Semillas de Dios.

domingo, 11 de diciembre de 2016

Diciembre 11. HOMILÍA DEL III DOMINGO DE ADVIENTO (CICLO A). El mundo nuevo que los profetas nos anuncian, se va haciendo realidad en la medida en que nosotros, tratamos de vivir de acuerdo a lo que Dios nos pide. Ojalá que no retrasemos la llegada de este mundo nuevo. Feliz Domingo. Desde Guatemala: Monseñor Rodolfo Antonio Colominas Arango .

El mundo nuevo que los profetas nos anuncian, se va haciendo realidad en la medida en que nosotros, tratamos de vivir de acuerdo a lo que Dios nos pide. Ojalá que no retrasemos la llegada de este mundo nuevo. Feliz Domingo.

HOMILÍA DEL III DOMINGO DE ADVIENTO (CICLO A).




1. Hoy, en la primera lectura, el profeta Isaías, nos hacía ver, a través de algunas comparaciones poéticas, en qué consistirá la salvación que nos trae el Mesías: el Hijo de Dios. Se trata nada menos que de reconstruir todo aquello que el pecado ha destruido.

2. Nos decía que el desierto se convertirá en un jardín. Que las manos débiles se fortalecerán. Que las rodillas de los que vacilan volverán a tener seguridad. Que los cobardes sentirán cómo se les quita el miedo. Se trata, pues, no solamente de un cambio en la naturaleza, sino de un cambio en cada una de las personas.

3. ¿Y por qué se va a dar ese cambio tan radical? Pues porque Dios, al hacerse hombre, viene a traernos la salvación; viene a salvarnos; viene a cambiar la situación de desventura de su pueblo. Por eso es que nos dice que los ciegos verán, los sordos oirán, los mudos volverán a hablar, los que están prisioneros recobrarán la libertad... Todo lo que era aflicción, dolor y sufrimiento se convertirá en alegría.

4. Realmente vale la pena volver a meditar, en este cuadro que nos anuncia el Profeta, aunque quizá nos pueda parecer algo irreal. Fijémonos en que lo que nos anuncia el profeta es, en realidad, una nueva creación. La salvación que Cristo nos trae nos lleva a vivir en un mundo nuevo. En ese mundo que Dios quiso para nosotros y que nosotros hemos arruinado con el pecado.

5. También nosotros, los que ya estamos viviendo en los tiempos del Mesías, deseamos que todo eso que se nos anuncia, se haga realidad en la historia concreta que estamos viviendo.

6. Santiago, en la segunda lectura, también nos ha invitado a la esperanza y la alegría, porque "la venida del Señor está cerca". Pero, nosotros nos hacemos una pregunta: ¿Es una realidad todo esto que se nos anuncia, o se trata solamente de pura poesía y vana ilusión? ¿Acaso, no vino ya, hace dos mil años, el Salvador esperado? ¿Y entonces, cómo es que no se están cumpliendo ya, todos estos anuncios del profeta?



7. Por eso es que también nosotros sentimos la tentación, de preguntarle al Señor como lo hizo Juan el Bautista: “¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?”.

8. En el evangelio, Mateo nos ha asegurado que en efecto, todos los anuncios proféticos se empezaron a cumplir en Cristo Jesús, el Salvador que Dios ha enviado al mundo.

9. Fijémonos que el retrato que Jesús hacía de sí mismo, al responder a la pregunta que le hacen de parte del precursor, Juan Bautista, es que, como había anunciado Isaías, los ciegos ven, los muertos resucitan, y los pobres escuchan entusiasmados, la Buena Noticia de La Salvación.

10. La señal de que ya han empezado los tiempos definitivos, es que por Cristo se producen los cambios anunciados. Cristo cura a los enfermos, libera de sus desventuras a los que se acercan a Él: Ahí está el Reino, ahí está ya en acción El Amor Misericordioso de Dios.

11. Nosotros, los cristianos, celebramos todo esto, en el Adviento y en la Navidad: celebramos que, en Cristo Jesús, Dios ha salido al encuentro de todos nuestros males y se dispone a curarlos.

