Semillas de Dios.

domingo, 1 de enero de 2017

Diciembre 31 2016. HOMILÍA DE FIN DE AÑO. Domingo 1 Enero 2017. SANTA MARÍA MADRE DE DIOS. HOMILÍA PARA EL AÑO NUEVO.Terminemos este año y comencemos el nuevo año, bajo la mirada maternal y el modelo, de la Virgen Madre de Dios. Que ella nos guíe y nos guarde. Un abrazo para todos. Desde Guatemala por: Monseñor Rodolfo Antonio Colominas Arango.













Terminemos este año y comencemos el nuevo año bajo la mirada maternal y el modelo de la Virgen Madre de Dios. Que ella nos guíe y nos guarde. Un abrazo para todos. Padre Colominas.














HOMILIA DE FIN DE AÑO


1. Estamos viviendo las últimas horas de este año. Por eso es importante hacer un recuento de lo que hemos vivido a lo largo de este año que termina. Evidentemente, vamos a darnos cuente de que este año ha habido cosas muy bue-nas: triunfos, logros, metas que hemos alcanzado, el reen-cuentro con personas que estaban lejos de nosotros, el po-der tener un techo donde albergarnos, etc.
2. Pero también hay que reconocer que ha habido muchas co-sas que nos han hecho sufrir. Hemos vivido acontecimientos que nos han dolido: separaciones, enfermedades, dificulta-des, fracasos, muertes.
3. Pero, si todo esto lo vemos con una mirada de Fe, tendre-mos que darle infinitas gracias a Dios por todo lo que nos ha concedido vivir. No hemos de agradecer solamente por lo que nos ha gustado y nos ha parecido bien, sino también debemos darle gracias por todo aquello que hubiéramos querido que hubiera sucedido de otra manera.
4. Recordemos siempre que no se cae la hoja de un árbol sin que Dios lo permita. Lo que quiere decir que, de una o de otra manera, todo lo que sucede, siempre es para nuestro mayor bien.
5. A nosotros muchas veces nos cuesta comprender cómo aquellas cosas que más nos duelen o más nos cuesta acep-tar puedan servirnos para nuestro bien. Es porque nosotros identificamos muchas veces lo bueno con lo que nos agrada y lo malo con lo que nos hace sufrir.
6. Y en realidad, hemos de llamar bueno a aquello que nos puede ayudar a ser mejores, a cambiar, a sacar las cualida-des positivas que llevamos dentro de nosotros; nos ayudan a ser más humildes; a compartir sin egoísmos lo que somos y tenemos. Bueno es todo aquello que nos lleva a seguir con fidelidad los planes que Dios tiene para cada uno de nosotros.
7. En cambio, hemos de llamar malo a todo aquello que nos aleja de Dios o que no nos deja abrir el corazón a nuestro prójimo o nos impide sacar lo bueno y lo valioso que lleva-mos en nuestro corazón. Pero esto malo no viene de Dios, sino de la actitud que nosotros tomamos ante los aconteci-mientos de la vida. Las cosas o los hechos de la vida son solamente ocasiones que hemos de aprender a aprovechar para nuestro bien.
8. Todo esto quiere decir, pues, que hemos de darle gracias a Dios por todo lo que nos ha permitido vivir durante este año. Todo esto ya forma parte de nuestra historia. No lo podemos cambiar. Lo que ha sucedido es algo que ya suce-dió y en vano vamos a lamentarnos o a renegar de ello, porque las cosas no las podemos cambiar.
9. Pero, aquí está lo maravilloso de estos momentos que es-tamos viviendo: Dios quiere concedernos la oportunidad de comenzar un nuevo año, en el que debemos poner todo nuestro esfuerzo por aprovechar las circunstancias que Dios nos vaya dando para ir creciendo, tanto en lo puramente humano, como en la vida espiritual.
10. Este año que va a comenzar, vamos a ir cosechando lo bueno o lo malo que hayamos ido sembrado a lo largo de este año que está por terminar. Pero, si ponemos el mejor
de nuestros esfuerzos, podremos lograr ir corrigiendo mu-chas de aquellas cosas que sabemos que no estuvieron de acuerdo con la voluntad de Dios. Recordemos que una cua-lidad que todos tenemos es la capacidad de superarnos a nosotros mismos.
11. Día tras día, con la ayuda de la gracia de Dios nos vamos construyendo. Nosotros somos los que libremente vamos tomando las decisiones correctas o equivocadas. Y, de estas decisiones, va a depender el bien que vayamos alcanzando o los sufrimientos que vayan llenando nuestro corazón.
12. Por esta razón, en el año que va a comenzar, hemos de encaminar nuestros pasos por los caminos que Dios nos se-ñala, para que, hasta donde sea posible, nuestras decisio-nes y nuestras actitudes sean semillas de bien y de gozo para nosotros y para los demás.
