Semillas de Dios.

domingo, 26 de marzo de 2017

Marzo 26. HOMILÍA DEL IV DOMINGO DE CUARESMA (CICLO A). Que el Señor nos conceda dejarnos iluminar por Cristo, para que así nos convirtamos en luz para todos los que nos rodean.Nuestro mundo necesita la Luz, para salir de las tinieblas en que está sumergido.Feliz Domingo. Desde Guatemala por: Monseñor Rodolfo Antonio Colominas Arango.


Que el Señor nos conceda dejarnos iluminar por Cristo, para que así nos convirtamos en luz para todos los que nos rodean.Nuestro mundo necesita la Luz, para salir de las tinieblas en que está sumergido.  Feliz Domingo.

HOMILÍA DEL IV DOMINGO DE CUARESMA (CICLO A)



1. Hoy, las tres lecturas nos hablan de la Luz. El tema de la Luz es un tema que atraviesa, toda la revelación que se nos presenta en la Biblia. El primer acto de Dios Creador fue la separación de la Luz y de las tinieblas. Y al final de toda la historia de la salvación, la nueva creación tendrá a Dios mismo por Luz.

2. La Luz es un símbolo que nos habla de Dios. Dios es la Luz. La luz plena sin sombras ni ocasos. Cristo se nos manifiesta como la Luz del mundo y todo aquel que le sigue camina en la luz.

3. En cambio, las tinieblas, vienen a ser como el símbolo del mal y del pecado. Por eso es que Jesús nos dice claramente que « todo el que obra el mal aborrece la luz y no va a la luz, para que no sean censuradas sus obras. »

4. Y agrega que, en cambio, todo «el que obra la verdad, [es decir, el que hace el bien] se acerca a la luz, para que quede de manifiesto que sus obras están hechas según Dios. »




5. Nuestra vida cristiana, debe ser un vivir en la Luz, puesto que Cristo que es la Luz, nos ha iluminado en el Bautismo. Y cada vez que nos alimentamos de su Palabra, su luz nos ilumina y entra hasta lo más profundo de nuestro ser.

6. Esta es la razón por la que cuando Jesús, nos habla de las obras de los cristianos, se refiere a ellas en términos de Luz. Por eso nos dice: « Que la luz de ustedes, brille de tal manera delante de los hombres, que ellos vean las buenas obras que ustedes realizan y glorifiquen a su Padre que está en los cielos.»

7. La Luz de Cristo nos hace ver las cosas bajo la mirada de Dios, que es muy distinta a la mirada de los hombres. La primera lectura, nos decía que cuando Samuel fue enviado a ungir al nuevo Rey de Israel, que Dios se había escogido de entre los hijos de Jesé, sus ojos se fueron hacia el hijo mayor. Humanamente podía considerarse el mejor y el más apto.

8. Sin embargo Dios le dice: « No mires su apariencia ni su gran estatura, pues yo lo he descartado. La mirada de Dios no es como la mirada del hombre, pues el hombre mira las apariencias, pero el Señor mira el corazón ».

9. Esto significa que, en lo que se refiere a las cosas de Dios, nosotros  los  seres  humanos somos, verdaderamente ciegos. No vemos las cosas como son en realidad. Por eso es que necesitamos aprender a ver las cosas, de acuerdo a la mirada de Dios.

10. Nuestros problemas en la vida, nos vienen de nuestra ceguera. Esta ceguera nos hace sufrir, porque solamente nos hace descubrir las apariencias de las cosas. Pero no nos hace conocer la verdadera realidad de nuestra vida.

11. Muchas personas, centran su vida en el dinero. Es el único valor que ellos logran conocer, y a él le dedican su vida. No son capaces de descubrir que, muy por encima del dinero, hay otra realidad infinitamente más valiosa y que es el verdadero valor: la vida de la gracia que es en realidad una participación de la misma vida de Dios.

12. Otras personas, piensan solamente en las diversiones y en los placeres, meramente humanos y por esta razón, buscan ansiosos el placer, los vicios, las drogas, la evasión de la realidad.

