Semillas de Dios.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Diciembre 4.II DOMINGO DE ADVIENTO (CICLO A) .Ojalá que en este Adviento, todos nosotros rebrotemos en gracia y santidad, para que a través de nosotros, el mundo se renueve y podamos vivir como hijos de Dios que somos. Feliz Domingo. Desde Guatemala por. Monseñor Rodolfo Antonio Colominas Arango.



Ojalá que en este Adviento, todos nosotros  rebrotemos en gracia y santidad, para que a través de nosotros, el mundo se renueve y podamos vivir como hijos de Dios que somos. Feliz Domingo.




MONICIONES PARA EL II DOMINGO DE ADVIENTO (CICLO A)




MONICIÓN DE ENTRADA


Hermanos: Dios quiere venir a nosotros, pero hay muchos obstáculos que no le dejan, llegar hasta lo más profundo de nuestro corazón. Hoy, en esta Eucaristía, vamos a escuchar la voz de San Juan el Bautista, que nos invita a prepararle el camino al Señor. El Señor está cerca. El nacimiento de Jesús nos traerá la Paz y la Reconciliación, pero necesitamos vivir una auténtica conversión, para poder recibir los dones que nos ofrece. Abramos nuestro corazón a lo que Dios nos quiere decir hoy. Pongámonos de pie y entonemos juntos el canto de entrada.


MONICIÓN PARA LA PRIMERA LECTURA


La primera lectura está tomada del Profeta Isaías (11,1-10). Isaías describe los tiempos del Mesías como el retorno a un nuevo paraíso: Dios dará al heredero de David, la sabiduría, fuerza y decisión para reinar. Con la llegada del Mesías se inaugura un tiempo de paz y de justicia, para toda la humanidad que se reflejará, inclusive, entre los animales. Se nos recuerda que, a pesar de los tiempos que estamos pasando, podemos vivir en comunión, porque Cristo, que viene a nosotros, lo hace posible. Escuchemos con atención.


MONICIÓN PARA EL SALMO RESPONSORIAL.


El salmo 71, nos habla de Cristo a quien el Padre le ha comunicado todo poder. Él viene a salvarnos y a hacernos participar, de una nueva vida. Avivemos en nuestro corazón del deseo de recibirlo. Por eso, nos unimos al salmista diciendo:
Ven, Señor, rey de justicia y de paz.




MONICIÓN PARA LA SEGUNDA LECTURA


La segunda lectura que vamos a escuchar, está tomada de la Carta del Apóstol San Pablo a los Romanos (15,4-9). La concordia es un valor y una cualidad difícil de practicar. Se manifiesta como acogida y aceptación del hermano, pero también como misericordia y apertura, a las necesidades del prójimo. Así como Cristo acogió a todos los hombres, sin hacer acepción de personas, así el cristiano debe abrir su corazón a los demás, con verdadero espíritu de amor fraterno. Escuchemos esta lectura.


MONICIÓN PARA EL EVANGELIO


Hoy el Evangelio está tomado del Evangelista San Mateo (3,1-12). Hoy nos presenta la figura de San Juan Bautista. Él es el profeta que nos anuncia, la presencia cercana del Reino de Dios. Esta cercanía del Reino nos urge a emprender, un camino de penitencia y de conversión. Recorramos en nuestra vida un camino de conversión. La primera condición para que el Reino de Dios llegue a nosotros, es tener un sincero deseo de cambiar, nuestro modo de pensar y de vivir. La segunda condición es bautizarse, no sólo en el agua, sino también en el Espíritu y en el fuego. Pongámonos de pie y entonemos juntos el Aleluya para prepararnos a escuchar el Evangelio.





MONICIÓN PARA LA PRESENTACIÓN DE LOS DONES.


Acerquemos al altar el pan y el vino. Ofrezcamos con ellos nuestros esfuerzos, por seguir fielmente a Cristo en la vida de todos los días, como muestra de nuestro deseo de trabajar en la construcción, de un mundo nuevo.



MONICIÓN PARA ANTES DE LA COMUNIÓN.




Acerquémonos a recibir el único alimento, que nos trae la paz y la reconciliación a nuestras vidas. Recibamoslo con el alma limpia, de todo pecado y con verdadero espíritu fraternal. Que esta comunión nos ayude a vivir un encuentro cada vez más pleno con Cristo.




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