Semillas de Dios.

domingo, 4 de junio de 2017

Junio 4.HOMILÍA DEL DOMINGO DE PENTECOSTÉS. Que el Espíritu Santo inflame nuestros corazones y nos anime a anunciar el Evangelio a todos y en todas partes. Hoy el mundo necesita Apóstoles para poder cambiar. No abandonemos esta Misión que Cristo nos ha encomendado. Desde Guatemala por: Monseñor Rodolfo Antonio Colominas Arango.


Que el Espíritu Santo inflame nuestros corazones y nos anime a anunciar el Evangelio a todos y en todas partes. Hoy el mundo necesita Apóstoles para poder cambiar. No abandonemos esta Misión que Cristo nos ha encomendado. 
Feliz Domingo.

HOMILÍA DEL DOMINGO DE PENTECOSTÉS.




1. Hoy celebramos el nacimiento de la Iglesia ante el mundo. Ciertamente la Iglesia comenzó cuando el Hijo de Dios se hizo hombre, en el seno de la Santísima Virgen María. Pero es en Pentecostés, cuando la Iglesia sale a la luz ante el mundo, para proclamar por todas partes el mensaje de la salvación.

2. Celebrar Pentecostés, no consiste simplemente en recordar, este acontecimiento tan especial para la vida de la Iglesia, sino que es, sobre todo, abrir nuestro corazón a la acción del Espíritu Santo, para que realice, en cada uno de nosotros, las maravillas que realizó en los Apóstoles el día de Pentecostés.

3. Nuestra vocación cristiana, tiene una finalidad concreta que consiste, en hacer presente el Evangelio hasta en el último rincón del universo. Todos nosotros hemos sido 
llamados, para continuar la obra de Cristo.

4. Pero, ya lo sabemos por experiencia: nosotros somos débiles y fácilmente nos cansamos, y dejamos a un lado esta misión que nos ha sido encomendada por Cristo. Por eso es que el Señor no ha querido dejarnos abandonados a nuestras propias fuerzas. Por esto nos prometió y nos envió, al Espíritu Santo para que, con su ayuda y con su fuerza, podamos hacer presente en todas las partes del mundo, la vida nueva que hemos recibido de Jesús.



5. El Espíritu Santo es el mismo Dios. Es el Amor que une al Padre y al Hijo. Es el Amor que impulsó a la Segunda persona de la Santísima Trinidad, a tomar un cuerpo como el nuestro y hacerse hombre, en el seno de la Santísima Virgen.

6. El Espíritu Santo, es el amor que impulsó a Cristo en todos los momentos de su vida. Lo impulsó al desierto. Lo llevó a proclamar la Palabra, en todos los poblados de Galilea. Lo movió a realizar infinidad de prodigios y milagros. Lo llevó a tomar sobre sí, los pecados del mundo, para alcanzarnos el perdón 
muriendo en la Cruz.

7. Toda la vida de Cristo, estuvo movida por el Amor, es decir, por el Espíritu Santo. Esta Fuerza Divina, es la que nos hace comprender todo lo que Cristo realizó. El Espíritu Santo es, por así decirlo, el secreto de toda la actuación de Jesús.

8. Esta es la razón, por la que cuando Jesús nos encomendó, la misión de continuar su obra en el mundo, no nos quiso dejar abandonados a nuestras propias fuerzas. Por eso prometió 
enviar sobre la Iglesia y sobre todos nosotros los Cristianos. Al Espíritu Santo.

9. El Espíritu Santo es el gran regalo que Cristo nos hace. Por medio de Él, nos comunica su misma fuerza, para que podamos llevar a cabo la misión que tenemos encomendada. Por eso, no hemos de sentir miedo de evangelizar. Cristo nos ha dado su propio Espíritu, para que guiados por Él y con su fuerza, podamos ser evangelizadores.



10. Es importante que nosotros, conozcamos qué es lo que El Espíritu Santo realiza en nosotros. Esto nos ayudará a aprovechar mejor su ayuda. Porque solamente con la fuerza del Espíritu Santo, podremos vivir nuestra vida cristiana, con todas sus consecuencias.