13. No logran ver que ninguna de estas cosas, es realmente la verdadera alegría. Esta es la razón por la que se sienten constantemente frustrados. No han descubierto que la plenitud de alegría; la alegría que nunca termina, solamente la encontraremos en Dios y en aquello que se refiere a Él.

14. Muchos se quedan encerrados en el dolor, en el sufrimiento, en las cosas difíciles y frustrántes de la vida y, evidentemente, si solamente se fijan en esto, no le van a encontrar sentido a la vida y buscarán la forma de acabar con ella.




15. Los males que actualmente sufre la humanidad, vienen de la ceguera que nos ha sumergido, en las tinieblas del mal y del error. Realmente lo que vive actualmente la humanidad, es algo pavoroso e increíble. Lo vemos en los noticieros de todos los días.

16. Para poder vivir en un mundo nuevo y para que los planes de Dios se realicen, es necesario que la Luz de Dios nos ilumine; que abra nuestros ojos y nos haga descubrir las maravillas de Dios.




17. Precisamente para esto ha venido Cristo al mundo. Cristo es la Luz. Eso fue lo que nos quiso manifestar cuando se transfiguró delante de sus discípulos. Por eso nos dice el Evangelio, que su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.

18. San Juan en el Evangelio, hablando de Cristo, Palabra eterna del Padre, nos dice que « La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. »

19. Cristo nos dice claramente que Él es la Luz cuando afirma: « Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida. »

20. Y esto es precisamente. lo que se nos quiere enseñar hoy, en el hecho que nos presenta la lectura del Evangelio, cuando nos habla de la curación del ciego de nacimiento.




21. Este ciego de nacimiento somos, en realidad, todos nosotros que, desde el pecado original, perdimos la luz que había de guiarnos a lo largo de la vida. 
La humanidad está ciega ante los verdaderos valores, ante Dios y ante la vida de la gracia.

22. Lamentablemente, nos hemos acostumbrado a vivir en las tinieblas y es así, como vamos caminando en la vida. Somos ciegos que caminamos creyendo que sabemos a dónde vamos.

23. Sin embargo, en el fondo del corazón sentimos una profunda insatisfacción. La vida, tal como la conocemos no nos llena. Sentimos en lo más hondo de nuestro corazón, el íntimo deseo de una vida en plenitud. Pero no sabemos cómo encontrarla.

24. Como el ciego del Evangelio, nosotros muchas veces nos sometemos, a lo que nos dicen los otros ciegos que afirman que pueden ver. Y como nos dice Jesús: « si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán en el hoyo. »

25. Por eso es que Jesús ha venido a abrirnos los ojos. Es muy significativo lo que dice y hace Jesús, cuando le abre los ojos al ciego. Dice Jesús: « Mientras estoy en el mundo, soy luz del mundo. » Y muestra que verdaderamente es la luz del mundo, iluminando los ojos del ciego, haciéndole ver la realidad de todo lo que le rodea.

26. Para el ciego, se abre una vida totalmente nueva y totalmente distinta. Ahora ya no depende de lo que los demás le digan, ni va solamente a donde los demás le lleven. Ahora él puede ver las cosas como son, y puede tomar las decisiones que crea convenientes.

27. La luz le ha hecho dueño de su propia vida y responsable de sus propias acciones. Eso es lo que Cristo hace con cada uno de nosotros, cuando le dejamos que abra nuestros ojos a través de la Fe en su Palabra.

28. También es importante ver lo que Jesús hizo para devolverle la vista: «escupió en tierra, hizo barro con la saliva, y untó con el barro los ojos del ciego.» Aparentemente le cierra mucho más los ojos al ciego, tapiándoselos con barro. No solamente el hombre era ciego, sino que además le tapa los ojos con un sello de barro.

