Semillas de Dios.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Septiembre 18.HOMILÍA DEL DOMINGO XXV DURANTE EL AÑO (Ciclo C).Debemos estar siempre preparados, para cuando el Señor, nos pida cuentas de lo que hemos hecho con nuestra vida. Recordemos que los hijos de las tinieblas, en sus asuntos son más listos, que nosotros los Hijos de la Luz. Feliz Domingo. Desde Guatemala por: Monseñor Rodolfo Antonio Colominas Arango.




Debemos estar siempre preparados, para cuando el Señor, nos pida cuentas de lo que hemos hecho con nuestra vida. Preparémonos para que ese momento, no nos vaya a encontrar desprevenidos. Recordemos que los hijos de las tinieblas, en sus asuntos, son más listos, que nosotros los Hijos de la Luz. Feliz Domingo.


HOMILÍA DEL DOMINGO XXV DURANTE EL AÑO (Ciclo C).


1. Uno de los grandes peligros que encontramos, para nuestra vida cristiana, es el materialismo. El poner todo nuestro interés y nuestro afán, en las cosas materiales y olvidarnos de las cosas Espirituales.

2. Ciertamente, tanto las cosas materiales como las cosas espirituales, son necesarias. Por eso debemos establecer un orden en nuestra vida, de tal manera que buscando las cosas materiales, no nos olvidemos de las Espirituales. Y buscando las cosas Espirituales no descuidemos, las cosas materiales.

3. Hemos de partir del hecho, de que todas las cosas materiales que nosotros, podamos lograr en esta vida, son solamente medios o ayudas, para que nosotros podamos vivir bien, a nuestro paso por este mundo. Pero tarde o temprano las hemos de dejar. No nos vamos a llevar nada.

4. Sin embargo, nosotros, a pesar de que podamos usar y disfrutar de las cosas materiales, no somos dueños de ellas. Solamente somos administradores. Por eso es que hemos de usarlas de acuerdo, al dueño de todo lo que existe, es decir, hemos de usarlas de acuerdo a La Voluntad de Dios.

5. Dios ha querido dejarnos los bienes de la tierra, para que sean utilizados en beneficio, de todos los seres humanos, de manera que todos tengan, todo lo necesario para vivir dignamente, sin pasar necesidad.

6. Por lo mismo, nosotros hemos de utilizar los bienes de la tierra, de tal manera que teniendo nosotros todo lo que necesitamos, compartamos con nuestro prójimo, lo que
hemos recibido de Dios, y hagamos posible que a nadie le falte lo necesario para la vida.

7. El que tiene más bienes, tiene por lo mismo más 
oportunidad y posibilidades, de ayudar a los necesitados. 
Y, al ayudarlos, al mismo tiempo se está ayudando a sí mismo, porque va acumulando en el cielo, los méritos de las buenas obras y de la caridad que tiene para con los demás.


8. Desgraciadamente, muchas personas al tener bienes 
materiales, se olvidan de su prójimo y solamente se preocupan, de acumular cada vez más. Les agarra como un hambre y una sed de riquezas, que no pueden saciar con nada. Entre más tienen, más quieren. No comparten con nadie sus bienes. Y de esta manera desperdician la oportunidad, de hacer que sus bienes adquieran un valor de eternidad.

9. Esta realidad del afán por tener cosas materiales, nos lo presentaba ya la primera lectura, cuando nos habla de los que solamente, están pensando en hacer negocio y en ver la forma de aumentar sus ganancias, sin importarles vender cosas que no sirven. O vender cosas que hacen daño a los demás, o aprovecharse de la necesidad de los pobres.

10. Lo que nos dice la primera lectura al final, es algo que hemos de tener en cuenta: «El Señor jura que jamás ha de olvidar lo que ustedes hacen.» Lo que significa que cada uno de nosotros, recibirá el fruto de lo que hayamos hecho en esta vida. El Señor no es vengativo, pero nos va a dar el fruto de lo que nosotros hayamos sembrado.

11. La lectura del Evangelio, nos presenta la parábola de un administrador, que estaba empleando mal los bienes de su Señor. El Señor lo llama y le dice: "Dame cuenta de tu
administración, porque ya no vas a continuar en ese cargo."

12. Esto es un llamado que Dios, nos hace a todos los que no estamos viviendo de acuerdo a su voluntad y no estamos empleando los bienes de Dios, en el servicio de nuestro prójimo. El Señor tarde o temprano, nos va a llamar a su presencia y nos va a decir también: "Dame cuenta de tu administración, porque ya no continuarás en ese cargo."

13. Nos dice la parábola que el administrador, era un pícaro y un sinvergüenza. Pero no era un hombre tonto. Por eso, se puso a pensar: "¿Qué voy a hacer ahora que mi patrón me despide de mi empleo? Para trabajar la tierra no tengo fuerzas, y pedir limosna me da vergüenza.

14. Nosotros no debemos ser tontos. Tenemos que aprender a reflexionar sobre nuestro futuro eterno. Tenemos que irlo preparando ya desde ahora. Nunca nos imaginemos que todavía nos queda mucho tiempo, para el momento en el que seamos llamados por Dios a su presencia. Ese momento está mucho más cerca de lo que nosotros podemos imaginarnos.


