Semillas de Dios.

domingo, 9 de abril de 2017

Abril 9.Homilía del Domingo de Ramos (Ciclo A). Cristo, en su Pasión, nos alcanza el perdón de nuestros pecados. Ojalá que todo lo que Cristo hizo por nosotros, encuentre en nosotros, la respuesta del amor y de la disponibilidad constante, de hacer en todo su divina voluntad. Que el Domingo de Ramos, nos lleve a vivir una constante Pascua de Resurrección. Desde Guatemala por: Monseñor Rodolfo Antonio Colominas Arango.


Cristo, en su Pasión, nos alcanza el perdón de nuestros pecados. Ojalá que todo lo que Cristo hizo por nosotros, encuentre en nosotros, la respuesta del amor y de la disponibilidad constante, de hacer en todo su divina voluntad. Que el Domingo de Ramos, nos lleve a vivir una constante Pascua de Resurrección.

'Homilía del Domingo de Ramos (Ciclo A)




1. Una de las ideas más arraigadas en el ser humano, es la idea del triunfo. En la vida, todos queremos triunfar y para esto nos esforzamos y luchamos.

2. Pero a veces, no sabemos escoger las mejores metas, que son aquellas que nos llevan a realizarnos, como verdaderas personas humanas, reflejando a través nuestra vida, a nuestro Padre Dios.

3. Muchas veces buscamos los triunfos fáciles, los que no nos cuestan, o los que no nos hacen mejores. Otras veces acudimos a las trampas y a los engaños, con tal de poder convencernos a nosotros mismos, de que hemos triunfado.

4. Sin embargo, debemos tener muy claro que ningún triunfo fácil, ni tampoco ningún triunfo falso, puede llenar nuestras ansias de alcanzar las metas, a las que nos sentimos llamados. Hemos sido creados a imagen de Dios y solamente lo que es de Dios, o nos lleva a Dios, es lo que puede satisfacer, nuestros anhelos más profundos.

5. Por eso es que hay muchas personas que, aún cuando aparentemente han triunfado en la vida, sin embargo se sienten insatisfechas y vacías. Lo que ha sucedido con ellas, es que no han alcanzado el verdadero triunfo.

6. Se han quedado solamente en lo humano y terreno, que tarde o temprano tenemos que dejar. Se han quedado en cosas puramente externas y materiales, que no pueden llenar los anhelos más profundos de nuestro ser.

7. Se han olvidado de buscar, aquello que nos lleva a reflejar a Dios en nuestras vidas y nos lleva a alcanzar la verdadera felicidad. En una palabra: se han olvidado de centrar su vida en Dios.


8. Hoy, en esta celebración del Domingo de Ramos, podemos contemplar los dos caminos, que podemos seguir en la búsqueda del triunfo. De nosotros depende el escoger el camino que nos lleva, al verdadero triunfo y al verdadero éxito.

9. El primer camino es el camino de lo puramente humano. El camino de buscar, la aprobación de la gente y la felicitación de todos los que nos rodean. Este es un triunfo que agrada, que nos hace sentirnos importantes, pero que, al final, nos deja sin nada. Toda gloria humana es pasajera.

10. Cuántas personas, han llegado a la cumbre de la fama y poco tiempo después, ya nadie se acuerda de ellas. Pasan como la espuma de jabón. Se disipan, como se disipa el humo en un día de viento.

11. Eso es lo que ha significado en la vida de Cristo, la entrada triunfal en Jerusalén. Un triunfo humano. Un triunfo que incluso, puso en qué pensar a las autoridades Judías. Todos aclamaban a Jesús como el Mesías, el Hijo de David. Muchos sentían miedo, de que Cristo les fuera a arrebatar el poder.

12. En esta clase de triunfos, el entusiasmo de las gentes es contagioso, y al ver a la multitud que con cantos aclamaba al Señor, los demás se sentían contagiados también a, alabar y a glorificar a Cristo.

13. Pero, podemos ver cómo, pocos días después, esa misma multitud, que aclamaba con cantos al Señor, es la  manipulada por las autoridades judías, para pedir a gritos la muerte de Jesús.

14. Los mismos que aclamaban a Jesús el Domingo de 
Ramos, el Viernes Santo prefieren pedir la libertad, de un asesino y sedicioso como Barrabás, en vez de la vida de
Cristo, que pasó haciendo el bien a todos los que sufrían, oprimidos por sus males y sus miserias.

15. Este es el triunfo aparente, que muchos buscan y que muchos anhelan, y, desgraciadamente, no se dan cuenta, de que tarde o temprano, las alabanzas enmudecen e 
incluso muchas veces, se convierten en insultos y desprecios.