29. Cuando nos encontramos con la Palabra de Cristo, de acuerdo a los criterios del mundo, nos volvemos más ciegos. Por eso es que el mundo ataca despiadadamente todo, lo que se refiere a la fe. El mundo cree que solamente, lo que le dice la ciencia es verdad. Por eso desprecia lo que Dios nos dice, porque no es la ciencia la que habla.

30. Pero Jesús no solamente le sella los ojos al ciego, sino que enseguida le dice: « Vete, lávate en la piscina de Siloé » (que quiere decir Enviado). El fue, se lavó y volvió ya viendo.




31. El Evangelio mismo nos da la clave de este gesto que ha hecho Jesús. Jesús es el Enviado del Padre. Ir a la piscina de Siloé, es acercarse al mismo Cristo. Lavarse en esa piscina es dejar que sea Cristo, el que le abra los ojos.

32. Este hombre, se fue tanteando el terreno y regresa con paso firme. Se fue en medio de las tinieblas y regresó inundado de luz. Una nueva vida se abre ante él en medio del asombro, de todas las personas que le conocían.

33. Esto es lo que sucede en el Bautismo. Toda persona bautizada se convierte en luz. Se abre para el Bautizado una nueva vida. Desgraciadamente, muchos se quedan solamente en un acto social, y no descubren lo que en realidad sucede en este maravilloso Sacramento.

34. Esta curación, provoca fuerte discusión entre los que lo conocían. Cada quien ofrece su propia opinión y se contradicen los unos a los otros. En realidad era el mismo hombre, pero había recibido una nueva vida.

35. Para los dirigentes de Israel, este hecho los pone en crisis, porque ven una realidad y no quieren aceptarla. Por eso es que optan por preguntar, volver a preguntar, perseguir e insultar al que había sido ciego. Y terminan expulsándolo de la Comunidad.

36. El mundo de ciegos, quiere que los ciegos sigan siendo ciegos. Y todo aquel que, por la gracia de Dios logra abrir los ojos, necesariamente será perseguido y despreciado. El mundo es feliz cuando todos ven, lo que todos ven y hacen, lo que todos hacen y piensan, lo que todos piensan.

37. Pero odian a todo aquel, que logra descubrir la verdadera realidad de las cosas. Esto es lo que nos viene a explicar, el porqué de la violencia que se vive. Esto nos explica el porqué de la agresividad, de las campañas publicitarias.

38. Esto nos explica el porqué de las torturas, de las desapariciones forzadas, de la muerte de tantos inocentes, que se dio en el pasado y que desgraciadamente se siguen dando hoy.

39. Cristo, en el Bautismo nos ha abierto los ojos y nos ha iluminado con su Luz. Lástima que muchos han preferido volver a las tinieblas. Son los cristianos solamente de nombre. Son ciegos voluntarios. Esos son los verdaderos ciegos, dice Jesús, porque creen que ven. Creen que tienen ojos para mirar. Y los tienen cerrados.

40. A nosotros se nos invita hoy a vivir en la luz. La luz que encontramos en Cristo y en su Palabra. Una luz que nos hace ver que la vida, tiene un sentido muy distinto. Una luz que nos hace, vivir de una manera diferente.

41. Esto, ciertamente, nos va a acarrear dificultades y problemas. Vamos a ser molestado y fastidiados como lo fue el ciego del Evangelio. Pero no tengamos miedo de abrir los ojos. Más nos vale abrirlos ahora, para poder descubrir dónde está la verdadera vida y no tener que abrirlos después, para encontrarnos con la eterna condenación.

42. Hoy se hace realidad entre nosotros, lo anunciado por el profeta Isaías: «El pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que habitaban en tierra de sombras de muerte, una luz les ha amanecido.» Tratemos de descubrir si de verdad dejamos que la Luz de Cristo nos ilumine. Veamos si nuestro camino es un camino de luz.

43. Ojalá que la Luz que nos iluminó en el Bautismo, siga brillando en cada uno de nosotros. Que no tengamos miedo a la luz. Que nos acerquemos confiadamente a Cristo y que Él, nos haga descubrir los caminos que hemos de seguir, para alcanzar La Vida Eterna.



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