13. Comenzamos el año dentro de la solemnidad de la Navi-dad. Por eso, la experiencia de la Navidad deberá ser una luz que nos ilumine y nos oriente en el nuevo año. Recor-demos que la Navidad es la celebración del hecho de que Dios está con nosotros. ¡No estamos solos!
14. Dios se ha venido a vivir con nosotros. Se ha hecho uno de nosotros. Ha venido a compartir con nosotros nuestra realidad humana. Pero no ha venido como turista, sino que ha venido a tomarnos de la mano para que nosotros, jun-tamente con Él, emprendamos el camino hacia la casa de nuestro Padre del Cielo.
15. Nos contaba el Evangelio que los Ángeles anunciaron a los Pastores la buena nueva de la presencia de Dios entre nosotros. Ellos fueron a toda prisa a Belén y encontraron las
cosas tal como los Ángeles les habían dicho. Encontraron a María y a José y al Niño recostado en un pesebre.
16. Esa presencia de Dios entre nosotros los Pastores la des-cubrieron en la pequeñez de un Niño. No en medio de las grandezas de las apariencias humanas. Sino en un Niño pe-queño. Una pequeñez que podría cuestionarnos: ¿Qué viene a hacer Dios entre nosotros? Porque se ve que no viene a darnos, sino a que nosotros le demos a El. Si Dios se acerca a nosotros débil y desprovisto de todo, ¿entonces a que ha venido?
17. Ha venido a enseñarnos la manera cómo nosotros po-dremos encontrar y experimentar el amor y la misericordia de Dios que buscamos y necesitamos. Y, esto es precisa-mente lo que vamos a experimentar en nuestra vida si da-mos lo mejor que hay en nosotros mismos. Al acercarnos al Niño Jesús, vamos a darle y a ofrecerle nuestro amor y nuestro cariño. Vamos a regalarle nuestra presencia. Vamos a darle lo que nosotros somos.
18. La manera como nosotros podemos experimentar la pre-sencia de Dios la encontraremos saliendo de nosotros mis-mos, de nuestro egoísmo, de nuestro orgullo y abriendo el corazón a los demás con una actitud de amor, de miseri-cordia, de comprensión y de cariño.
19. Los pastores después fueron contando lo que se les había dicho acerca de Jesús. No pudieron callar lo que habían vis-to y oído. Nosotros, de la misma manera que los pastores debemos ser también proclamadores de las maravillas de Dios. Esto lo vamos a hacer a través teniendo actitudes au-ténticamente cristianas.
20. Uno de los propósitos que hemos de hacer para este año que va a comenzar deberá ser el esforzarnos por ir constru-yendo la Paz para con todos los que nos rodean. Y esta paz la vamos a construir comportándonos con los demás de la misma manera como nos comportamos con Cristo recién nacido, porque Cristo está en cada una de las personas que nos rodean.
21. Uno de los fundamentos de la Paz lo encontramos con el respeto a la libertad de la persona humana. El afán de es-clavizar o someter a las personas es uno de los elementos que siempre destruyen la Paz.
22. Este afán de dominio se vive muchas veces dentro de los mismos hogares, en los que no se deja crecer a la persona humana. Ciertamente debe existir una corrección y una orientación. Pero una cosa es corregir las faltas y los defec-tos de una persona y otra muy distinta es querer someter a la persona a mi dominio caprichoso.
23. Otro de los elementos que ayudan a construir la Paz es el saber darle a todos la oportunidad de participar en la vida común. La marginación y el excluir a determinadas perso-nas de la participación en la vida de las comunidades viene a ser otro de los destructores de la Paz y de la armonía.
24. Esto debemos tenerlo en cuenta, también, dentro de nuestra comunidad familiar, en la que todos los miembros del hogar deben sentirse acogidos y apreciados.
25. Hay muchos campos en los que hemos de trabajar ar-duamente este año que va a comenzar. Ojalá que cada uno de nosotros los cristianos, seamos portadores del Evangelio de la paz para todas las personas. Que no reduzcamos
nuestra vida cristiana al terreno del culto y la devoción, sino que nuestro encuentro con Jesús, el Dios Recién nacido, nos lleve a darlo a conocer a los demás.
26. Nos decía el Evangelio que María guardaba todas estas cosas en su corazón. Ojalá que nosotros, guardando en el corazón las riquezas de nuestra Fe, las vayamos compar-tiendo con todos los que nos rodean.
27. Que el Año nuevo sea para todos nosotros un año de cre-cimiento en todo lo bueno y sobre todo, un Año, en el que la vivencia de nuestra fe, nos lleve a cada uno de nosotros a ser verdaderos constructores de Paz en el ambiente en el que nos ha tocado vivir.




