Semillas de Dios.

domingo, 5 de marzo de 2017

Marzo 5. HOMILÍA PARA EL I DOMINGO DE CUARESMA (CICLO A). Las tentaciones nunca nos van a faltar. Lo importante es luchar para vencerlas. No estamos solos. Jesús lucha con nosotros y nos da Su Gracia. Pidamos que nos conceda, seguir fielmente Su Camino sin desanimarnos. Feliz domingo para todos. Desde Guatemala por: Monseñor Rodolfo Antonio Colominas Arango.

Las tentaciones nunca nos van a faltar. Lo importante es luchar para vencerlas. No estamos solos. Jesús lucha con nosotros y nos da Su Gracia. Pidamos que nos conceda, seguir fielmente Su Camino sin desanimarnos. Feliz domingo para todos.


HOMILÍA PARA EL I DOMINGO DE CUARESMA (CICLO A)




1. La Cuaresma es un tiempo de lucha y de renovación espiritual. A todos se nos invita a luchar, en contra de todo aquello que nos aleja y nos separa de Dios. Necesitamos renovarnos espiritualmente, para poder vivir como verdaderos hijos de Dios que somos.

2. Lo que nos aleja y nos separa de Dios, es el pecado. El pecado entró en el mundo cuando nuestros primeros padres, por 
instigación del demonio, creyeron más en su palabra mentirosa, que en lo que Dios les había señalado.

3. Cuando nosotros dejamos a un lado los caminos de Dios, y 
seguimos caminos distintos a los que Dios nos señaló, nuestra vida pierde su sentido y nos destruimos a nosotros mismos. La vida humana, solamente tiene valor y sentido, cuando la vivimos de acuerdo a los planes de Dios.

4. La raíz de todos los problemas que vivimos, a nivel personal y a nivel de comunidad, surgen del querer seguir caminos diferentes, de los caminos de Dios nos ha señalado. No podemos construirnos fuera del plan de Dios.

5. Por eso es que en la Cuaresma, se nos invita a tratar de descubrir en qué aspectos de nuestra vida, hemos abandonado los planes de Dios. Necesitamos darnos cuenta, de esta realidad para tratar de cambiar nuestro modo de actuar, y empezar a vivir de acuerdo a su voluntad.



6. El pecado no se hace presente en nuestra vida, sin que nosotros nos demos cuenta. El pecado entra en nosotros cuando le abrimos la puerta. El pecado brota de un acto libre de nuestra voluntad. Nosotros pecamos porque queremos pecar. El pecado brota de nuestra voluntad, cuando nosotros libremente abandonamos el camino que Dios nos ha señalado, para seguir los caminos que nos presenta el demonio.

7. Antes del pecado, siempre existe la tentación. La tentación es una propuesta que nos hace el maligno, invitándonos a seguir un camino distinto al que Dios nos ha señalado. Eso es lo que nos presentaba hoy la primera lectura, cuando nos hablaba de la tentación y de la caída de nuestros primeros padres.

8. Primeramente nos presentaba a la persona humana, como obra especial del Amor de Dios. El ser humano recibió de Dios una vida especial: un soplo de vida proveniente del mismo Dios. El ser humano no tenía como las demás criaturas, solamente una vida natural. Tenía además una vida sobrenatural, que era una participación de la misma vida de Dios.

9. Dios le dio a la humanidad, todo lo necesario para poder ser felices en este mundo. Nada le hacía falta. Es lo que nos indica el Génesis, cuando nos habla del Jardín del Edén. Nos habla de un lugar bello y agradable, que representa el gozo pleno que el ser humano, puede lograr alcanzar en este mundo.

10. Es entonces cuando aparece el demonio: el envidioso, el amargado, el eternamente frustrado que quiso arrastrar a la humanidad lejos de los caminos de Dios. Lo hace precisamente a través de la tentación.



11. La tentación nos presenta a Dios, como un ser egoísta, 
manipulador, incapaz de hacer felices a las personas. La tentación trata de hacernos desconfiar del amor, de la bondad y de la misericordia de Dios.

12. Eso es lo que encontramos en el diálogo entre Satanás y Eva. Le dice el demonio: «¿Es cierto que Dios les ha dicho: No coman de ninguno de los árboles del jardín?» Fijémonos que esta pregunta presenta la imagen de un Dios cruel. Porque crear a la persona humana, ponerla en el lugar más hermoso del mundo y prohibirle gozar de los frutos que produce el jardín, sería realmente una crueldad y una injusticia.

13. Eva sale al paso de esta acusación falsa y tendenciosa 
porque se da cuenta perfectamente de que es no es cierto. Le dice al demonio: «Podemos comer de los frutos de los árboles del jardín, pero no de ese árbol que está en medio del jardín, pues Dios nos ha dicho: No coman de él ni lo prueban siquiera, porque si lo hacen morirán.»

14. Entonces el demonio usa otra táctica. Le propone otra 
cuestión más sutil. Ya no se trata de una mentira tan descarada. Se trata ahora de tocar, en el corazón de Eva, la puerta de la ambición y de la inconformidad.



15. Le dice: «No es cierto que morirán. Es que Dios sabe muy bien que el día en que ustedes coman de él, se les abrirán los ojos; y entonces ustedes serán como dioses y conocerán lo que es bueno y lo que no lo es.»

16. Está diciendo, en primer lugar, que Dios es un mentiroso. Que Dios no quiere que ellos sean como es Él. Que quiere que sean ignorantes y que no se den cuenta de lo que es bueno y de lo que es malo.

