Semillas de Dios.

domingo, 19 de febrero de 2017

Domingo 19 de Febrero. VII durante el año (Ciclo A). Necesitamos aprender a vivir con amor. Es lo único que puede apagar, el fuego de la violencia y de la maldad. No intentemos apagar el fuego con gasolina. El agua es más barata y efectiva. Feliz Domingo. DESDE GUATEMALA POR: Monseñor Rodolfo Antonio Colominas Arango.



Necesitamos aprender a vivir con amor. Es lo único que puede apagar, el fuego de la violencia y de la maldad. No intentemos apagar el fuego con gasolina. El agua es más barata y efectiva. Feliz Domingo. 


Homilía del VII domingo durante el año. (Ciclo A)



1. Hoy nuevamente hemos escuchado las enseñanzas de Jesús, en el Sermón de la Montaña. Nuestro Señor continúa enseñándonos, la manera como hemos de vivir nosotros los cristianos, las enseñanzas del Antiguo Testamento. Recordemos que Jesús no vino a cambiar la Ley, sino a darle su plenitud.

2. Nosotros los cristianos, estamos llamados a vivir como Cristo nos enseña. Por eso es que nuestra mentalidad, y nuestra escala de valores, han de estar por encima -y a veces, incluso, en contra- de la mentalidad y los valores de la sociedad en la que vivimos.

3. Esta es la razón por la que cada domingo, somos invitados a mirarnos al espejo de Cristo: para escuchar y hacer nuestra su Palabra, viva y orientadora. Hoy nos invita a reflexionar sobre nuestra relación con el prójimo.

4. La ley fundamental que debe orientar toda nuestra vida, es la Ley del amor. El Amor primeramente a Dios y luego, el Amor a nuestro prójimo. En esto consiste toda nuestra vida cristiana.

5. Nosotros podemos hacer muchas obras buenas, pero si no estamos movidos por el amor, no seremos verdaderamente cristianos.

6. Ya desde el Antiguo Testamento, como hemos escuchado en la primera lectura, se nos urge a que amemos: a que evitemos el odio, o el silencio cuando va en contra del amor fraterno, o la venganza, o el rencor. Incluso se nos da ya, una buena "medida", de cómo hemos de amar: «Amar al prójimo como a nosotros mismos».

7. Se nos dice, que hemos de imitar a Dios y que hemos de ser santos como Él. Ahora bien, ¿cuál es la actitud de Dios que debemos imitar? Hoy el salmo responsorial nos lo ha dicho: "El Señor es compasivo y misericordioso".

8. Esto quiere decir que no podemos afirmar, que honramos a Dios, si no tratamos de imitar su manera de actuar con nosotros: Lento a la ira, comprensivo, perdonador, rico en clemencia.




9. Esto nos lleva a comprender, por qué la caridad con el hermano es algo, que está íntimamente ligado a nuestra fe en Dios. Jesús, en el Evangelio, ha explicado mucho más esta ley del amor. Nos ha hecho ver que para nosotros los cristianos, ya no puede aplicarse la ley del talión, aunque hay que reconocer que, todavía hoy, muchos la consideran como lo más natural: “ojo por ojo” (no me habla, pues yo tampoco le hablo; me critica, pues yo le critico a él).

10. Necesitamos comprender que nosotros los cristianos, que somos discípulos de Cristo, debemos aprender la nueva ley, la ley del amor. No hemos de vengarnos del mal con el mal, sino todo lo contrario: hemos de intentar vencerlo haciendo el bien.

11. Esto nos lo enseña Jesús, cuando nos dice que hemos de "Poner la otra mejilla", que hemos de “regalarle también la túnica", que debemos "recorrer con él no sólo una milla, sino dos". Estas son expresiones muy plásticas, que nos quieren hacer entender, cuál es el nuevo estilo de vida que hemos de seguir.

12. El amor es dar gratuitamente. Lo otro (saludar al que ya nos saluda, tratar bien al que ya nos trata bien o para que nos trate bien), es más bien tener buena educación: ser sociables.