Oración de los fieles

Sacerdote: Al celebrar hoy a Santa María, Madre de Dios, oremos por nosotros y por todos los hombres y mujeres que buscan a Dios.
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Sacerdote: Mira a tu Madre, Señor, y escucha nuestras ora-ciones, y ya que es también nuestra Madre, haz que vivamos siempre bajo su protección para que Ella guíe nuestros pasos hacia Ti. Que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.





Homilía para el Año Nuevo

1. Quiero comenzar deseando a todos que, a lo largo de este año que hemos comenzado, sepamos abrir nuestro corazón a las bendicio-nes de Dios. Recordemos que Dios nunca nos abandona y que siempre está dispuesto a ayudarnos. Pero sucede que nosotros, a veces, cerramos nuestro corazón y no dejamos que las gracias de Dios nos vayan enriqueciendo.
2. Hoy celebramos la solemnidad de Santa María, la Madre de Dios y, al mismo tiempo, celebramos el Día de la Paz. Son dos celebracio-nes que se encuentran íntimamente unidas, porque María fue la puerta por donde llegó hasta nosotros el Príncipe de la Paz, Jesu-cristo Nuestro Señor.
3. En la lectura del Evangelio que acabamos de escuchar, se nos muestra la actitud de María ante el acontecimiento del nacimiento de su hijo con estas palabras: "María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón".
4. San Lucas, con esta expresión nos quiere hacer ver que María con-sidera los acontecimientos de Belén como señales que anuncian el sentido de la vida de Jesús y, sobre todo, el misterio pascual.
5. Eso quiere decir que María vivía todos estos acontecimientos, no de una manera superficial o puramente sentimental, sino que los guardaba en su corazón, en lo más íntimo de su persona, y se es-forzaba por tratar de comprenderlos cada vez más y mejor.
6. Esta es la actitud que deberíamos tener también nosotros. Navidad encierra para todos nosotros un mensaje de vida nueva. Un mensa-je que es capaz de transformar y reanimar nuestras vidas. Pero te-nemos que reconocer que a veces nos cuesta meditar y reflexionar sobre lo que Dios nos está diciendo a través de estas celebraciones.
7. Hay muchas cosas que nos distraen y que absorben nuestra aten-ción. Estamos viviendo en medio de un remolino de exterioridades, ruidos, impresiones y atractivos materiales. Hoy la Virgen María nos
da ejemplo de reflexión y de interioridad. Ella sabe meditar sobre lo que Dios le está diciendo a través de los acontecimientos.
8. No dejemos pasar estas llamadas que Dios nos hace hoy personal-mente a cada uno de nosotros. Como María, procuremos, profundi-zar en el misterio de Navidad. No nos quedemos simplemente en la poesía, en el sentimiento, en lo exterior.
9. En el Evangelio que hemos escuchado se nos dice que el Hijo de Dios nació en un pesebre. Esa fue precisamente la señal que los ángeles le dieron a los pastores para que pudieran reconocer al Salvador recién nacido.
10. La señal que les dieron los ángeles no fue ningún palacio, ningu-na persona poderosa: fue, simplemente, un recién nacido colocado en un pesebre.
11. Esto nos hace ver que a Dios no lo vamos a encontrar en medio de las grandezas humanas, ni en las riquezas, ni en las apariencias del mundo. A Cristo, nuestro Salvador, lo vamos a encontrar en la sencillez de todos los días, en la persona de los pobres, en los hu-mildes.
12. Fijémonos también cómo se realizó el anuncio de la Buena Noti-cia del Nacimiento de Cristo. No fue dirigida a personas influyentes, sino a unos sencillos pastores que se encontraban acampados fuera de la ciudad. Si pensáramos que la evangelización ha de hacerse empezando por las personas más importantes e influyentes de la sociedad, la evangelización nunca se llevaría a cabo. Por algo fue que Jesús eligió como apóstoles a unos sencillos pescadores.
13. El Evangelio nos dice que los pastores después de escuchar el mensaje del ángel “se fueron a toda prisa”. Porque los “sencillos de corazón verán a Dios”. Es decir, pusieron en práctica lo que les pe-día Dios: caminar hacia Belén, donde encontrarían al Salvador.
14. Y eso es precisamente lo que necesitamos. Sabemos que para ir al encuentro de Cristo hay que decidirse a dejar los “rebaños” del egoísmo, de la comodidad, el placer y la vanidad, pues no existe un
Cristo a nuestra medida, sino el único Cristo que existe es el que encontraron los pastorcillos: “un niño envuelto en pañales recosta-do en un pesebre”.
