Semillas de Dios.

domingo, 23 de abril de 2017

23 de Abril. Domingo II Pascua.Pidamos al Señor que, aunque a veces se oscurezca el horizonte, sepamos confiar siempre en Él. Él no nos abandona y siempre está presente a nuestro lado. No hace falta verlo para saber que está con nosotros. No nos abandona. Feliz DOMINGO DE LA DIVINA MISERICORDIA. Desde Guatemala por Monseñor: Rodolfo Antonio Colominas Arango.


Pidamos al Señor que, aunque a veces se oscurezca el horizonte, sepamos confiar siempre en Él. Él no nos abandona y siempre está presente a nuestro lado. No hace falta verlo para saber que está con nosotros. No nos abandona.  Feliz Domingo de la Divina Misericordia.



HOMILÍA DEL II DOMINGO DE PASCUA (CICLO A)

1. La Resurrección de Cristo, no es un hecho que solamente se refiera a Él. Es un hecho que concierne a toda la humanidad, especialmente a todos los que, en el Bautismo, hemos muerto juntamente con Cristo al mal, y el pecado, y juntamente con Él hemos resucitado a la vida nueva de los hijos de Dios.

2. Pero lo importante no es solamente, de creer en el hecho de la Resurrección de Cristo, sino que se trata de vivir nosotros esa vida nueva de resucitados. Y así como Cristo Resucitado se 
manifestó vivo y real delante de sus discípulos, así también nosotros, debemos mostrar que real y verdaderamente, hemos resucitado con Cristo.



3. Cristo al Resucitar, no resucitó a la misma vida que le había sido arrebatada en la Cruz. Cristo Resucitó a una nueva vida, llena del Espíritu. Por eso es que Cristo Resucitado, vive de una manera totalmente nueva y distinta, a la vida que tenía antes. Por eso es que los discípulos no lo podían reconocer.

4. Nosotros, al resucitar juntamente con Cristo en el Bautismo, también hemos emprendido, una nueva forma de vivir, una nueva manera de pensar y una manera distinta de actuar. 
Somos creaturas nuevas y somos el principio de la nueva 
creación.

5. Ser cristianos no significa ser simplemente buenas gentes. Porque para esto, no hace falta ni siquiera creer en Dios. Ser cristianos significa, más bien, ser testigos de una vida nueva que se desarrolla, de acuerdo a los nuevos valores del Evangelio.

6. Somos testigos de esta vida nueva, a través de nuestro mismo modo de vivir. Esta vida nueva la manifestamos en cada una de
nuestras obras. Esto es precisamente lo que nos enseñan las
lecturas que hemos escuchado hoy.

7. La primera lectura, nos presentaba la vida de los primeros cristianos. La manera como ellos vivían, viene a ser para nosotros el programa de nuestra vida cristiana. Debe ser el modelo de nuestra vida personal y de la vida de toda nuestra comunidad.

8. Lo primero que nos decía la primera lectura, era que « Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles. » Esto es algo fundamental. No podremos vivir nuestra vida cristiana,
 si desconocemos lo que Cristo nos enseñó. Precisamente la ignorancia, es la causa de que no vivamos como verdaderos cristianos.

9. Muchos se conforman, con decir que creen en Dios y piensan que con eso les basta. Dice un dicho que “el que no conoce a Dios, donde quiera se pasa hincando”. Y esto es muy cierto. Precisamente la falta de conocimiento, de la doctrina cristiana, es lo que hace que nos dejemos llevar, por un montón de 
supersticiones y de falsedades.



10. Es necesario conocer bien la Palabra de Dios. Es necesario conocer bien, las enseñanzas de la Iglesia que nos ayudan, a comprender mejor la Divina Palabra. Tenemos que conocer bien, las enseñanzas oficiales de la Iglesia que se nos proclaman por medio del Papa y de los Obispos.

11. Esta es la clave para poder vivir como Cristo quiere. Lástima que muchos prefieran perder su tiempo, viendo programas de televisión que no les dejan nada, en vez de aprovechar un poco su tiempo, en conocer bien la doctrina cristiana.

12. No creamos que tenemos que emplear mucho tiempo, para conocer las verdades de nuestra fe. Con unos cuantos minutos que dediquemos al día, a estudiar un buen catecismo, 
podremos conocer los puntos fundamentales de nuestra fe.

13. Actualmente, a través de los medios de comunicación, se nos
transmiten muchos mensajes, totalmente equivocados y falsos, y si no conocemos bien lo que nos enseña nuestra fe, fácilmente podemos confundirnos y seguir caminos equivocados.

14. La segunda cosa que nos presentaba la primera lectura. era que los primeros cristianos acudían constantemente « a la 
convivencia », es decir tenían espíritu de comunidad. No vivían 
aislados, sino que compartían su fe. Trataban de convivir con los demás hermanos en la Fe.

15. Y esa es, otra de las cosas que nos está haciendo mucho 
daño. Vivimos nuestra vida cristiana, como si fuera algo meramente personal y no la compartimos con los demás.

16. Esto es algo que, a la larga, nos aísla de nuestros hermanos y nos empuja, a dejar a un lado todo esfuerzo y toda lucha por seguir a Cristo. Muchos han abandonado la Iglesia, porque 
comenzaron por alejarse de la vida de la comunidad cristiana.