15. El administrador tomó la decisión, de hacer algo en 
concreto para que, cuando llegue el momento en el que se quede sin trabajo, para que haya gente que lo reciba en su casa. Dispuso entonces preparar el terreno, para ganarse la buena voluntad de las personas.

16. ¿Qué fue lo que hizo? Pues nada menos que cometer su sinvergüenzada final, aprovechándose de nuevo de los bienes de su Señor. Les rebajó la deuda a los deudores de su Señor. Una rebaja que esperaba que produjera el fruto, de ser recibido en sus casas como señal de agradecimiento.

17. Nosotros también debemos hacer algo semejante. Aprovechar los bienes que hemos recibido, y que son de Dios, para ayudar a los pobres y necesitados. Hacer una buena rebaja a nuestra ambición y codicia, para beneficiar a nuestro prójimo.

18. Ciertamente Dios no va a salir perdiendo, porque de esta manera estaremos haciendo, lo que Él quiere que nosotros hagamos: Ayudar a los demás; compartir lo que tenemos con aquellas personas, que no tienen lo necesario para vivir; prepararnos un tesoro para toda la eternidad.

19. Dice el Evangelio que, al ver lo que este hombre estaba haciendo, su patrón admiró la manera tan inteligente de actuar, de ese administrador que lo estafaba. No aprobó su estafa, sino la inteligencia para prepararse un buen futuro.

20. Dios quiere que nosotros, nos vayamos preparando para la Vida Eterna. Jesús nos hace ver que la gente de este mundo, sacan más provecho de sus relaciones sociales, que los hijos de la luz. Nosotros no sabemos aprovechar, las oportunidades que tenemos para hacer el bien.

21. Jesús no quiere, que nosotros los cristianos, vivamos
escondidos y encerrados. Quiere que vivamos en medio de las realidades del mundo. Pero que las sepamos aprovechar, de tal manera, que en vez de que esas realidades nos separen, de nuestro destino eterno, nos sirvan para caminar con paso firme y seguro al encuentro del Señor.


22. Las diversas circunstancias de la vida: la política, los negocios, las fiestas, la ciencia, la técnica y tantas cosas que rodean nuestra vida, hemos de aprovecharlas para servir al Señor, haciendo de todos estos medios, oportunidades para hacer el bien y servir a los demás.

23. Nos lo dice claramente nuestro Señor: "Utilicen el sucio dinero, para hacerse amigos, para que cuando les llegue a faltar, los reciban a ustedes en las viviendas eternas." Esto nos debe hacer pensar, en todas aquellas personas que han amasado grandes fortunas, a base de trampas, robos, injusticias. Todo eso deben devolverlo, porque no les pertenece.

24. ¿Cómo podría ser una manera de devolver lo que se han robado? Dándoselo a los pobres; instituyendo obras en beneficio de las comunidades; ayudando a la promoción de las personas de escasos recursos. En fin, hay muchísimas maneras como pueden aprovechar, lo mal habido, para prepararse un lugar junto a Dios en la vida eterna.

25. Acordémonos de Zaqueo que dijo cuando Jesús se hospedó en su casa: "Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le devolveré cuatro veces más de lo que le había quitado.

26. Algunos pensarán: Entonces, ¿con qué me voy a quedar? Pues con lo que hayas ganado honradamente. Porque todo lo demás no es tuyo. Es de aquellos a quienes tú injustamente se lo has arrebatado. Por lo mismo, no estás haciendo más que devolver lo que no te pertenece.

27. Y aún así sales ganando, porque al devolver lo que no era tuyo, Dios te premia con un tesoro de vida eterna, al ayudar de esta manera a aquellos que están necesitados.

28. Jesús termina hoy diciéndonos: "Ningún siervo puede servir a dos patrones, porque necesariamente odiará a uno y amará al otro, o bien será fiel a uno y despreciará al otro. Ustedes no pueden servir al mismo tiempo a Dios y al Dinero". El que anda ambicionando los bienes del mundo, termina por darle la espalda a Dios.

29. No vamos a agradar a Dios, con candelitas o con oraciones. Lo vamos a agradar, viviendo de una manera recta y honrada, haciendo en todo su divina voluntad. De manera que más nos conviene ahora, arreglar nuestras cosas, antes de que el Señor nos llame a su presencia.

30. Aprendamos del administrador injusto a pensar en nuestro futuro. Vayamos arreglando nuestros asuntos, de tal manera que cuando el Señor nos llame a su presencia, estemos preparados y tengamos listo nuestro tesoro, para toda La Eternidad.


Oración de los fieles
Sacerdote: Dios, Padre de todos, nos promete atender 
nuestras peticiones. Por eso, confiadamente, le presentamos nuestra oración.



Sacerdote: Escucha, Padre, nuestra oración, y derrama los dones de Tu Amor, sobre toda la humanidad. 

Por Jesucristo, nuestro Señor.

AMÉN.



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