13. Fijémonos en que Cristo, no nos enseña simplemente un estilo civilizado de convivencia, sino que nos muestra algo que es totalmente superior: un estilo basado en el amor gratuito, desinteresado, cosa que no nos enseña precisamente este mundo.

14. Se trata de un amor bien entendido. Porque amar no significa siempre callar. Porque el silencio, a veces, podría convertirse en una colaboración con el mal. A veces el amor incluye, como ya nos lo decía la primera lectura, la corrección fraterna: Unos padres no pueden consentir los malos caminos de sus hijos, los hijos deben saber decir también, una palabra oportuna a sus padres, y lo mismo en la comunidad parroquial, o en la comunidad religiosa.

15. Amar no debe significar cruzarse de brazos y renunciar, a una posible acción comprometida en la lucha contra las situaciones injustas. 

16. Pero lo que sí comporta este nuevo estilo de vivir, es hacer estas cosas movidos por el amor, y no por el rencor o la venganza.




17. Lo de la mejilla o lo de la túnica, no hay que tomarlo necesariamente al pie de la letra, sino desde su urgencia de mantener una actitud pacífica, no violenta ni vengativa. Cuando a Jesús le dieron una bofetada, en la Pasión, no puso la otra mejilla, sino que preguntó serenamente, por qué le golpeaban, qué mal había hecho.

18. Para que no pensemos que esto es muy bonito, pero que es imposible vivirlo, recordemos que nosotros los cristianos, tenemos buenos maestros de esta ley del amor.

19. El modelo primero, que nos proponen las lecturas de hoy, es Dios mismo. "Sean santos como yo soy santo", nos decía la primera lectura. Y ya hemos visto qué retrato de santidad de Dios nos ofrecía el salmo: El Dios lleno de misericordia.

20. También en el Evangelio, se motiva a tener una actitud fraterna con los demás, mirando a Dios: "Así serán ustedes hijos de su Padre": Dios, al hacer llover o salir el sol sobre todos, nos da ejemplo de un corazón universal y no vengativo.

21. El que mejor, nos ha podido enseñar esta doctrina es Cristo Jesús, que con su modo de actuar y sus palabras, nos ha dado este mensaje de perdón y de amor. En Él es donde mejor hemos podido experimentar en verdad, que Dios es amor.

22. Es Él el que ha cumplido en plenitud la nueva ley del amor. Y no porque no luchara contra el mal, ni se callara ante las situaciones que intentaba corregir. Cristo denunció el mal. Pero perdonó. Murió pidiendo a Dios que perdonara a los que le mataban. Dios nos enseña a superar la ofensa con el amor, no con una ofensa justiciera.




23. Una vez más, podemos darnos cuenta de que el estilo de vida que nos enseña Jesús, es claramente distinto, va contra corriente, es difícil y audaz. No sólo nos dice que no odiemos. Nos pide más: Que amemos incluso al "enemigo", aunque estemos luchando contra el mal.

24. La gran fuerza que podría transformar el mundo, (si nosotros los cristianos, la comprendiéramos y la llevásemos a la práctica), es el amor.

25. Cuando, antes de ir a recibir a Cristo en la Eucaristía, nos demos el gesto de paz con los de al lado, éste debe ser un gesto amable, pero en serio: Porque es la expresión sincera de que entendemos que el "Amén" que le damos a Cristo al comulgar, está íntimamente relacionado con el "Amén" que en la vida le vamos a decir a nuestros hermanos.

26. Pidamos al Señor que nos conceda, vivir con verdadero espíritu de Caridad. Que nos ayude a comprender que la Caridad, no es dulzona ni romántica, sino que, por el contrario, es algo que nos pide la entrega de nuestra vida, la renuncia a nosotros mismos y la búsqueda del bien de nuestro prójimo.




Oración de los fieles

Sacerdote: Pongamos en Dios nuestra confianza, y sabiendo que Él vela por el mundo, obra de sus manos, supliquemoslé, que lo bendiga y aleje de él todo mal.




Sacerdote: Oh Dios, escucha las oraciones de tus hijos, y ya que nos llamas a la perfección, manifiestanos siempre tu voluntad y danos Tu Amor, para adelantar la llegada de tu Reino. 

Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



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