12. Lo que Dios espera de nosotros, es que haya cambios, en nuestra vida personal y comunitaria. Porque el cambio en el mundo y en la humanidad, comienza por el cambio en cada uno de nosotros. Si celebramos La Venida de Jesús, una vez más, es porque queremos que se hagan presentes, estos signos mesiánicos en nuestra historia.



13. El domingo pasado se nos invitaba a crecer en paz y en justicia. Ahora bien, ¿Qué necesitamos cambiar esta semana en nuestra persona, en nuestra familia, en nuestra comunidad religiosa, en nuestra parroquia?.

14. Porque los signos, no se pueden quedar sólo en palabras. Porque ya todos estamos cansados de discursos. Fijémonos en que tampoco Cristo Jesús, respondió con un discurso a la pregunta del Bautista, sino que se refirió a las obras que Él realizaba.



15. Para nosotros, será un buen Adviento y luego buena Navidad, o sea, celebraremos en profundidad la Venida del Señor, si en verdad entre nosotros, alguien recobra la vista pudiendo ver, lo que hasta ahora no ha logrado. Si alguien recobra la valentía, la esperanza.

16. Si los que sufren, sienten una mano amiga que les fortalece, si los que no saben lo que es amor, lo experimentan estos días, si crece la ilusión de vivir, en unidad y fraternidad en la Iglesia y en la sociedad, en las familias y en las personas. Esa imagen de los tiempos mesiánicos, ha de hacerse presente hoy.

17. Y además, Dios quiere que los cristianos, no sólo nos podamos gozar porque en nosotros mismos cambia algo, sino que tratemos de ser portadores, mensajeros y colaboradores del cambio en este mundo. Todos nosotros estamos llamados, a ser precursores de Cristo y de su Reino, en esta sociedad en la que vivimos.

18. Si ahora la gente volviera a preguntarse sobre Jesús: “¿es éste el que esperamos?”, sería hermoso que se les pudiera contestar diciéndoles: "ahora a Cristo Jesús ya no le vemos ni le oímos, porque ahora no anda por la calle curando enfermos y resucitando muertos: pero miren a la Iglesia, miren a esta familia cristiana, a esta comunidad de religiosas, miren a este cristiano sencillo pero valiente, miren sus obras, observen cómo, a su lado, crece la esperanza y la gente se siente amada por Dios, y se les van curando sus heridas y su desesperanza".


19. Esas son precisamente las señales de la Venida del Salvador. En eso consiste el Adviento y la Navidad: Ser conscientes de que Cristo que viene y salva, ahora se hace presente también, a través de su comunidad de cristianos.

20. Los tiempos mesiánicos, ya empezaron hace dos mil años, pero todavía tenemos todo un programa que hemos de realizar. Nosotros, los cristianos, somos los que colaboramos con Cristo y en su nombre, para que todo lo anunciado se haga realidad.

21. La Navidad viene con fuerza: Dios quiere transformar, consolar, cambiar, curar. Si cada uno de nosotros pone su granito de arena, la venida de Jesús Salvador, será más clara en medio de este mundo, y la Navidad habrá valido la pena.

22. La sociedad será más fraterna; la Iglesia, más gozosa; las parroquias más vivas: cada persona, estará más llena de esperanza. Démonos cuenta de que es a través de nosotros, como el Reino de Dios se va haciendo presente en nuestro mundo.

23. No esperemos a que Dios lo haga todo. Porque para eso nos llamó a nosotros: para que colaboremos con Él para hacer, con nuestra palabra, con nuestro ejemplo y sobre todo, con nuestro espíritu de caridad que ese mundo nuevo, que nos anunciaba el Profeta Isaías, se vaya haciendo realidad en todas partes.

24. Comencemos, pues, por vivir cristianamente en nuestro hogar, en nuestro trabajo, en el ambiente en donde se desarrolla nuestra vida.




Oración de los fieles

Sacerdote: El apóstol Santiago, nos animaba hoy a ser pacientes y a mantenernos firmes. Con esta intención elevamos nuestras plegarias al Padre diciendo.



Sacerdote: Padre, en este tiempo de espera, ayúdanos a no desesperar y a mantenernos firmes, en tu promesa de envío del Mesías. 

Te lo pedimos por Él, que contigo vive y reina, por los siglos de los siglos. 
Amén.




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