Semillas de Dios.

domingo, 26 de febrero de 2017

Febrero 26. Homilía del VIII domingo durante el año (Ciclo A). Seamos responsables con lo que nos toca hacer, pero no vivamos preocupados por las cosas materiales. Dios no abandona a los que son responsables y hacen lo que deben hacer. Estamos en sus manos. Desde Guatemala por: Monseñor Rodolfo Antonio Colominas Arango.



Seamos responsables con lo que nos toca hacer, pero no vivamos preocupados por las cosas materiales. Dios no abandona a los que son responsables y hacen lo que deben hacer. Estamos en sus manos. Buen domingo para todos.


Homilía del VIII domingo durante el año (Ciclo A)




1. La página del evangelio que acabamos de escuchar tiene mucho de poética: nos habla de las flores y de los pájaros. Pero al mismo tiempo nos ofrece un mensaje muy profundo, a los que vivimos en medio de una sociedad de consumo: nos pide que no seamos esclavos del dinero o de la ambición.

2. Creo que muy pocos se libran hoy, de la loca carrera que nos impone, la sociedad actual por "tener más", por la superación técnica y económica de nuestra vida. La sociedad nos envuelve en una espiral de consumo, que despierta en nosotros toda una serie de aparentes "necesidades" que en realidad no son necesarias.

3. Basta con que la TV anuncie un producto, para al día siguiente sintamos la necesidad de ir a comprarlo, aunque en realidad no sea algo indispensable, o incluso que ni nos haga falta. Vivimos impulsados por el tener.

4. De hecho, todos vivimos metidos en un charco de preocupaciones: muchas de ellas son normales y válidas (sacar a flote a la familia, dar lo mejor a los hijos), pero hay otras que realmente son exageradas y de hecho, no nos deberían preocupar.

5. Una primera respuesta, que nos dan las lecturas de hoy a esta situación, es invitarnos a que no nos dejemos esclavizar ni por el dinero, ni por el poder, ni por la fama, ni por el qué dirán los demás, ni por el gancho del bienestar.


6. "Servir al dinero" no es lo mismo que, servirse del dinero. El servir al dinero consiste en estar obsesionados por él, con una preocupación tal, que hasta nos produce un creciente "stress", y hasta la pérdida del equilibrio interior.

7. Una cosa es darse cuenta, del valor del dinero, que también era necesario en tiempos de Cristo (él también tuvo que mandar que compraran lo necesario para la cena de despedida). Y otra, es el exagerar nuestra dependencia del dinero y de lo que se puede adquirir con él, de modo que lleguemos a perder la serenidad y la paz.

8. Sería una lástima que esta carrera consumista, nos quitara la paz, el amor, el humanismo. Que no tuviéramos tiempo ni siquiera para compartir, con la familia y los amigos.

9. Pero, por supuesto, no tendría sentido el perder la armonía interior, por el hecho de que no hemos conseguido el carro del último modelo: hay que saber conformarse con "el penúltimo", sin ponernos tristes ni trágicos. Y lo que decimos respecto del carro puede aplicarse a la ropa, a los celulares o al último aparato que ha salido.



10. Esta esclavitud con respecto a las cosas materiales, nos puede suceder a todos: a los ricos y también a los pobres (que pueden ser demasiado ricos en deseos), a los mayores y a los jóvenes (que a veces, por los estudios o los deseos de situarse en la vida, dejan de disfrutarla).

11. Una segunda respuesta que Dios nos da en las lecturas que hemos escuchado hoy, es la invitación a que sepamos buscar en la vida los valores verdaderos: -Busquen primeramente el Reino de Dios y todo lo demás les vendrá como una añadidura- nos decía Jesús. Que no sólo apreciemos los valores materiales, sino que también apreciemos lo que nos pide nuestra apertura a Él, a la comunidad eclesial, a nuestra vida de fe: El Reino.

12. El profeta Isaías invitaba a su pueblo, y precisamente en circunstancias nada fáciles, a confiar plenamente en Dios que es nuestro Padre. En la primera lectura, Dios se comparaba con una madre que no olvida a sus hijos.

13. Esto se puede aplicar a todos los aspectos de la vida. El domingo, por ejemplo, ciertamente nos invita al descanso personal, a la relajación, a disfrutar de la convivencia familiar, de las actividades deportivas o culturales que podamos tener, pero no debemos olvidar que también se nos invita, a participar en la celebración de la Eucaristía con nuestra comunidad, o a hacer una oración especial en el seno de la familia: o sea, estamos llamados a vivir ese día de descanso, desde la perspectiva de un cristiano que se alegra por el triunfo pascual de Cristo y lo siente presente en su vida.

14. Buscar el Reino significa darle más importancia a las cosas del espíritu, que a las cosas puramente materiales, en un equilibrio sereno que es, el que nos enseña El Evangelio.



15. Por supuesto que no se invita a la pereza. Nuestra confianza en Dios no significa que se nos invite a la pereza, a la pasividad, a no hacer nada, pensando que ya Dios proveerá, a los gastos de nuestra casa o que no hay que ahorrar y ser previsores.

16. El mismo Cristo que nos ha dicho lo de los lirios y los pájaros, es el que nos invita en otro lugar a hacer fructificar los talentos que tenemos. Por lo tanto, lo que nos ha enseñado la Palabra que hemos escuchado, no es una invitación al no hacer nada, falsamente apoyados en Dios.

17. Lo que sí se nos está diciendo, es que dejemos a un lado la excesiva preocupación, el agobio obsesivo, la esclavitud con respecto a las cosas materiales, que muchas veces nos hace perder el sentido de la vida. Por eso es que, la calma de Cristo, en sus palabras y en su estilo de vida, su amor a la vida y su capacidad de esperanza, constituyen una lección que se dirige, ante todo, a toda la Iglesia.

18. Es necesario que nos hagamos una pregunta muy importante: ¿Qué es lo que me agobia? ¿Qué es lo que me produce estrés? Nos dice Jesús que no son verdaderos cristianos, los que buscan las cosas materiales con obsesión. Nosotros somos peregrinos. No nos vamos a quedar para siempre en este mundo. Por eso debemos atesorar para el cielo, puesto que confiamos en un Dios Providente.

19. Pidamos hoy al Señor, que nos enseñe a vivir la vida, sin mantenernos preocupados por las cosas materiales. Que sepamos poner en Dios nuestra confianza, sabiendo que el que hace, lo que Dios le manda, siempre podrá contar con la ayuda de Su Gracia.



ORACIÓN DE LOS FIELES

Sacerdote: Hoy el Señor nos ha invitado, a que busquemos ante todo el Reino de Dios y su justicia. Reconozcamos ante el Padre, que muchas veces hemos vivido más preocupados por
las cosas materiales, y pidamosle que nos ayude a actuar siempre, desde la confianza en Su Misericordia.
-------------------------------
Sacerdote: recibe Padre las súplicas que te hemos presentado, y concédenos vivir siempre confiados en Tu Misericordia. 



Te lo pedimos por 
Jesucristo Nuestro Señor.





No hay comentarios: