Semillas de Dios.

domingo, 12 de febrero de 2017

Febrero 12.Homilía del VI domingo durante el año (ciclo A). ¡Qué maravilloso sería nuestro mundo, si todos viviéramos la vida divina que Dios, nos ha concedido y lo manifestáramos en nuestras obras! Desde Guatemala por: Monseñor Rodolfo Antonio Colominas Arango.

¡Qué maravilloso sería nuestro mundo, si todos viviéramos, la vida divina que Dios nos ha concedido y lo manifestáramos en nuestras obras!
Feliz domingo para todos.

Homilía del VI domingo durante el año (ciclo A).


1. Dios nos ha llamado a todos nosotros, a participar de su misma vida. Esto quiere decir que nos ha llamado a vivir en Santidad. Esa es nuestra vocación. De otra manera no tendría sentido, el ser imagen y semejanza de Dios. Si nosotros somos su imagen y semejanza, es porque hemos de reflejarlo en nuestra vida y en nuestras obras.

2. Para ayudarnos, a vivir santamente nuestra vida, el Señor nos ha dejado sus Mandamientos, que son las pistas que pueden ayudarnos, a reflejar a Dios en nuestra vida. Los Mandamientos, nos recuerdan aquellos valores fundamentales que hemos de vivir, para poder ser en realidad imagen de Dios.

3. Muchas veces, se ha querido ver los mandamientos, como una serie de disposiciones arbitrarias, que vienen a coartar o limitar la libertad del hombre. Y en realidad es todo lo contrario. Los mandamientos no coartan nuestra libertad. Sino que hacen, más bien, que esta libertad, sea más plena liberándonos de la esclavitud, de nuestras malas inclinaciones.

4. Por eso nos decía la primera lectura, que guardar los mandamientos de Dios, viene a ser un signo de prudencia y de sabiduría. Esto significa que, el dejar a un lado los mandamientos de Dios, manifiesta una profunda ignorancia que viene a destruirnos.

5. Sin embargo, el Señor no ha querido, imponernos a la fuerza sus mandamientos. Por eso es que nos invita constantemente a seguirlos. De nosotros depende el seguirlos o el dejarlos. Y en la misma decisión que nosotros tomemos, nos vamos a encontrar con la vida o con la muerte. Dios, de todas maneras,
siempre respeta nuestra decisión, aunque ella nos acarree nuestra condenación eterna.

6. San Pablo, en la segunda lectura que hemos escuchado, nos habla de la verdadera sabiduría, que no es la de este mundo, que busca solamente halagar nuestras pasiones. Nos habla de la sabiduría divina, es decir, de la sabiduría que viene de Dios y nos lleva al encuentro con El. Esta sabiduría es la que se nos enseña por medio de los mandamientos y sobre todo, la que nos enseña el Espíritu Santo, quien es quien nos hace descubrir cuál es, el verdadero significado y la verdadera riqueza de los mandamientos.



7. Nuestro Señor, al venir a la tierra, no vino a quitar los mandamientos que Dios había promulgado en el Antiguo testamento, sino a hacer que alcancen su plenitud, es decir, vino a hacer que no nos quedemos en la letra de los mandamientos, sino que logremos descubrir su verdadero sentido y riqueza. Por eso nos dice que el que viva y enseñe a vivir los mandamientos, será grande en el reino de los cielos.

8. Pero, para vivir en serio los mandamientos de Dios, tenemos que dejar a un lado, la actitud legalista y literal de los escribas y fariseos. No hemos de quedarnos solamente en un cumplimiento superficial, de la letra de los mandamientos, sino que hemos de procurar vivir de acuerdo a su espíritu. No hemos de quedarnos sólo en lo que nos prohíbe, sino actuar de acuerdo a lo que se nos pide.

9. Hoy Nuestro Señor nos propone, cuatro puntos para nuestra reflexión acerca de los mandamientos. El primer punto, nos habla del homicidio y de la reconciliación. Es este un punto muy importante para poder iluminar la realidad en la que nos encontramos.

10. Los mandamientos, no solamente nos prohíben matar. Nos prohíben también cualquier clase de violencia, en contra de nuestro prójimo. Más aún, hemos de amar a nuestro prójimo y por consiguiente, jamás hemos de usar con él la violencia.

11. Esto nos lleva, a revisar las actitudes que existen en muchos hogares, y en el ambiente mismo en el que estamos viviendo. Los Padres de familia, los maestros y todas las personas constituidas en autoridad, tenemos el peligro de dejarnos llevar por la violencia en nuestra manera de actuar, bajo el pretexto de que somos autoridades. Nosotros somos, los que debemos 
enseñar a construir, un mundo que sepa vivir en paz y, por lo mismo, no vamos a echarle más leña al fuego, de la violencia institucionalizada en que vivimos.

12. Hoy la Palabra de Cristo, debe hacernos reflexionar acerca de la violencia familiar y la violencia que actualmente se está dando, con el pretexto de buscar que se haga justicia. La violencia que se quiere justificar, por el hecho de que no existe justicia en nuestra patria, es algo que no está de acuerdo con lo que Cristo nos enseña. Recordemos que nunca podemos usar medios violentos, para buscar la paz. El fin no justifica jamás los medios.



13. Cristo nos habla también, de la reconciliación con nuestros enemigos. Nos habla del perdón, como medio para poder alcanzar la paz. Esto significa que no solamente hemos de saber pedir perdón, sino que hemos de saber también perdonar, a los que nos han ofendido. Eso es lo que Jesús nos enseña en el Padrenuestro.

14. El segundo punto, que nos propone Nuestro Señor es el del adulterio y del escándalo. Jesús pide a sus discípulos, vivir la fidelidad en la relación matrimonial. Se trata de ser consecuentes con nuestra vocación Cristiana.

15. El mismo matrimonio, que es el signo de la unión de Cristo con su Iglesia, pierde toda su riqueza cuando falta la fidelidad. Si la institución matrimonial, falla por la base que es la fidelidad, toda la comunidad humana se derrumba, como lo estamos viendo en la actualidad. De nosotros depende la construcción de un mundo nuevo.

16. Juntamente con esta fidelidad matrimonial, Jesús nos habla del cuidado que hemos de tener con el escándalo. Los malos ejemplos cunden y hacen daño. Especialmente las personas que estamos constituidas en autoridad, hemos de procurar que nuestra vida sea ejemplar, para ayudar de esta forma a las nuevas generaciones, para que puedan encontrar el camino recto de la vida. Nosotros criticamos muchas veces lo que otros hacen, pero, nosotros mismos, con frecuencia, estamos dando mal ejemplo a los que nos rodean.

17. Jesús nos habla también acerca del divorcio. Es consecuencia, de la falta de fidelidad y del no darle al matrimonio, el sentido querido por el mismo Dios al crear a la pareja humana. Es cierto que hay situaciones a las que se llega y que francamente son insostenibles.

18. Pero hay que reconocer que se llega a esas situaciones, porque no se ha vivido de acuerdo como Dios quiere. Muchos matrimonios que se han celebrado, nunca debieron haber existido. Por eso hay que prepararse bien para recibir este Sacramento. Porque cuando la base no es sólida, todo el edificio termina por derrumbarse.



19. Finalmente, en unión con los puntos anteriores, Jesús nos habla del juramento y de la sinceridad. Algo que de verdad vale en la persona humana es la palabra. La palabra es la que nos hace semejantes a Dios. Por eso hemos de respetar la palabra que nosotros damos. Porque al traicionarla, estamos traicionando nuestra misma condición humana.

20. El cristiano debe ser siempre sincero y veraz. La mentira jamás debe estar en sus labios. Recordemos que nosotros somos discípulos de Cristo que es la Verdad. Y cuando nosotros mentimos o engañamos, nos estamos haciendo discípulos del demonio, que es el padre de la mentira desde el principio.

21. El amor a la verdad deberá llevarnos a actuar rectamente, para que no haya necesidad de encubrir con mentiras, nuestras malas actuaciones. La necesidad de hacer juramentos, viene a ser un signo que indica, que no existe la verdad ni la sinceridad en los labios muchas personas.

22. La verdad es un sólido fundamento de la unidad en la comunidad cristiana. Es cierto que, a veces, cuesta decir la verdad. Pero ya sabemos que la verdad permanece. En cambio, a mentira, tarde o temprano llega a descubrirse, y sus efectos siempre son perjudiciales.

23. Pidamos a Nuestro Señor que nos conceda vivir, de acuerdo a los valores del Evangelio. Que nuestra vida resplandezca por su virtud y su santidad. Que seamos ante el mundo, una luz que ilumine las tinieblas y sal que impregne el mundo, del sabor de Cristo, que es el sabor de Dios.



Oración de los fieles
Sacerdote: Dios nos invita, hoy una vez más, a ofrecerle un culto sincero. Por eso, antes de presentar nuestra ofrenda en su altar, oremos para que nos bendiga y nos ayude, a vivir con autenticidad nuestra fe.



Sacerdote: Manifiéstanos, Señor, los misterios de tu sabiduría, escucha las oraciones de tu Iglesia, y haz que llenos de tu Espíritu, te busquemos de todo corazón. 



Por Jesucristo nuestro Señor.
 Amén.


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