Semillas de Dios.

domingo, 25 de diciembre de 2016

Sábado 24 Misa Medianoche. Domingo 25 Misa Navidad.Dejemos que Jesús se haga presente en nuestro corazón y tratemos de vivir a la manera de Jesús. Feliz Navidad para todos. Homilías de Nochebuena y Navidad. Desde Guatemala. Por Monseñor: Rodolfo Antonio Colominas Arango.



El mundo puede cambiar y lo va a hacer comenzando por cada uno de nosotros. Si nosotros cambiamos, el mundo cambia. Dejemos que Jesús se haga presente en nuestro corazón y tratemos de vivir a la manera de Jesús. Feliz Navidad para todos. Padre Colominas.

Homilía de la Misa de Nochebuena.




1. Hoy, en esta Noche Santa estamos celebrando el nacimiento de Jesús. Estamos celebrando un hecho que ha venido a cambiar toda la Historia de la humanidad. Se trata nada menos de que el Hijo eterno del Padre ha querido hacerse uno de nosotros.

2. Dios, que existe desde toda la eternidad, ha querido que su Hijo único, que es Dios como Él, se hiciera uno de nosotros, en el seno de la Santísima Virgen María. Hoy celebramos el nacimiento del Hijo Eterno del Padre. El niño que nace, es Dios como el Padre, y se ha hecho hombre como cada uno de nosotros.

3. Esta noche no estamos celebrando su cumpleaños. No estamos celebrando un aniversario ni una fecha. Estamos celebrando el hecho, de que Dios quiso hacerse uno de nosotros, para que nosotros pudiéramos participar de su vida divina. Estamos celebrando el hecho de que Dios, ha querido participar de la vida del hombre, para que el hombre pueda participar de la vida de Dios.

4. En estos últimos días, han estado saliendo en diversos medios de comunicación, algunos programas que ponen en duda el hecho de que Jesús, haya nacido el 25 de diciembre. Hay algunas personas que se han sentido turbados por estas noticias, que se presentan como muy bien fundamentadas. Por eso es que tenemos que tener muy claro que hoy, no estamos celebrando la fecha del nacimiento de Cristo, sino el hecho de su nacimiento.

5. La Liturgia proclama que “Hoy” nos ha nacido el Salvador. Este “hoy” quiere significar, que lo que celebramos en la Navidad, no es un simple aniversario, sino un “Sacramento’, es decir, celebramos la actualización Sacramental, del acontecimiento salvador, del nacimiento humano del Hijo de Dios.

6. Hay que tener muy claro que la celebración de la Navidad, viene a ser la unión entre el “ayer” de Belén y del “mañana” de la última venida del
Señor, que se hace presente entre nosotros en el “hoy” de la celebración que tenemos en esta noche.




7. La Navidad es un acontecimiento siempre nuevo, no se trata solamente de un recuerdo tradicional de hechos pasados. Se trata de que “Hoy”, después del duro y cruel destierro provocado por nuestros pecados, estamos contemplando en Cristo, una Luz grande que nos brilla y nos salva.

8. “Hoy” nos llenamos gozo y alegría, por esta victoria y liberación que Cristo nos trae a cada uno de nosotros. “Hoy” de la estirpe del Rey David, nos ha nacido un Niño, que es el Libertador, el Dios Fuerte, el Príncipe de la paz . “Hoy” ese Niño quiere establecer su Reino entre nosotros y por eso, nos trae su Gracia Divina, el derecho, la justicia, como nos decía hoy la primera lectura.

9. En segundo lugar, este Dios que en Cristo, nos ofrece “hoy” la salvación, lo hace a través de su entrega. De esta manera es como nos rescata, de toda iniquidad y nos purifica.

10. Esto nos pide “hoy” llevar una vida digna, sobria, justa y piadosa; renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos, como nos decía la segunda lectura. Sólo así podemos festejar verdaderamente, esta fiesta juntamente con Jesús.

11. Finalmente, “hoy” María sigue buscando un lugar, busca un corazón, en donde pueda depositar a su Hijo Jesús. “Hoy” José nos pide una ayuda para limpiar y adecentar nuestro pesebre interior.




12. “Hoy” María nos ofrece a su Hijo para nuestra adoración y admiración. “Hoy” cada uno de nosotros, podemos envolverle con los pañales de nuestro amor y cariño.

13. “Hoy” podemos cantarle como hicieron los Ángeles, en esa bendita noche de Belén, con las voces de nuestra fe y humildad. “Hoy” deberíamos ir corriendo a la gruta, como los pastores, para ofrecerle lo mejor que tenemos y somos: “nuestro requesón, manteca y vino” como dice un villancico.

14. La Navidad, pues, no es una fiesta que se celebra en todos los ambientes, sino que es la presencia viva de Jesús, que nace en cada uno de nuestros corazones. Una presencia que nos viene a transformar a cada uno de nosotros, para que podamos vivir en unidad, en paz, en fraternidad.

15. Esta presencia viva de Jesús, en cada uno de nosotros, es el gran regalo que nos ofrece la Navidad. Esa debe ser la verdadera causa de nuestra alegría. Por eso es que esta presencia de Jesús en nosotros, es lo que nos debe animar a ayudar a los demás, para que puedan encontrarle el verdadero sentido a su vida.

