Semillas de Dios.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Agosto 4. Homilía del XXIII domingo durante el año (Ciclo C). Que el apegarnos a los bienes y a las cosas de este mundo, no nos impida alcanzar los bienes eternos y la verdadera vida. Hay que ser inteligentes. Buen domingo. Desde Guatemala: Monseñor Rodolfo Antonio Colominas Arango.


Que el apegarnos a los bienes y a las cosas de este mundo, no nos impida alcanzar los bienes eternos y la verdadera vida. Hay que ser inteligentes. Buen domingo.


Homilía del XXIII domingo durante el año (Ciclo C).



1. Mientras Jesús camina hacia Jerusalén, va conversando con sus discípulos y en esta ocasión, les va proponiendo diversas enseñanzas, sobre cómo tiene que ser el camino que han de recorrer, los que quieran seguirle. Son unas enseñanzas concretas, sencillas, pero comprometedoras.

2. Estas enseñanzas que domingo tras domingo, hemos venido escuchando, nos invitan a mirarnos en el espejo del Evangelio y a sacar consecuencias para nuestra vida. El Evangelio no es una simple narración de la vida de Jesús. El Evangelio nos señala el camino que hemos de seguir, para ser verdaderos cristianos.

3. Hoy, Jesús nos invita a tomar en serio su seguimiento, aprendiendo a renunciar a otros valores, como son los diversos valores que el mundo nos presenta. Hemos de hacer nuestros, los valores fundamentales del Evangelio, porque ellos son los que constituyen la verdadera sabiduría que debemos tener en esta vida, para poder alcanzar la verdadera vida que es la vida eterna.

4. A lo largo de varios domingos, Jesús nos ha ido repitiendo, que nuestra vida en este mundo es pasajera. Que no nos vamos a quedar aquí para siempre. La vida en este mundo es solamente un paso y una preparación para la vida plena, a la que el Señor nos ha llamado.

5. El gran problema que tiene la mayoría de la gente, es pensar que nuestra vida en este mundo constituye, la
totalidad de nuestra existencia, cuando cuando en realidad, es solamente una preparación para la vida en plenitud.



6. Aunque La Vida Eterna, es un regalo que Dios nos ofrece, sin embargo nosotros debemos ir haciendo méritos, para poder alcanzar esa vida a la que Dios nos ha llamado. Alguien podrá preguntar: ¿Si Dios nos llamó a la vida eterna, por qué no nos llevó directamente a vivir juntamente con Él?

7. La razón es muy sencilla: Dios nos dio el don de la libertad y no quiso imponernos a la fuerza, el vivir eternamente con Él. Por eso quiso que pasaramos por esta vida temporal, para poder optar libremente estar eternamente con Él, o estar eternamente alejados de Él.

8. Esta es una opción muy delicada y, por eso, debemos tomar muy en serio nuestra vida cristiana, puesto que de ella depende toda nuestra eternidad. Por eso decimos que Sabio es aquel, que sigue el camino que nos lleva hacia Dios. Y necio el que vive como si se fuera a quedar, para siempre en este mundo.

9. La verdadera sabiduría consiste, en darle a cada cosa su valor y su verdadera importancia y poner todos los medios oportunos, para conseguir los fines que nos proponemos. En este caso, alcanzar La Vida Eterna.

10. La primera lectura nos dice -de labios del rey Salomón- que la sabiduría viene de Dios. Con nuestras solas fuerzas, apenas vemos algo más allá de nuestras narices. Mientras que Dios nos enseña, el sentido de la historia y de la vida: 
De dónde venimos, a dónde vamos, y cómo podemos dar con el justo camino.



11. Pero es Jesús, el auténtico Maestro, el que, con ejemplos concretos y sorprendentes, nos enseña en donde se encuentra, la clave de la sabiduría para sus discípulos
Consiste en renunciar a muchas cosas, como por ejemplo, renunciar a su familia, renunciar incluso a sí mismo, y aceptar la cruz, para poder ser de verdad sus discípulos.

12. Ser discípulo de Jesús, no es algo fácil ni sencillo. Lleva consigo un riesgo: ¿Será verdad todo esto de la vida eterna? Corremos un riesgo: 
Es de que la muerte sea el final de todo. Pero, en ese riesgo y en la aventura de la renuncia, es en donde se encuentra, el mejor negocio que podamos hacer en nuestra vida.

13. Se trata de la sabiduría, de la que nos hablaba también el salmo de hoy, que nos invitaba a pedirle a Dios: 
“Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato". Necesitamos ir cultivando en nosotros la sabiduría, el sentido común, la sensatez.

14. Nos vendría bien hacer hoy, juntamente con Salomón, una "oración para alcanzar sabiduría". Esa verdadera sabiduría que consiste, en darle valor a lo que verdaderamente vale y dejar a un lado, aquello que es puramente humano y material.

