Semillas de Dios.

domingo, 14 de agosto de 2016

Agosto 14. Homilía del XX domingo durante el año (Ciclo C). Dejemos que el fuego de Cristo nos encienda, para que el mundo pueda encontrar, a través de nuestro ejemplo, el verdadero camino que ha de seguir. Feliz Domingo. Desde Guatemala por: Monseñor Rodolfo Colominas Arango.




Jesús vino a traer fuego a la tierra, pero nosotros los cristianos estamos todavía apagados. Dejemos que el fuego de Cristo nos encienda, para que el mundo pueda encontrar, a través de nuestro ejemplo, el verdadero camino que ha de seguir. Feliz Domingo.

Homilía del XX domingo durante el año 
(Ciclo C).


1. Hoy, nuevamente San Lucas, nos hace ver lo que es el camino del cristiano, ya que que es el mismo camino de Cristo. El domingo pasado, se nos hacía ver que para seguir a Cristo es necesaria la vigilancia. Hoy nos hace ver la importancia de la fortaleza, de la opción clara y de la decisión firme, que nos exige el seguimiento de Cristo. Porque ser cristianos, en medio del mundo en que vivimos, no es fácil.

2. En la primera lectura, se nos presentaba brevemente la figura de un profeta, Jeremías, al que no le resultó nada fácil cumplir su misión. El, que por temperamento hubiera predicado con gusto palabras de dulzura y felicidad, recibió de Dios el encargo de anunciar un futuro sombrío para su pueblo, y aconsejarle decisiones que no eran nada del agrado de las autoridades, sobre todo militares. Por eso intentaron eliminarle, hacer callar su voz. Jeremías hundido en el lodo del pozo: todo un símbolo.

3. También la carta a los Hebreos, nos presenta la vida cristiana en su lado dinámico y batallador. Como una carrera, ante un estadio lleno de gente: nos contemplan miles de personas, nuestros antepasados en la fe y nuestros contemporáneos: ¿cómo corremos? ¿cómo recibimos y traspasamos de nuestra fe en esta carrera de relevos, que es la vida de la comunidad cristiana?

4. Tenemos que tener muy claro que no resulta nada fácil ni cómodo ser cristianos. Muchas veces nos asaltan el
cansancio y el miedo. El autor de la carta a los Hebreos propone la fuente de la fortaleza: "fijos los ojos en Jesús, pionero de la fe".

5. También a Él, a Cristo, le resultó difícil cumplir su misión, pero nos dio el mejor ejemplo de fe en Dios, y ella le dio la fuerza para seguir hasta el final, hasta la muerte.



6. A nosotros se nos invita en la carta a los Hebreos, a seguir el mismo camino: "corramos en la carrera que nos toca sin retirarnos -nos dice - no se cansen, no pierdan el ánimo porque no han llegado a la sangre, en su pelea en contra del pecado".

7. Seguir a Cristo, requiere una opción personal consciente. En el Evangelio de hoy, nos lo dice el mismo Cristo con imágenes muy expresivas. Nos dice que no ha venido a traer paz, sino guerra. El mismo que luego diría: "mi paz os dejo, mi paz os doy", nos dice claramente que esa paz suya, debe ser distinta de la que ofrece el mundo.



8. Nos asegura que ha venido a prender fuego en el mundo: quiere transformar, cambiar, remover. Y nos avisa que esto va a provocar una división en la humanidad: unos le van a seguir, y otros, no. Y eso, incluso, dentro de una misma familia. -Cristo, ya lo anunció el anciano Simeón a María- se convierte en signo de contradicción.

9. Si sólo buscamos en el Evangelio, y en el seguimiento de Cristo, un consuelo y un bálsamo para nuestros males, o la garantía de obtener unos beneficios de parte de Dios, esto significa que no hemos entendido su intención más
profunda. El Evangelio, la Fe, es algo totalmente nuevo, dinámico, hasta inquietante.

10. Esto debe hacernos ver que el ser fieles al Evangelio de Jesús, muchas veces también a nosotros nos va a provocar conflictos. Estamos en medio de un mundo, que tiene un modo de pensar totalmente distinto, que aprecia otros valores, que razona con una mentalidad que no es necesariamente la de Cristo.



11. Por eso es que muchas veces reacciona con indiferencia, agresividad, burla e incluso con una persecución más o menos solapada ante nuestra fe. Tener Fe hoy, y vivir de acuerdo con ella, viene a ser una opción seria. No se puede compaginar alegremente el mensaje de Cristo con el de este mundo. No se puede "servir a dos señores".

12. Por eso es que siempre resulta incómodo, luchar contra el sentir del ambiente en el que nos movemos, sobre todo si es más atrayente, al menos superficialmente, y menos exigente en sus demandas.

13. El modo de ver del mundo que Jesús nos va ofreciendo, en las páginas de su Evangelio, tiene muchas veces puntos contradictorios con la manera humana de ver las cosas. Ser cristiano es optar por la mentalidad de Cristo. No se puede seguir a Cristo con medias tintas y con compromisos ajenos al Evangelio. En la moral, por ejemplo, el Evangelio es mucho más exigente que las leyes civiles.




14. El Evangelio es un programa de vida para fuertes y valientes. Ciertamente no nos va a exigir siempre el heroísmo -aunque sigue habiendo mártires también en
nuestro tiempo-, pero siempre nos va a exigir coherencia en la vida de cada día, tanto en el terreno personal, como en el familiar o de nuestra comunidad.



15. Sería una falsa paz, el que lográramos demasiado fácilmente conjugar nuestra fe, con las opciones que nos presenta el mundo, a base de disimular las diferencias que existen entre ambas. La Paz de Cristo, la Paz verdadera, está hecha de fuego y de lucha.

16. Ciertamente es cómodo no hablar, de aquellas cosas que al mundo no le gustan, pero hay que decir lo que verdaderamente es la verdad de acuerdo al Evangelio, y esto, muchas veces, puede suscitar reacciones violentas de oposición.

17. Pero nosotros los cristianos, no podemos dejar de anunciar clara y valientemente el Evangelio. Pues precisamente esa es la misión que tenemos en el mundo. Callar la verdad para evitarse problemas, es una traición a Cristo y a su Palabra.

18. Cada vez que celebramos la Eucaristía, ciertamente nos dejamos envolver en la paz y el consuelo de Dios. Pero a la vez esta misma celebración, nos compromete a una vida según Cristo, y a una lucha por defender nuestra Fe.

19. Aunque nos suene duro y exigente, recordemos que siempre que escuchamos la Palabra de Dios, escuchamos una Palabra que interpela nuestra conducta y que nos señala los caminos que hemos de seguir. Por eso pidamos a Jesús que nos conceda ser valientes y generosos para proclamar nuestra Fe.



Oración de los fieles



Sacerdote: Cristo nos ha recordado hoy las dificultades que tendrán que sufrir sus discípulos. El que se deja llevar por el fuego del Evangelio, siempre será un estorbo, para los que se dejan llevar por sus comodidades. Por eso pidamos al Padre que nos mantenga firmes en su seguimiento.
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Sacerdote: Padre, enciende en nosotros la llama de tu Amor, y haz que sepamos llevarla, a todos los lugares a donde  vayamos. 

Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.



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