Semillas de Dios.

domingo, 30 de octubre de 2016

30 de Octubre. Homilía del Domingo XXXI durante el año (Ciclo C). Jesús sale a nuestro encuentro en cualquier lugar y en cualquier situación. Nos busca. Dejémonos encontrar. Dios no nos ha dejado. Somos nosotros quienes nos escondemos de Él. Feliz Domingo. Desde Guatemala por: Monseñor Rodolfo Antonio Colominas Arango.


Jesús sale a nuestro encuentro en cualquier lugar y en cualquier situación. Nos busca. Dejémonos encontrar. Dios no nos ha dejado. Somos nosotros quienes nos escondemos de Él. Feliz Domingo.
Homilía del Domingo XXXI durante el año (Ciclo C)



1. Algo que nosotros nunca podremos llegar a comprender, es la presencia del mal en el mundo. Pensamos que, si Dios creó el mundo y que si todo lo hizo bueno, es claro que no tendría porqué existir el mal.

2. Sin embargo, de hecho, el mal existe, pero esto no significa que exista por voluntad de Dios, sino porque el demonio, queriendo alejar a la humanidad de Dios, ha sembrado el mal en los corazones y nos ha hecho pensar, que el mal procede de Dios.

3. Dios conoce perfectamente esta realidad que vive la humanidad y se ha compadecido de nosotros. Por eso es que, desde el principio de los tiempos, nos ha estado mostrando una gran misericordia, ofreciéndonos todas las gracias que necesitamos, para que dejemos a un lado el mal y empecemos a vivir una nueva vida.

4. Dios lo puede todo, por eso es que se ha compadecido de nosotros y aunque pareciera, como que no se diera cuenta de los pecados de la humanidad. Él constantemente nos está llamando, y nos está moviendo con su gracia, para que nos convirtamos y emprendamos un nuevo camino.


5. Dios Ama a todos los seres humanos, y aún cuando somos pecadores y nos hemos alejado de Él, Él nos sigue amando y no nos rechaza. Dios tiene lástima de toda persona humana, porque somos suyos. Somos sus hijos.

6. Dios es un Dios de vida y Ama La Vida. Por eso es que nos llama de muchas maneras a la conversión. A veces nos llama por los caminos más inesperados. Dios quiere que el pecador se convierta y que viva.

7. Hoy la lectura del Evangelio, nos presentaba la conversión de un publicano: La conversión de Zaqueo. El Evangelio nos dice que Zaqueo, era jefe de los cobradores del impuesto y muy rico.

8. Entre los judíos, pocas personas se habían hecho tan odiosas, como los cobradores de impuestos. En realidad eran unos explotadores y unos aprovechados. Colaboraban con los romanos que dominaban a Israel en ese entonces. Con el pretexto de cobrar los impuestos, explotaban a la gente y les cobraban más de la cuenta. No eran justos. Y de esta manera era como se enriquecían.

9. Además eran personas, a quienes les tenían sin cuidado Los Mandamientos de Dios. Eran pecadores reconocidos públicamente. Eran unos perfectos sinvergüenzas. Realmente había muchas razones, para que el pueblo los detestara con todo el corazón.



10. Zaqueo había oído hablar mucho de Jesús. De Sus Milagros. De Sus Enseñanzas. De Su Bondad para con los pobres y necesitados. Todo esto, había despertado en él la curiosidad y el deseo de conocer a Jesús. Quería ver cómo era Jesús. Quería aprovechar la oportunidad de que Jesús pasaba por su casa.

11. Pero había un gran problema. Zaqueo era un hombre de baja estatura. Y, entre tanta gente que acompañaba a Jesús, no podía lograr verlo. Entonces se le ocurrió adelantarse y subirse a un árbol, para poderlo ver cuando Jesús pasara por allí.

12. Realmente debe haber sido un verdadero espectáculo, ver a todo un jefe de publicanos subido a un árbol, como un si fuera un niño. Pero su curiosidad, pudo más que los respetos humanos y que el qué dirán de la gente. Él no se daba cuenta del ridículo papel que estaba haciendo. Lo que le interesaba era ver a Jesús.

13. Y es precisamente allí, subido en las ramas de un árbol, fue en donde Dios, le salió al encuentro para darle la oportunidad, de cambiar su vida de una manera radical. Es 
maravilloso ver cómo Dios, se hace presente en la vida de las personas, de las maneras más inesperadas y en los lugares más insólitos.

14. La llamada a la conversión, nos llega cuando menos lo esperamos. Dios se vale de todos los medios, para invitarnos a cambiar nuestra manera de vivir. Algunas veces, como sucedió con Zaqueo, la llamada de Dios nos llega a través de la curiosidad.


15. Unas veces Dios nos llama, en los acontecimientos dolorosos de la vida. Otras veces nos llama, a través de diversas personas. Muchas veces, Dios permite que en nuestra vida, experimentemos fracaso tras fracaso, para que nos animemos a volver nuestros ojos a Él. La historia de cada uno de nosotros es única.

16. Todas las personas que han vivido una conversión, han sido llamadas por Dios, en el momento en el que menos se lo esperaban. Eso fue lo que le pasó a Zaqueo. Cuando llegó Jesús al lugar donde él estaba, miró hacia arriba. Y lo vio subido en el árbol y le dijo: «Zaqueo, baja enseguida, pues hoy tengo que quedarme en tu casa.»

17. El Evangelio nos dice, que Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría. Él solamente había querido ver a Jesús. Quería verlo cuando pasara por allí. Pero nunca se imaginó que Jesús lo iba a llamar por su nombre y mucho menos que quisiera hospedarse en su casa.

18. Pero así es Jesús. Siempre nos sorprende y nos da mucho más, de lo que nosotros esperamos. Esa mirada y esas palabras de Jesús, llegaron hasta el fondo del corazón de Zaqueo y sin que Jesús, le hablara de sus pecados y del mal que estaba haciendo, la chispa de la conversión, incendió el alma de Zaqueo y empezó desde ese momento, a vivir una vida nueva.

19. Todos criticaban a Jesús y a Zaqueo diciendo: «Se ha ido a hospedar, en la casa de un rico que además, es también un pecador.» ¿Por qué criticaba la gente? Porque la mirada de Dios y la mirada de los hombres, son muy distintas. La gente ve en Zaqueo, solamente a un publicano y a un cobrador de impuestos. En cambio Cristo ve en Zaqueo, a un hijo de Dios que retorna a la casa del Padre.



20. Cuántas personas, ante los pecadores, solamente piensan en se trata de alguien, que merece un castigo por los pecados que ha cometido. Y por supuesto que se hubieran 
sentido satisfechos, si hubiera bajado un rayo del cielo, destruyendo a todos los pecadores y sinvergüenzas.

21. En cambio Jesús se siente infinitamente satisfecho y feliz, cuando un pecador se convierte y empieza a vivir, como verdadero hijo de Dios.

22. La respuesta a lo que decían las personas que lo criticaban, la da el mismo Zaqueo cuando le dice valientemente a Jesús: «Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y si a alguien le he exigido algo injustamente, le voy a devolver cuatro veces más.»

23. Zaqueo reconoce el mal que ha hecho, pero está dispuesto, a emprender un nuevo camino. La decisión de Zaqueo es una decisión atrevida y arriesgada.

24. Atrevida, porque significaba que tenía la valentía suficiente, para romper las ataduras de un pasado conocido por todos. Y arriesgada, porque era muy fácil ofrecer algo, delante de los demás, para quedar bien y después arrepentirse de lo que se ha dicho.

25. Pero Zaqueo lo ha dicho con toda sinceridad. Jesús conoce perfectamente su buena intención. Por eso Jesús, dijo refiriéndose a Zaqueo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, pues también este hombre es un hijo de Abraham. El Hijo del Hombre, ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.»



26. Muchos no piensan, en la gran capacidad de conversión que existe, en cada persona humana. Por eso es que desconfía de todo aquel que dice, que quiere cambiar. A la gente le gusta ponerle etiquetas a su prójimo, porque se olvida de que todos tenemos la capacidad de convertirnos.

27. Jesús, en cambio, sabe que todos tenemos la maravillosa capacidad, de enmendar nuestros caminos. Por malos y pecadores que hayamos podido ser, todos tenemos la posibilidad, de emprender un camino de santidad.

28. Por eso, el ejemplo que se nos ofrece hoy, a través de la conversión de Zaqueo, tiene que animarnos a todos nosotros, a hacer una revisión de nuestra vida, para ver si estamos siguiendo los caminos de Jesús.

29. Dios constantemente, nos invita a la conversión y nos da la oportunidad de arrepentirnos. Ojalá que no desaprovechemos las llamadas de Dios. Cada una de las llamadas que desperdiciamos, es en realidad una puerta de salvación que nos estamos cerrando, a nosotros mismos.



30. Cristo pasa junto a nosotros. Nos llama a la conversión. No sabemos si Cristo va a volver a pasar. Dios quiere que nosotros vivamos plenamente la felicidad que nos ofrece. Démonos cuenta de que la felicidad verdadera, nunca la vamos a encontrar lejos de Él. Por eso respondamos sin miedo a sus llamados, que siempre son para nuestro mayor bien.

31. Hoy, en esta Eucaristía, Jesús se hace presente entre nosotros. Pasa a nuestro lado. Pidámosle que nos conceda a todos, la gracia de vivir una constante conversión, de tal manera que vivamos una transformación, que haga que la gloria de Dios, se refleje en la vida de cada uno de nosotros.




Oración de los fieles
Sacerdote: Invoquemos a Dios, que se compadece de todos nosotros y que nos ama con misericordia infinita. Presentemos confiados nuestras peticiones.



Sacerdote: Escucha, Señor, a tus hijos que confían en tu misericordia, compadécete de sus limitaciones y no dejes, que ninguno se aparte de Ti. 



Por Jesucristo nuestro Señor. 
Amén.


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