Semillas de Dios.

sábado, 6 de febrero de 2016

Domingo 7 de Febrero. HOMILÍA SEMANA V DURANTE EL AÑO (CICLO C).El mundo va a ir de mal en peor, si nosotros no respondemos al llamado que Dios nos hace. Desde Guatemala por: Monseñor Rodolfo Colominas Arango.






















El Señor nos llama para que seamos sus colaboradores en la 

tarea de la Evangelización. De nosotros depende el responderle 

con generosidad. El mundo va a ir de mal en peor si nosotros no 

respondemos al llamado que Dios nos hace. Feliz Domingo.

HOMILÍA DEL V DOMINGO.
 DURANTE EL AÑO (CICLO C)




1. Una pregunta que a veces anda dando vueltas por nuestra cabeza es: ¿Para qué El Hijo de Dios, se hizo hombre? 
La respuesta la encontramos en nuestros catecismos más 
sencillos: «Cristo vino al mundo para salvarnos».

2. Pero nosotros muchas veces, no alcanzamos a captar lo que realmente se nos quiere decir, cuando se nos habla de 
«salvación». Sólo podremos comprender lo que significa la 
salvación, cuando nos demos cuenta, de que necesitamos ser salvados.

3. Solamente podremos entender, lo que significa la salvación, cuando nos demos cuenta, de que estamos esclavizados y oprimidos por el mal y el pecado.

4. Nosotros nos sentimos muy a gusto, en nuestro mundo. Creemos que con las cosas materiales, podemos ser felices. Pensamos que con los adelantos de la ciencia y de la técnica 
ya tenemos asegurado, nuestro bienestar y que ya le hemos encontrado el sentido a nuestra vida.

5. Pero nos sentimos defraudados, cuando descubrimos que,
lo que nos ofrece nuestra civilización actual, con todos los adelantos de la ciencia y de la técnica, no es capaz de darle sentido a nuestra vida.

6. Y la razón de esto es muy sencilla: nosotros no solamente somos seres materiales, como los demás seres de la creación. Nosotros hemos sido creados por Dios, a su imagen y semejanza. Llevamos en nosotros la vida del espíritu. 
Hemos sido creados para Dios; para participar de su infinita gloria.



7. Por lo tanto mientras nosotros, no vivamos plenamente esa vida divina, para la que hemos sido creados, nunca podremos encontrarle el sentido a la vida. Lo material es incapaz de llenar nuestro corazón. Por eso es que muchas personas, aún teniendo cosas materiales en abundancia, sienten en sus vidas un vacío, que no pueden llenar con nada.

8. Ahora bien, la razón por la que nosotros no vivimos esa vida divina, es porque la hemos perdido a causa del pecado. No solamente por el pecado de nuestros primeros padres, sino también, a causa de nuestros propios pecados personales.

9. Mientras el pecado, sea el dueño de nuestra vida y sea el que domine nuestros actos y los actos de toda la humanidad, nunca podremos vivir, la vida divina para la que hemos sido creados.

10. Es necesario tener en cuenta, que nosotros no podemos vernos libres del pecado, por nuestras propias fuerzas. 
Podemos cambiar nuestra manera de actuar, pero la vida 
divina de la gracia, no la podemos recuperar con nuestras 
propias fuerzas. La gracia es un don de Dios.



11. Y Cristo vino precisamente para esto: para alcanzarnos el perdón de nuestros pecados y para comunicarnos por medio de la gracia, la vida de hijos de Dios. 
Cristo, pues, vino a transformar, desde lo más hondo, la vida de la humanidad y a darle su verdadero sentido.

12. Es cierto que hace dos mil años, Cristo vino al mundo, sin embargo, la vida divina que Él nos ofrece, no ha llegado a todos los rincones de la humanidad. Y no es porque esa salvación sea insuficiente, sino porque Dios ha querido que la salvación, llegue a todos los rincones de la tierra, por medio de nuestra colaboración y a través de nuestro trabajo evangelizador.



13. Esta es la razón por la que, desde el principio de los tiempos, Dios ha estado llamando a diversas personas, para invitarlas a colaborar con Él, en la inmensa tarea de hacer 
que la salvación llegue a toda la humanidad.

14. Este llamado que Dios hace para colaborar con Él, en la realización de su plan universal de salvación, es lo que 
nosotros llamamos «Vocación».

15. Entre los diversos personajes, a los que a lo largo de la historia, Dios ha ido llamado podemos recordar a Abrahán, Moisés, los profetas, María, Juan el Bautista, Pablo y otros muchos más.



16. Dios le ha pedido a cada uno de ellos, poner al servicio de sus hermanos, los dones que recibió para hacer que la gracia salvadora, llegue a todos los hombres. Y ellos han sido generosos, para ponerse en las manos de Dios.

17. Hoy, la primera lectura nos recordaba, la vocación del 
profeta Isaías. El profeta tiene una visión de Dios y de su 
grandeza infinita. Este hecho de contemplar a Dios le hace 
descubrir, no solamente su pequeñez, sino también su 
indignidad, su condición de pecador.