15. En esta línea de la verdadera sabiduría, puede parecernos hasta escandaloso, lo que nos propone Jesús. Y, ciertamente, no resulta de lo más atractivo el predicar esto, en un mundo tan indiferente hacia las cosas de la fe. Y sobre todo a lo que se refiere a La Vida Eterna.



16. Para algunos, La Vida Eterna, es un invento de la Iglesia para mantener sumiso al Pueblo. Pero recordemos que no es la Iglesia, la que inventó el mensaje del Evangelio. Es Cristo, el Hijo Único de Dios, quien nos enseñó que en este mundo, solamente somos peregrinos y transeúntes.

17. El anuncio del Evangelio podemos aceptarlo o rechazarlo. Pero nunca podremos decir que nadie, nos hizo ver que nuestra vida no termina con la muerte. El Evangelio se nos anuncia para nuestro bien. Aunque lo que nos pide, nos cueste aceptarlo y vivirlo.

18. Ahora bien, nos preguntamos: ¿No será contraproducente, presentar a la gente un seguimiento tan exigente? No debemos extrañarnos de esto, porque esto ya pasaba en tiempos de Jesús. A veces, al oír sus exigencias, la gente se alejaba de Él asustada, al oír sus exigencias. Pero Jesús no quería engañar a nadie.

19. Ciertamente el Señor, no nos está invitando a odiar ni despreciar a la familia. Ni mucho menos a suicidarse, cuando dice que tenemos que renunciar incluso a nosotros mismos. Nos está diciendo que hay que saber distinguir entre los valores importantes, los valores "absolutos", y los menos importantes, los "relativos" que son los del mundo. Y hemos de obrar en consecuencia, sabiendo renunciar a los valores secundarios, para conseguir los principales.

20. Jesús nos pone la comparación, con el hombre que hace números y presupuestos, a la hora de empezar la construcción de una torre. O también la del que cuenta
bien los soldados de que dispone, antes de declarar la guerra al enemigo.



21. El estudiante que elige una carrera, sabe perfectamente que, para conseguirla, tiene que renunciar a muchas cosas. O el atleta que, para ganar el premio, deberá renunciar a determinadas comidas y géneros de vida, para poder estar en forma. O el que decide casarse, y con ello, normalmente, deberá separarse de su familia para formar un nuevo hogar.



Seguir a Cristo nos exige opciones valientes, personales. A veces, supone tomar la cruz y renunciarse a sí mismo, o sea, a nuestras apetencias más instintivas, o a las sugerencias de este mundo, que no nos llevan a ninguna parte.

23. Seguir a Cristo, no consiste en saber un montón de cosas, o adherirse a un conjunto de verdades. Es aceptar el estilo de vida de Jesús. No se trata de renunciar a cosas por el gusto de sufrir, sino de renunciar a estas cosas, con la finalidad de conseguir valores mayores.

24. Es necesario que nos preguntemos: ¿Qué estamos dispuestos a hacer para salvarnos? ¿a qué estamos dispuestos a renunciar, para acompañar a Jesús en su camino y compartir con Él la alegría del Triunfo Final? ¿Somos inteligentes sólo en cuestiones económicas, o también para las religiosas? ¿Sólo nos detenemos a calcular y hacer presupuestos, para lo que nos interesa materialmente, o también para las cosas del Espíritu, que van a decidir nuestro futuro para siempre?.



25. No podemos pretender, vivir un cristianismo al gusto de cada uno, (un cristianismo "a la carta"). El plan de Cristo hay que aceptarlo entero. Con las renuncias que lleva consigo.



26. Ser un buen cristiano, nos pide algo más que cumplir los diez mandamientos, si es que los cumplen, porque hay quienes reducen los mandamientos a dos: "yo no mato, yo no robo». Jesús nos hace ver claramente que seguirle, supone vivir un riesgo, enfrentar una dificultad, y que no podemos servir a dos señores.

27. Pidamos al Señor que nos conceda la gracia, de saber razonar rectamente, para no equivocar el camino de nuestra vida. Que vivamos de tal manera que, cuando el Señor llegue y nos llame, estemos preparados para Vivir Eternamente con Él. En ese momento ya no podemos dar marcha atrás.




Oración de los fieles

Sacerdote: Elevemos nuestras plegarias a nuestro Padre Dios y pongamos sobre el altar, nuestras necesidades y las de todos nuestros hermanos y hermanas.
-------------------------------------------
Sacerdote: Permite, Padre Santo, que tu Ángel lleve al altar del cielo, estas humildes súplicas que te hacemos en este día. 



Por Jesucristo, Nuestro Señor.

 Amén.




No hay comentarios: