Semillas de Dios.

domingo, 13 de noviembre de 2016

Noviembre 13. HOMILÍA PARA EL DOMINGO XXXIII DURANTE EL AÑO (Ciclo C). El día de la venida del Señor, es cada día. Él siempre viene. Lo importante es que nosotros, sepamos acogerlo en nuestra vida. Nuestra vida es vida, cuando está llena del Señor. Feliz Domingo. Desde Guatemala por: Monseñor Rodolfo Antonio Colominas Arango.


   El día de la venida del Señor, es cada día. Él siempre viene. Lo importante es que nosotros, sepamos acogerlo en nuestra vida. Nuestra vida es vida, cuando está llena del Señor. Feliz Domingo.


HOMILÍA PARA EL DOMINGO XXXIII DURANTE EL AÑO
(Ciclo C).



1. Estamos llegando al final del año litúrgico. Es normal que la Iglesia nos invite a, hacer un alto en el camino, para hacer una revisión de nuestra vida. Es necesario que tratemos de ver si de verdad, estamos viviendo como 
verdaderos cristianos.

2. Tanto el Profeta Malaquías en la primera lectura, como Jesús en el Evangelio de hoy, nos han hablado del día del Señor. Del día en el que el Señor vendrá, para juzgar a vivos y muertos, y establecer un Reino que no tendrá fin.

3. Naturalmente, esto es algo muy difícil de describir. Por eso es que las lecturas lo hacen, por medio de un lenguaje lleno de figuras y de comparaciones. Un lenguaje que, por supuesto, no hay que tomar al pie de la letra, sino que hay que profundizarlo, tratando de descubrir qué es, lo que realmente se nos quiere decir.

4. Para comprender el mensaje que se nos quiere comunicar, es importante que recordemos, que la venida del Señor, es algo que constantemente está sucediendo Y que el juicio de Dios, sobre las personas y sobre el mundo es algo que se realiza todos los días.

5. Cada persona al terminar su vida en este mundo, se somete al juicio de Dios, y recibe lo que merecen sus obras.

6. No hace falta que este juicio se realice con platillos y trompetas. El Señor nos juzgará a todos. Los que sean dignos de su Reino, reinarán eternamente con Él. Mientras que los que han rechazado constantemente las llamadas del Señor y no se han convertido, serán alejados eternamente de Él.



7. Por eso es que se nos invita a vivir preparados. Muchos, como ven que por el momento no les pasa nada, piensan que esto del Juicio de Dios es puro cuento, y creen que se les abre la puerta para vivir, como se les dé la gana, haciendo caso omiso de las apremiantes llamadas del Señor.

8. Las lecturas que hemos escuchado hoy, son una invitación a no confiarnos vanamente. El Señor es bondadoso y lleno de misericordia. Pero no es ciego, ni cierra los ojos a la maldad. Lo que significa que Dios es justo, y que a cada quien, le dará lo que merezcan sus obras.

9. Por otro lado, las lecturas nos hablan también de luchas y de persecuciones. Los problemas y las dificultades que encuentra el cristiano, para vivir su Fe son algo constante. Los verdaderos cristianos, es decir, los que tratan de ajustar su vida a los valores y criterios de Cristo, no tienen la vida fácil.

10. Para todo aquel que quiera vivir en serio, su vida cristiana, su fe tendrá que enfrentar dificultades, de parte de quienes creen y piensan de otra manera: algunas veces sus familiares no estarán contentos con sus decisiones; otras veces las autoridades civiles los verán con desconfianza y los usarán para "pagar el pato", en una sociedad que se maneja con otros valores y tiene otros ideales.

11. Jesús no nos oculta esta realidad, que nos ha de tocar vivir. Por eso nos previene y nos da unas orientaciones, que hemos de tener muy en cuenta. La primera de ellas es el saber discernir. Nos hace ver que en estos tiempos, surgirán muchos falsos profetas, es decir, personas que afirman que hablan en el nombre de Dios, pero que de hecho nos alejan de Él.

12. Hoy estamos viviendo, en medio de un torrente de opiniones, doctrinas, enseñanzas, filosofías y modos de pensar, que dicen las cosas más disparatadas que podamos imaginar. Ahora bien, ¿Quién tiene la razón? No hace 
falta que nos pongamos a buscar, quién la tiene. Si nosotros creemos en Cristo, y si somos verdaderos cristianos, hemos de apoyarnos totalmente en Él.



13. Cristo ya nos ha hablado y nos ha dicho claramente, que el cielo y la tierra pasarán, pero que su Palabra permanecerá para siempre, es decir, que no dejará de tener 
validez. Esta debe ser una primera actitud del cristiano, ante todo aquello que trate de desorientarnos.

14. Luego, Jesús nos pone en guardia ante los falsos Mesías, que nos ofrecen la felicidad a bajo precio, sin esfuerzo y sin tener que esperar. Es necesario que recordemos que Jesús nos ha dicho claramente que Él es el camino, la verdad y la vida. El único camino que nos lleva a la verdadera vida. Él es la verdad que siempre permanecerá.

15. Ya nos ha dicho claramente, también, que para poder participar de la verdadera vida, es indispensable entrar por la puerta angosta, es decir, que es necesario el esfuerzo, por vivir una conversión y conformar nuestra vida, con lo que Cristo nos pide. La felicidad verdadera sin esfuerzo no existe.



16. Nos habla también Jesús de persecuciones. Esas las tenemos constantemente. Todo aquel que quiera vivir en serio, su vida cristiana, va a ser perseguido, de una o de otra manera.

17. No debemos olvidar que el verdadero cristiano, nunca va a ser felicitado por el mundo. Lo dice claramente Jesús cuando afirma que ¡Ay de ustedes cuando todo el mundo los felicite, porque de la misma manera trataron a los falsos profetas, que vivieron antes que ustedes!

18. El mundo felicita y se congratula, con aquellos que piensan como él. Les llaman personas de criterio amplio. En cambio, al que vive en serio su fe cristiana, inmediatamente, se le tacha de fanático, cerrado, cuadrado y 
anticuado.

19. Cuando Jesús nos habla, de la caída y de la destrucción de todas aquellas cosas, que la humanidad ha considerado como algo sólido e inconmovible, no tenemos por qué asustarnos, porque esto no es nada nuevo. Lo estamos viendo constantemente.

20. Pasan las personas, pasan los imperios, pasan las modas, caen las riquezas, se mueren los poderosos. Dios es el único que permanece. Por eso, nosotros tenemos que aprender, a lanzar nuestra mirada, más allá de lo 
meramente material.

21. Tenemos que aprender, a usar las cosas del mundo, de tal manera que no nos aparten de nuestra verdadera meta, que es llegar a la casa de nuestro Padre del Cielo. Todas las cosas en este mundo, solamente son medios que tarde o temprano, tendremos que dejar. Por eso no hemos de poner en ellas nuestro corazón, ni poner en ellas nuestra seguridad.



22. Sin embargo, todo esto que nos dice la Palabra de Dios, no significa que ya todo está para terminarse. No es tampoco una invitación, a tomar la actitud de aquellos Tesalonicenses, que creyendo que ya la venida del Señor estaba a las puertas, habían tomado la cómoda postura, de pasarse la vida sin hacer nada y fastidiando a los demás.

23. Más bien, se trata de una invitación a valorar debidamente la vida, y todo lo que nos rodea, para que, La Llegada del Señor, no nos sorprenda como el ladrón, sino que nos encuentre preparados viviendo de tal manera, que estemos siempre dispuestos a encontrarnos cara a cara con el Señor, cuya venida no debe provocarnos miedo. Sino que debe llenarnos de gozo y de esperanza, porque será, por fin, el encuentro con Aquel que sabemos que nos Ama Infinitamente y que nos ha preparado una mansión eterna, en la que por fin podremos reposar tranquilos y en Paz.

24. Meditemos todo, lo que nos ha dicho hoy la Palabra de Dios y hagamos una revisión de nuestra vida, para ver si de verdad estamos viviendo, como el Señor nos lo pide. No desperdiciemos esta llamada del Señor, porque no sabemos si, para alguno de nosotros, pueda ser la última.



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