18. Pero Dios le ofrece la purificación de sus pecados, por medio del fuego purificador que ardía delante de su trono. 
Es el fuego del amor, que al incendiar los corazones los 
purifica y los renueva.

19. El profeta, renovado en lo más profundo de su ser, escucha seguidamente una pregunta que Dios hace: «¿A quién
enviaré, y quién irá por nosotros?». Es Dios que busca a una persona, que quiera ir en su nombre, a proclamar su palabra en el mundo.

20. Y es aquí donde brota la respuesta generosa del profeta: «Aquí me tienes, mándame a mí.» Dios llama e invita. Pero es 
el hombre quien libremente, responde al llamado divino. Eso 
es en resumen, lo que es la vocación. Pero fijémonos bien, que Dios no obliga. Dios respeta la libertad. La respuesta la damos libremente, cada uno de nosotros.



21. El Evangelio nos presenta algo semejante: el llamado de los primeros discípulos. Ellos también viven una experiencia de Dios, a través de las obras realizadas por Cristo. Ven su fuerza y su poder, como los contempló Isaías en la visión del templo.

22. Se trata de la experiencia de la pesca milagrosa. Ellos 
habían estado toda la noche pescando, pero no habían logrado pescar nada. Sin embargo, al obedecer la palabra de Cristo, que los invita a echar las redes, recogen una cantidad de peces tan grande, como nunca la habían logrado.

23. Al ver esto, Simón Pedro se arrodilló ante Jesús, diciendo: «Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador.» Pues tanto él como sus ayudantes, se habían quedado sin palabras,
a causa de la pesca tan grande que acababan de tener.

24. Jesús le dijo a Simón: «No temas; en adelante serás 
pescador de hombres.» Jesús le hace ver que esta experiencia de su poder, no debe llenarlo de miedo, sino que, al contrario, debe abrirlo a lo que Dios quiere de él. Por eso, nos dice el Evangelio, que en seguida Pedro y sus compañeros 
llevaron sus barcas a tierra, lo dejaron todo y siguieron a 
Jesús.

25. Estas experiencias de Dios y de su infinita misericordia, deben llevarnos a pensar, en nuestras propias experiencias. Nosotros también hemos experimentado muchas veces en la vida, las maravillas de Dios.

26. Y al experimentar la grandeza de Dios, hemos sentido que muchas veces el Señor, nos ha llamado para que seamos sus colaboradores, en la obra de la evangelización. Sin embargo, tenemos que reconocer, que muchas veces nos ha faltado la generosidad, para responderle a Jesús como lo hicieron los apóstoles y todos aquellos a quienes Dios llamó.



27. Tenemos miedo, de comprometer nuestra vida con Cristo. Sabemos que nuestra ayuda y colaboración, en la construcción del Reino, es necesaria y urgente. Pero esperamos que sean otros los que respondan. Esperamos que otros, sean los generosos.

28. Esta es la razón, por la que la obra de la evangelización y el cambio, en el modo de vivir de la humanidad, no ha podido llegar a hacerse realidad. Conocemos cuál es el camino, para poderle encontrar el sentido a nuestra vida, pero no nos animamos a emprenderlo.



29. La misión evangelizadora de la Iglesia, es algo permanente, como también la llamada de Cristo, es algo permanente. Este domingo se nos invita a todos, a darnos cuenta de que nuestra vocación cristiana, es una vocación apostólica.

30. Ciertamente no todos, vamos a hacer lo mismo. Cada uno de nosotros, tiene distintos dones y cualidades. Lo importante es responder, al llamado que Dios nos hace.

31. A unos el Señor puede llamarlos, a ser apóstoles dentro de la vida matrimonial. A otros en la Vida religiosa. A otros en el ministerio sacerdotal. A unos como catequistas. A otros en el ejercicio de su profesión.

32. Pero Dios a todos nos invita, a ser sus colaboradores con el testimonio de una vida cristiana, vivida en serio. Nuestra vocación es hacer presente a Cristo y su Palabra, en todos los lugares y en todos los ambientes, en los que se desarrolla la vida humana.

33. Ojalá que Cristo, encuentre en cada uno de nosotros, una respuesta generosa. Necesitamos cristianos dispuestos, a dar un poco de su tiempo en la tarea de la Evangelización. Nosotros podemos ser esos cristianos, que Cristo está buscando, para que colaboren con Él.



34. Que Dios mueva nuestros corazones para que respondamos positivamente, a los llamados que constantemente se nos hacen.




Oración de los fieles

Sacerdote: Al Santo de Israel y al Señor de la historia; 
presentemos nuestras peticiones, en nombre de toda la humanidad.
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Sacerdote: Escucha, Señor, la oración de tu pueblo, y ya que recompensaste la fe de los discípulos, que echaban las redes en nombre de tu Hijo dándoles una pesca abundante, no desoigas lo que con confianza te hemos suplicado. 

Por Jesucristo nuestro Señor. 

Amén.



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