16. Si Cristo vive, en el corazón de cada uno de nosotros los Cristianos, vamos a poder vivir de una manera nueva y distinta. Es a través de nosotros, como se va a hacer presente el mundo nuevo, que todos deseamos y esperamos. Dios quiere transformar nuestro mundo, pero quiere hacerlo a través de nosotros, por medio de nuestra transformación personal. Si nosotros cambiamos, el mundo va a empezar a cambiar.

17. En un momento de silencio preguntémonos: ¿tenemos el corazón abierto y limpio para hospedar a este Niño Jesús, que viene humilde para traernos “hoy” la salvación? ¿hay algo “hoy” que nos impida abrirle la puerta de nuestro corazón? ¿Qué es? ¿Tendrá que pasar de largo María, porque encontró todo cerrado en nosotros?


Homilía para la Navidad.



1. Hoy estamos celebrando que Jesús, el Hijo Único de Dios, se hizo hombre como nosotros cumpliendo así las promesas, que el Señor había hecho desde antiguo por medio de los profetas, inaugurando el tiempo de la salvación, que es precisamente el tiempo que nosotros estamos viviendo, hasta el final de la historia.

2. Ya hace dos mil años que Cristo, el Hijo único de Dios, hecho hombre como nosotros, vino a nuestro mundo, pero hoy quiere entrar nuevamente en nuestra existencia, en nuestra historia personal. Su nombre, según el Profeta Isaías, es "Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros". Esto nos invita a gozarnos, ante esta presencia especial de Dios entre nosotros, porque este es el acontecimiento más esperanzador de toda la historia.

3. El Apóstol San Pablo nos ha asegurado que Cristo Jesús, en cuanto hombre, ha nacido de la estirpe de David. Esto significa que estamos celebrando el misterio del nacimiento de un niño, que es, a la vez, el Hijo eterno de Dios y se ha hecho un hombre como nosotros. Él viene, nos ha dicho el Apóstol, "a salvar a todos", para "que todos los gentiles (es decir, los que no son Judíos) respondan a la fe".

4. El evangelio de Mateo también nos da a conocer, cuál es el nombre de Aquel que nace en Belén. El ángel le dice a José que el hijo de María, se llamará "Jesús", que significa "Dios salva", y también "Emmanuel, Dios-con-nosotros", anunciando así que la profecía de Isaías se cumple en Jesús de Nazaret.

5. En esta Navidad los cristianos de todo el mundo, nos alegramos de esto, por encima de otros aspectos más superficiales que pueda tener esta fiesta. Celebramos que el Niño que nace, es Dios-con-nosotros, un Dios Salvador. Por eso es que esta es la mejor fiesta que podemos imaginar.


6. Hoy nuestra celebración, está impregnada de un recuerdo muchísimo más profundo que es, el de la Madre del Mesías, la Virgen María. Ya Isaías anunciaba que "la virgen dará a luz un hijo, y este hijo será el Emmanuel, el Dios-con-nosotros".

7. En María se cumple, como ha dicho San Mateo en el evangelio, la profecía de Isaías, una virgen que da a luz un hijo, que es el Dios-con-nosotros.

8. María es la nueva Eva: Nosotros glorificamos a Dios por el misterio de la Virgen Madre. Porque si del antiguo adversario nos vino la ruina, en el seno virginal de María, la hija de Sión, ha brotado para todo el género humano la salvación y la paz. La gracia que Eva nos arrebató nos ha sido devuelta en María.




9. El recuerdo de María es muy oportuno, para que terminemos bien el Adviento y celebremos con fe y profundidad la Navidad. En esta fiesta, en unión con todas las comunidades cristianas del mundo, miramos a la Madre del Señor, la Virgen María, nos gozamos con ella y aprendemos de ella a, acoger al Salvador con fe y con amor, abriendo nuestra existencia al poder de su gracia.




10. Al lado de la Virgen está también José, su esposo. Un joven humilde, trabajador de pueblo, que nos da un ejemplo de actitud abierta hacia Dios y sus planes.

11. Él quizá no entiende del todo, el papel que Dios le ha dado en la venida del Mesías. El evangelio nos ha contado sus dudas: no porque sospeche nada de María, o porque ignore lo que en ella ha pasado.

12. Precisamente porque José ya conoce el misterio sucedido y sabe que el hijo que va a tener María, es obra de Dios, por eso, en su humildad, no quiere usurpar para sí, una paternidad que ya sabe que es del Espíritu y se quiere retirar: no comprende que él
pueda caber en los planes de Dios. Es el ángel el que le asegura que sí cabe: va a ser esposo de María y por eso va a hacer que el Mesías venga según la dinastía de David. José acepta los planes de Dios. Como tantos otros en la Historia, que se encuentran desconcertados ante los planes de Dios, pero se fían plenamente de Él. José acepta lo que se le encomienda y vive la Navidad desde una ejemplar actitud de creyente.

13. Junto con María, también José es un modelo para todos nosotros. Es un hombre abierto a la Palabra de Dios, obediente desde su vida de cada día a la misión que Dios le ha confiado. También de él, podemos decir como de su esposa: "feliz tú porque has creído".

14. En la Navidad celebramos un acontecimiento siempre nuevo: Dios que se hace Dios-con-nosotros, Dios-Salvador. El recuerdo y el ejemplo de María y de José, nos ayudará a que esta fiesta no sea vacía, una Navidad sin Jesús. Sino una Navidad en la que gozosamente, celebramos que Dios se ha hecho uno de nuestra familia humana, que ilumina toda nuestra existencia, y que nos pide que le demos una acogida de fe y de amor.








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