17. Ya lo decía el Antiguo testamento: « Más valen dos que uno solo, pues obtienen mayor ganancia de su esfuerzo. Pues si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del que cae solo!, porque no tiene quien lo levante. »

18. Muchos abandonan su vida cristiana, por vivirla en solitario. Es necesario ayudarnos y animarnos los unos a los otros. Por eso es que en la Iglesia existen tantos grupos, movimientos y asociaciones para ayudarnos a caminar como verdaderos cristianos.

19. Es cierto que en todos los grupos, hay personas que hacen más mal que bien, pero no podemos generalizar. Así como 
encontramos personas que no son muy buenas, así también 
encontramos personas verdaderamente santas, que pueden ser para nosotros un magnífico ejemplo.



20. Una de las cosas que tenemos que aprender, es a 
soportarnos los unos a los otros. Porque vivir la caridad con aquellas personas que me caen bien, y que son muy buenas gentes, es muy sencillo. Pero vivir la caridad con aquellas personas esquinadas y difíciles, eso es verdadera caridad. Eso es lo que nos va haciendo, crecer como verdaderos cristianos.

21. Luego nos decía la primera lectura, que los primeros 
cristianos acudían también asiduamente « a la fracción del pan y a las oraciones ». Ese es otro de los elementos fundamentales de nuestra vida cristiana: la celebración de la Eucaristía y la oración en común.

22. Muchos consideran que la Misa dominical, es algo secundario y sin importancia. Y en realidad es todo lo contrario, no solamente es nuestra celebración semanal de la Pascua, sino que es también nuestro encuentro personal y comunitario con Cristo Vivo y Resucitado.

23. Nosotros deberíamos tener un verdadero amor y un verdadero interés, por participar en la Eucaristía. No solamente los domingos, sino también los días entre semana que nos sea posible. Esa es una manera de ir conociendo mejor nuestra Fe, de ir avivando nuestro amor a Cristo y de ir compartiendo, con las personas que forman nuestra comunidad.

24. Esto era lo que hacía que los primeros cristianos, sintieran un santo temor a Dios, es decir, que vivieran de una manera digna y santa, y esto contribuía a que los prodigios y señales milagrosas, se multiplicaran por medio de los apóstoles.

25. Si nosotros no experimentamos las maravillas de Dios, es porque no estamos viviendo en serio, nuestra vocación cristiana. Apenas estamos dando lo mínimo indispensable. Dios no quiere que nosotros seamos cristianos medio muertos, sino que seamos sus hijos llenos de vida y de dinamismo.

26. Esta vida que llevaban los primeros cristianos, era algo 
realmente impresionante. Como nos decía la primera lectura: « Todos los que habían creído vivían unidos; compartían todo cuanto tenían. Todos los días se reunían en el Templo con 
entusiasmo. Alababan a Dios y se ganaban la simpatía de todo el pueblo.

27. Esta manera de vivir, venía a constituirse en una 
proclamación viva del Evangelio de Cristo. Por eso terminaba la primera lectura diciendo que « el Señor agregaba cada día a la comunidad a los que quería salvar. »



28. Preguntémonos: ¿Qué necesitamos para que este ideal que nos presentaba la primera lectura, se haga realidad entre 
nosotros? Necesitamos, ante todo, tener una verdadera actitud de Fe. Eso es algo que nos hace falta. Nos cuesta creer, así como también le costó a Santo Tomás. No sabemos aceptar con 
humildad la Palabra de Cristo.



29. No hace falta que Jesús se nos presente, para que nosotros creamos. La misma vida de la Iglesia y el ejemplo de nuestros hermanos en la fe, deben ser como la chispa que encienda y anime nuestra fe.

30. Ojalá que Jesús, no nos reprenda por nuestra incredulidad como reprendió a Santo Tomás: «Tú crees porque me has 
visto. ¡Dichosos los que no han visto, pero creen! » Una vida
 cristiana, vivida a la manera de los primeros Cristianos, es una verdadera manifestación de nuestra Fe.

31. Recordemos que nuestra Fe, no la mostramos solamente en las procesiones o en las romerías. La Fe la manifestamos en 
todas las actitudes que tenemos, en la vida de todos los días.

32. Manifestamos nuestra Fe, cuando vivimos la Caridad y la Misericordia. Cuando somos justos en nuestros negocios. Cuando no empleamos la violencia en nuestra manera de actuar. Cuando abrimos el corazón a los más pobres y necesitados. Cuando no nos dejamos llevar, por los atractivos del sexo, del dinero, del poder, sino que buscamos en primer lugar el reino de Dios.

33. Pidamos al Señor que nos conceda la gracia, de vivir en serio nuestra vida cristiana. Que sepamos aprovechar los diversos medios que tenemos a nuestro alcance, para conocer cada vez más y mejor nuestra Fe.

34. Ojalá que sepamos compartir nuestra Fe, con todos nuestros hermanos y que el ejemplo de una vida autenticamente cristiana, anime a los que nos rodean a seguir a Cristo con todo su corazón.




Oración de los fieles
Sacerdote: Llenos de la alegría de la Resurrección de Cristo, presentamos nuestras súplicas al Padre, sabiendo que, por Él, serán atendidas.
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Sacerdote: Señor, acoge nuestras oraciones y llena con la luz de la resurrección el corazón de todos tus fieles. Te lo pedimos por Jesucristo resucitado, que vive y reina por los siglos de los siglos. AMÉN.


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