16. El otro camino, es el camino al que todos le huimos. Es el camino que nos lleva a entregar, nuestra propia vida por el bien de los demás. Es un camino que aparentemente nos lleva al fracaso y a la derrota. Es un camino que está sembrado de espinas y de sufrimientos. Pero que, sin embargo, es el único camino que nos puede llevar, a la satisfacción de nuestros anhelos más profundos de amor, de felicidad y de paz.



17. Ese es el camino que Cristo escogió, para alcanzarnos La Salvación Eterna. Es el único camino que nos lleva, a nuestra plena realización, como hijos de Dios que somos.

18. El demonio le ofrecía a Jesús, otros caminos mucho más fáciles y menos molestos. Le ofrecía el camino de la satisfacción de las propias necesidades, olvidándose de los demás.

19. Se trata del camino, de la gloria humana y de las 
apariencias, que evidentemente es impresionante, pero que, como sucede con las modas, pasa sin pena ni gloria. Lo mismo sucede con el camino de las riquezas, del poder y de los placeres. Son caminos en los que, al final, hemos de dejar todo lo que tenemos, para quedarnos sin nada.

20. Cristo escogió el camino de la Cruz, de la humillación y de la muerte. Pero no lo hizo empujado por la fuerza, sino impulsado por el Amor. Por el Amor al Padre del Cielo y por el Amor a nosotros, para alcanzarnos La Eterna Salvación.



21. Incluso, estando Jesús clavado en la cruz, los judíos le ofrecían el camino fácil de abandonar la cruz y a cambio de esto, le ofrecían que creerían en Él.

22. Pero Jesús permaneció fiel en el camino de la propia entrega. Por eso, antes de morir, pudo exclamar. "Todo está cumplido". Llevó su misión hasta el final. Un final que aparentemente fue un fracaso rotundo, pero en el que, en realidad, rompió las garras de la muerte y nos abrió a todos, las puertas de una vida nueva.

23. Aparentemente pareciera, como que si una vida entregada al servicio de los demás; una vida que consistió en pasar haciendo el bien a todos, hubiera quedado rota por la muerte y la ingratitud de los hombres.

24. Sin embargo, la vida de Cristo no terminó, en la derrota ni en la muerte. Eso solamente fue lo que los que lo odiaban pudieron hacer con Él. Pero Cristo no solamente siguió viviendo, sino que retornó glorioso de la muerte, ofreciéndonos a todos, la vida nueva de los hijos de Dios.



25. San Pablo, en la segunda lectura nos explicaba, cuál fue el verdadero final de todo este sufrimiento y de todo este dolor. Nos decía que Cristo se despojó de sí mismo, tomando condición de siervo, haciéndose semejante a nosotros los hombres y que, humillándose a sí mismo, supo obedecer La Voluntad del Padre hasta la muerte y una muerte de Cruz.

26. Por esto, Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre. Para que al nombre de Jesús, toda rodilla se doble, en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que Cristo Jesús, es SEÑOR para Gloria de Dios Padre.

27. Cristo muere obedeciendo la voluntad del Padre hasta el final. Esta obediencia le lleva, no solamente a revestir su humanidad, de la gloria divina que le correspondía, como a Hijo Único del Padre, sino que al asociarnos a Él, nos alcanzó, a todos, el perdón de nuestros pecados y la salvación eterna.

28. Ante el sufrimiento de Cristo, hoy se nos invita a reflexionar sobre nuestra propia vida. ¿Cuál es el camino que estamos siguiendo? ¿Buscamos la gloria humana o unidos a Cristo, sabemos buscar el camino de la entrega de nuestra propia vida, por Amor a Dios y por amor a los hermanos?.

29. Si nos hemos asociado a Cristo en el Bautismo, nuestro camino, ha de ser el mismo camino que siguió Él. La tentación de seguir caminos humanos, es constante. Pero hemos de ser consecuentes, con lo que nos pide la Fe.

30. No busquemos el camino fácil de las apariencias humanas. Busquemos el camino de los verdaderos valores, que son los valores de Cristo. Estos valores, aunque a veces parezcan absurdos, son los únicos que al final, nos llevarán a la plenitud de la vida.

31. Pidamos hoy a Jesús, en esta Eucaristía, que nos conceda la gracia de unirnos a Él, por la entrega de nuestra vida, para que podamos tener la esperanza de reinar juntamente con Él, que vive y reina con el Padre, en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos.




Oración de los fieles

Sacerdote: presentemos a Dios nuestras peticiones, sabiendo que Jesús, viene para ofrecernos la vida y la salvación.




Sacerdote: Oh Dios y Salvador del mundo, escucha nuestras súplicas confiadas, y haz que la contemplación de los misterios de nuestra redención, nos hagan más sensibles a tu voz, que nos llama a la santidad y al compromiso, con los pobres y necesitados. 



Por Jesucristo nuestro Señor. 

Amén.


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