eso es que se extrañaban, de sus conocimientos y del poder que tenía de hacer milagros. Y, en vez de abrir sus corazones en una actitud humilde, prefieren cerrarse en sí mismos.



12. Esto es precisamente lo que les sucede hoy día a muchas personas. No aceptan la palabra de Cristo, porque quisieran encontrar en ella una sabiduría, puramente humana, que no los comprometa, al cambio ni a la conversión.

13. Esta es la razón por la que muchas personas, en vez de cambiar su modo de comportarse y empezar una vida nueva, prefieren discutir, negar e incluso rechazar lo que Cristo les dice. Es mucho más fácil rechazar al mensajero, que hacer caso a su palabra.

14. Esta es la razón por la que Jesús les dijo a los presentes: “Seguramente me dirán aquel refrán: ‘Médico, cúrate a ti mismo’ y haz aquí, en tu propia tierra, todos esos prodigios que hemos oído que has hecho en Cafarnaúm”.

15. Ellos quieren ver prodigios y milagros. Ellos quieren divertirse, con lo que Jesús hace y no con lo que Jesús dice. Pero Jesús no ha venido a entretenernos, sino a llamarnos a la conversión. Jesús no realiza los milagros para que nosotros abramos la boca y nos quedemos admirados, sino que los realiza, para que abramos el corazón a la gracia y a la misericordia que se nos ofrece.

16. Jesús les echa en cara la dureza de su corazón. A Jesús no le interesa la popularidad ni la fama. No quiere caerles bien a los de su tierra. Lo que a Jesús le interesa es que nosotros cambiemos y emprendamos una vida nueva, que esté de acuerdo con la voluntad del Padre del Cielo.



17. Por eso es que agrega: “Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra”. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que no le ponen atención a lo que dice, sino a lo que, según ellos, conocen de Jesús. Muchas veces son los prejuicios acerca de la persona, lo que no nos dejan escuchar, lo que esa persona nos dice.

18. Jesús les pone los ejemplos de la viuda de Sarepta, que era una mujer pagana y de Naamán que era de Siria, que también era pagano, quienes, gracias a su Fe, pudieron experimentar, la acción y la misericordia de Dios.



19. Jesús les hace ver, que muchas veces los paganos están en mejor disposición, para aceptar y creer en la Palabra que se les anuncia, en vez de a ellos, que pertenecen al Pueblo de Dios.

20. Claro, al oír lo que Jesús les decía, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de ira, y levantándose, sacaron a Jesús de la ciudad y lo llevaron hasta un barranco del monte, con la intención de lanzarlo al barranco para matarlo.

21. Es curioso ver cómo ellos, cambiaron totalmente su actitud. De la admiración pasan al rechazo y al odio. Eso es lo que nos pasa a nosotros con respecto a Jesús. Nos alegramos cuando su palabra, no nos pide conversión. Cuando su palabra no nos exige, vivir de una manera diferente.



22. Pero cuando la Palabra de Dios, nos cuestiona y nos pide un cambio en la vida, entonces la rechazamos. En el mundo existe un constante ataque, en contra de Cristo y de su Iglesia, por el simple hecho de que ponen al descubierto, las maldades y los pecados presentes en nuestras sociedades.

23. Pero rechazar la Palabra, no nos beneficia en nada. La conversión, aunque a veces es dolorosa, es el único camino, para empezar a vivir, como verdaderas personas humanas.



24. No le tengamos miedo a la Palabra. Aprovechemos lo que el Señor nos dice, para ir cambiando nuestra manera de comportarnos. Todos vamos a salir beneficiados. Si ahora sufrimos, es porque nos hemos alejado de Cristo y de sus caminos. Acerquémonos, pues, a Él para encontrar la verdadera vida que anhelamos.

25. Ojalá que no nos dejemos llevar por los prejuicios, en contra de Cristo, que nos presenta el mundo actual. Tratemos de conocerlo personalmente y podremos ver entonces, que Cristo no es como nos lo quieren presentar. Él es en realidad el Hijo de Dios que se hizo hombre, para que podamos vivir como hijos de Dios que somos.

26. Pidamos, pues, hoy al Señor, en un momento de silencio, que nos conceda abrir el corazón a su Palabra. Que la sepamos acoger y nos esforcemos por ponerla en práctica.





Oración de los fieles

Sacerdote: Sabiendo que el Señor nuestro Dios, es compasivo y rico en misericordia, presentamos llenos de confianza, nuestras intenciones y necesidades.
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Sacerdote: Señor, Tú, que nos has enviado a tu Hijo Jesucristo, para curar nuestras dolencias y enfermedades, escucha las súplicas que, llenos de confianza te hemos presentado. 

Por Jesucristo nuestro Señor. 

Amén.





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