17. Es evidente que la criatura nunca podrá llegar a ser igual que Dios. Por eso es que Dios ha derramado, sobre nosotros su Gracia para que, de alguna manera, podamos participar de su vida divina.

18. Pero además, no es necesario hacer el mal para poder 
conocer, lo que es el bien y lo que es el mal. No es necesario 
quemarse, para saber que el fuego quema y destruye. Nos basta la Palabra de Dios, que es la verdad, para saber qué es lo que debemos hacer y qué es lo que debemos evitar.

19. Sin embargo, la humanidad se dejó engañar por las palabras del demonio. Dudó de Dios. Rechazó sus caminos. Y le hizo caso al maligno. Este rechazo fue un acto libre de la voluntad. Libre y conscientemente la humanidad, dejó a un lado a Dios para seguir el camino del mal.



20. Ahí tenemos lo que es el pecado. Y en todo pecado existe un engaño: el pensar que vamos a ser más felices y que vamos a solucionar nuestros problemas. Pensamos que vamos a 
realizarnos, siguiendo caminos diferentes de los que Dios nos ha señalado.

Ø Creemos que con la violencia, vamos a solucionar nuestros problemas.
Ø Creemos que con una buena borrachera, vamos a ser más felices y vamos a encontrar la paz.
Ø Pensamos que con la infidelidad, vamos a encontrar a alguien que de verdad nos quiera.
Ø Pensamos que con un robo o un engaño, vamos a lograr tener lo que siempre hemos deseado.
Ø Nos imaginamos que con una mentira, vamos a evitar dificultades.



21. Y todo esto es un engaño. Un engaño tan real que después sufrimos las consecuencias, de no haber seguido los caminos de Dios. Todo pecado tiene su precio y siempre se pagan las 
consecuencias.

22. Cristo, al hacerse hombre, también sufrió la tentación. Como la sufrimos todos nosotros. Y tuvo que luchar para no caer en ella. En definitiva, el demonio le propuso abandonar los planes de Dios, para seguir un camino mucho más cómodo y fácil.

23. Por eso, le pide usar sus poderes divinos, no para la 
salvación de la humanidad, sino para buscar su propio beneficio. Le pide buscarse a sí mismo y no el bien de la humanidad: «Si eres Hijo de Dios, ordena que estas piedras se conviertan en pan.»

24. También le pide lucirse y presumir de sus poderes, en vez de entregar su vida, en una actitud de obediencia a la voluntad del Padre. Por eso le propone: «Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, pues la Escritura dice: Dios dará ordenes a sus ángeles y te llevarán en sus manos para que tus pies no tropiecen en piedra alguna.»



25. Fijémonos que el demonio, se vale incluso de la Escritura para alejar a Cristo de la voluntad de su Padre. Muchas veces también nosotros, creemos justificar nuestras falsas actitudes basándonos, en textos mal interpretados de la Sagrada Escritura.

26. Finalmente el demonio, le propone que, postrándose de 
rodillas, le adore y le ofrece como recompensa la posesión de todos los bienes y riquezas del mundo: «Te daré todo esto si te arro-dillas y me adoras.» Quiere tocar en Jesús la ambición por los bienes materiales, para alejarlo del plan de Dios.

27. La respuesta de Jesús es clara: «Aléjate, Satanás, porque 
dice la Escritura: Adorarás al Señor tu Dios, y a Él solo servirás.» Precisamente Cristo, el Hijo eterno del Padre había venido al mundo en una actitud de obediencia al Padre.



28. Cualquier camino que le separara, de esta obediencia total y absoluta, era traicionar su propia vocación. Cristo había venido para hacer la voluntad del Padre. El demonio lo sabía 
perfectamente.

29. Y, además también sabía, que este hacerse obediente «hasta la muerte y una muerte de cruz», era lo que iba a destruir el poder del pecado y de la muerte. Por eso es que quería alejarlo del camino de la cruz.



30. Nosotros también vivimos metidos constantemente, en esta lucha en contra del pecado, que trata de alejarnos de los 
caminos de Dios. Y solamente podremos participar de la vida eterna, si vivimos con fidelidad lo que Dios nos va pidiendo.

31. Tenemos que aprender de Cristo, a rechazar terminantemente las insinuaciones del demonio. Tenemos que aprender a hacer en todo, la voluntad de nuestro Padre.

32. No importa que a veces, nos parezca que somos tontos o desaprovechados. Lo cierto es que solamente siguiendo los caminos de Dios, es como nuestra vida va a tener su verdadero sentido.

33. Pidamos la ayuda de Su Gracia, para no dejarnos engañar por el demonio, que constantemente, nos está presentando los caminos del mal, como si fueran los caminos por donde vamos a encontrar, nuestra plenitud y nuestra felicidad.

34. Pidamos a Nuestro Señor La Gracia, de dejarnos llevar por Su Palabra, y de luchar valientemente, por mantenernos fieles en su camino, sabiendo que: 

 «El que permanezca firme hasta el final, ese se salvará».




Oración de los fieles
Sacerdote: Dios se ha hecho uno de nosotros, para enseñarnos y ayudarnos a vivir, según el proyecto del Padre; venciendo las tentaciones que nos asedian. Pidamos con Fe.
Sacerdote: Recibe, Padre Santo, las peticiones que te hemos presentado, con humildad y confianza. 


Por Nuestro Señor Jesucristo. Amén.


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