11. En primer lugar, el Espíritu Santo nos enseña a orar. El ora con nosotros y nos mueve a hacer oración. La oración no es fruto de técnicas. Es fruto de La Acción del Espíritu en nosotros. El Espíritu Santo, nos hace saborear el gozo de nuestro encuentro con el Padre. Nos enseña a vivir ese encuentro amoroso, de hijos con el Padre de la Misericordia.

12. Muchas personas se quejan, de que no saben orar. Lo único que tienen que hacer, es dejarse llevar por el Espíritu Santo y abrir el corazón al Padre del Cielo. Y con La Gracia del Espíritu Divino, descubrirán el verdadero camino de la oración.

13. El Espíritu Santo, nos enseña a vivir como hijos de Dios. Precisamente uno de sus dones es el don de piedad. Por medio de él nos hace experimentar, lo que significa ser hijos de Dios y el amor que el Padre nos tiene.

14. Nunca nos olvidemos, de que todos nosotros los bautizados somos hijos de Dios. Y mientras nosotros no actuemos en todo momento, como hijos de Dios, no habremos descubierto todavía lo que es ser cristiano.

15. El Espíritu Santo, nos enseña a, amar a Dios como Dios nos ama. Nos lleva a, amarlo con un amor que no conoce límites, ni tiene medida. Ya sabemos que con nuestras propias fuerzas, nos cuesta mucho amar a Dios. En cambio, con la ayuda del Espíritu Santo, podremos ser capaces de darle la totalidad de nuestra vida, sin buscarnos a nosotros mismos.

16. El Espíritu Santo nos concede a cada uno de nosotros, diversos dones para que podamos ponerlos, al servicio de nuestros hermanos. Todos nosotros, hemos recibido muchos dones. Desgraciadamente muchas veces, no los hemos descubierto.



17. Cuando hablamos de, Los Dones del Espíritu Santo, no estamos hablando de cosas extraordinarias ni fuera de lo común. Existen muchos dones que podemos poner, al servicio de nuestros hermanos. Como serían por ejemplo:

 El don de la amabilidad.

El don de la servicialidad.

El don de la alegría y del buen humor.

El don de la sencillez y de la espontaneidad.

El don de atender y cuidar determinado grupo de personas.

El don del arte, en sus diversas manifestaciones.

El don de la discreción, del discernimiento, de la prudencia.



18. En fin, la lista de dones puede ser casi infinita y con cada uno de estos dones, podemos hacer mucho bien a los demás; podemos hacer presente el reino de Dios; podremos ir 
construyendo nuestras comunidades.

19. El Espíritu Santo nos lleva a comprender, las enseñanzas de Jesús. No solamente para poder entenderlas en su verdadero sentido, sino para que podamos ponerlas en práctica. Porque no debemos olvidar que lo importante, no es saber, sino vivir de acuerdo a lo que hemos aprendido.

20. El Espíritu Santo es quien construye la Comunidad. La Iglesia solamente puede existir y mantenerse unida, por medio de La Acción del Espíritu Santo. Nosotros con nuestro egoísmo, nuestro orgullo, nuestras ambiciones y nuestras terquedades, solamente somos capaces de destruir. El Espíritu Santo es quien nos lleva a vivir, formando un solo cuerpo, que es el cuerpo de Cristo.

21. Toda la vida de la Iglesia y nuestra misma vida está regida, guiada y sostenida por el Espíritu Santo. Por eso es que es tan importante para todos nosotros, la celebración de esta Solemnidad de Pentecostés.



22. Ojalá que así como el Espíritu Santo, transformó radicalmente a los Apóstoles, los hizo salir del Cenáculo, en el que se 
encontraban encerrados, y los llevó a anunciar a todo el pueblo el mensaje de salvación, así también nos transforme a cada uno
de nosotros, para que saliendo de nosotros mismos, de nuestro encierro y de nuestra mediocridad, nos lleve a ser apóstoles de Cristo, que con la vida y con la palabra, vayamos anunciando a los que nos rodean, la buena nueva del Reino de Dios.




Oración de los fieles

Sacerdote: Unidos en un mismo Espíritu, presentemos ahora al Padre, nuestras intenciones y necesidades.



Sacerdote: Recibe Padre Celestial, las súplicas que movidos por Tu Espíritu Santo, te presentamos. Concédenos vivir siempre de acuerdo a Tu Voluntad. 



Todo esto, te lo pedimos por 
Jesucristo Nuestro Señor. 
Amén



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