15. El Evangelio nos señala la prontitud de los pastores por ir a ver a Cristo. Son hombres libres que no tienen las ataduras de los com-promisos humanos. Por eso están siempre dispuestos a buscar a Jesús.
16. En la actualidad, muchas personas no se acercan a Cristo porque están encadenadas por los compromisos humanos que no les dejan buscar a Cristo. En realidad están dejando a un lado lo más impor-tante para quedarse con lo que al final de cuentas es sólo aparien-cia.
17. Los Pastores, no solamente acuden a buscar al Salvador, sino que, al regresar, se convierten en evangelizadores y van procla-mando la buena noticia a todas las personas con las que se en-cuentran por el camino. No se guardan este tesoro solamente para ellos, sino que lo comparten con los demás.
18. Estos son solamente unos cuantos ejemplos, de lo que el Mensa-je de la Navidad tiene para todos nosotros. Pero hay otros que también hemos de tener en cuenta, para guardarlos en nuestro co-razón.
19. Profundicemos en serio el mensaje de Navidad. no tengamos miedo de tener que cambiar algunas cosas en nuestra vida. No nos quedemos simplemente en lo externo, en lo material de estas cele-braciones. No nos quedemos en puros sentimentalismos estériles.
20. Hoy, en el Día de la Paz, recordemos que María, al dar a luz, dio al mundo a Jesús, al "Príncipe de la Paz". María nos dio al que es la misma Paz. María nos ofrece la Paz en Cristo. No en vano muchísi-mas imágenes de María nos la presentan con Cristo en los brazos. Hemos de acudir a Ella para encontrar la paz que todos necesita-mos.
21. La Virgen María, modelo y signo de la Iglesia, nos indica que también nosotros hemos de ser portadores de paz a nuestro mun-do. Pensemos en los conflictos actuales. Pensemos en esa paz que se desconoce en tantas partes del mundo.
22. Seamos conscientes también de las causas que dan origen a ta-les enfrentamientos. La Paz se rompe cuando existen las ambicio-nes, los egoísmos, cuando nos olvidamos de pensar en las necesi-dades de los demás, cuando no respetamos sus derechos ni su dig-nidad. La paz se rompe cuando existen situaciones de injusticia, in-tereses políticos y económicos...
23. De la misma manera hemos de tener presente, que en nuestro ambiente (familiar, vecinal, profesional...) también pueden existir situaciones conflictivas. Haríamos mal en preocuparnos por la paz de los que están lejos de nosotros si no nos interesamos por sem-brarla a nuestro alrededor.
24. Reflexionemos y pensemos que si queremos de verdad la paz, no basta con un apretón de manos o una palmada en la espalda... hay que descubrir las causas que provocan esas situaciones conflictivas que surgen entre nosotros y hemos de tratar de poner el remedio.
25. Y finalmente, en este día de año nuevo, se nos ofrece como un regalo la bendición del libro de los Números, que hemos leído hoy en la primera lectura. El hombre de la Biblia era consciente de que, por sí mismo, no podía alcanzar la felicidad que tanto anhelaba.
26. La bendición era una forma de reconocer que este anhelo no se podía obtener sin la intervención de Dios, que es el autor de la feli-cidad plena. Por eso, para obtenerla, era necesario llevar una vida de unión con El. Los bienes que nos llegan a través de nuestra unión con Dios son principalmente la paz.
27. Poco a poco, el hombre bíblico se da cuenta de que la felicidad completa será la misma presencia de Dios en todas las circunstan-cias de la vida. Cristo es la verdadera bendición de Dios, El nos da la auténtica felicidad. Pidamos, pues, que sepamos reconocer al
Señor, siempre presente en todos los momentos de este año que empezamos.




Oración de los fieles
Sacerdote: Al comenzar este nuevo año elevemos nuestras súplicas a Dios Nuestro Padre en unión con María la Madre de Cristo, con la confianza de que seremos escuchados.
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Sacerdote: Gracias Padre Celestial porque sabemos que siempre nos escuchas. Concédenos bondadoso los bienes que te hemos pedido. Por Jesucristo Nuestro Señor.













FELIZ AÑO NUEVO 2017. 
EN LA TRINIDAD SANTÍSIMA. JESUCRISTO Y SU SANTA MADRE. SAN JOSÉ PATRIARCA DE LA IGLESIA CATÓLICA. CASTO ESPOSO DE MARÍA. PADRE ADOPTIVO DE JESÚS Y TODA LA CORTE CELESTIAL.





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