Semillas de Dios.

domingo, 30 de julio de 2017

Julio 30. HOMILÍA DEL DOMINGO XVII DURANTE EL AÑO (CICLO A). Seremos verdaderamente sabios, en la medida en que le demos a todo lo que nos rodea, el verdadero valor que tiene. Muchas veces le damos mucho valor, a lo que realmente no vale y despreciamos aquello que debería ser, el valor central de nuestra vida. ¿Qué valor le damos a Dios?. Desde Guatemala por: Monseñor Rodolfo Antonio Colominas Arango.



Seremos verdaderamente sabios, en la medida en que le demos a todo lo que nos rodea, el verdadero valor que tiene. Muchas veces le damos mucho valor, a lo que realmente no vale y despreciamos aquello que debería ser, el valor central de nuestra vida. ¿Qué valor le damos a Dios? Feliz Domingo.


HOMILÍA DEL DOMINGO XVII DURANTE EL AÑO (CICLO A).


1. La primera lectura que escuchábamos hoy, nos decía que una noche Dios se le apareció en sueños a Salomón, y le dijo: «Pídeme lo que quieras.» Era una invitación muy sencilla, 
pero que era capaz de revelar, lo que hay en el interior de una persona.

2. Pensemos: si Dios nos hiciera a nosotros esa misma invitación y nos diera la misma oportunidad que le dio a Salomón, ¿qué sería lo que pediríamos?

Ø Algunos pedirían dinero.
Ø Otros, una casa en donde vivir.
Ø Otros verse libres de sus enemigos.
Ø Algunos un buen empleo.
Ø Otros, la paz en sus familias.
Ø Y otros, sencillamente no sabrían qué pedir.



3. Lo que nosotros le pedimos a Dios, en cierto sentido, viene a reflejar lo que nos interesa y pone de manifiesto, los valores que gobiernan nuestra vida.

4. ¿Qué fue lo que pidió Salomón? Dice la primera lectura que Salomón le dijo: Dame, un espíritu atento, para gobernar bien a tu pueblo y para decidir entre lo bueno y lo malo. 
Salomón pidió a Dios el don de la Sabiduría.

5. El don de la sabiduría pide primeramente atención. La gente dispersa, distraída e imprudente, no le pone atención a la vida, ni a los acontecimientos, ni a las personas ni a Dios. En la medida en la que nosotros, aprendamos a ponerle atención a lo que nos rodea, vamos a empezar a actuar con Sabiduría.



6. La atención, iluminada con la Palabra de Dios, es lo que nos hace distinguir entre el bien y el mal. La verdadera sabiduría, nos lleva a elegir entre lo que verdaderamente vale y lo que solamente es apariencia.

7. La verdadera sabiduría nos lleva a ser capaces, de dejar a un lado los bienes materiales, para poder conseguir los bienes eternos. Nos lleva a despreciar el placer que pasa, para buscar el gozo y la felicidad que duran para siempre.

8. Por eso se dice que la verdadera sabiduría, no consiste en saber muchas cosas, ni en tener muchos títulos académicos, sino en saber vivir rectamente, orientando nuestra vida hacia la meta que el Señor nos ha trazado, que consiste en vivir eternamente en la casa de nuestro Padre Dios.



9. Jesús, en el Evangelio, nos enseña a vivir con sabiduría. Nos enseña a buscar los verdaderos valores y a no quedarnos aferrados, a las cosas que hoy son y que mañana desaparecen.

10. Jesús nos enseña, a sacrificar muchas cosas que, ciertamente tienen valor, pero que valen mucho menos en comparación con los bienes eternos que Dios nos ofrece.

11. Para que podamos comprender, la necesidad que tenemos de buscar los verdaderos valores, hoy Jesús nos ofrece dos pequeñas parábolas. La Parábola de tesoro escondido en el campo y la parábola de la perla de mucho valor.



12. Nos dice que el Reino de los Cielos, es como un tesoro escondido en un campo. Un hombre que pasa por el campo, lo descubre, lo vuelve a esconder; y siente una alegría tan grande, que va a vender todo lo que tiene, para poder 
comprar ese campo.



13. Jesús nos dice que el Reino de los Cielos, es como un tesoro. Habíamos dicho el domingo pasado, que el Reino de Dios consiste en aceptar que la voluntad de Dios, se haga realidad en nuestra vida.

14. Vivir el Reino de Dios, quiere decir vivir de una manera agradable a Dios, siguiendo sus caminos y haciendo en todo momento, lo que Él quiere y espera de nosotros.



15. Ese es el tesoro más grande que nosotros podemos encontrar, porque el hacer la voluntad de Dios, es lo que le da sentido a toda nuestra vida en este mundo y además, nos asegura el poder vivir gozosos por toda la eternidad.

16. Nosotros nunca tenemos que olvidar que en esta vida, solamente estamos de paso. Esta vida no es nuestra morada permanente. Nosotros somos peregrinos que vamos de camino, hacia los brazos de nuestro Padre Dios. En esta vida nos vamos preparando, para lo que será nuestra vida por toda la eternidad.

17. Por lo mismo, no debemos quedarnos atrapados en la apariencia de las cosas temporales, sino que hemos de buscar los bienes eternos. Debemos buscar todo aquello que nos lleve, al encuentro pleno y definitivo con Dios. Debemos buscar el Reino de Dios.



18. Este Reino de Dios, nos dice Jesús, se encuentra escondido en un campo. Este campo es la vida, es el mundo en el que vivimos, son los diversos acontecimientos que nos toca vivir, a lo largo de nuestra existencia, son las diversas circunstancias que van marcando nuestra vida.

19. Pero muchas veces, nosotros no vivimos la vida, sino que otros nos hacen vivir lo que ellos quieren. Muchas veces vivimos sometidos a lo que dice la moda, a lo que dicen los políticos, a lo que dicen los medios de comunicación, a lo que dicen los demás.



20. Tenemos que aprender a vivir la vida, con sabiduría. Tenemos que aprender a dejar a un lado, todos aquellos criterios y valores que son contrarios a los de Cristo, para que el tesoro del Reino de los Cielos pueda ser verdaderamente nuestro.

21. Este dejar los valores falsos que el mundo nos ofrece, hemos de hacerlo con alegría. La parábola nos decía que la alegría que sentía ese hombre que había descubierto el tesoro en el campo era tan grande, que no le importó vender todo lo que tenía, con tal de quedarse con ese tesoro.



22. Muchos cristianos, cuando llega el momento de tener que elegir, entre los falsos y los verdaderos valores, sienten tristeza. Sienten que pierden algo. Y esto es verdad. Es cierto que pierden algo, pero lo pierden para poder alcanzar algo que vale muchísimo más.

23. Pongamos algunos ejemplos. Para vivir el Reino de Dios, necesitamos vivir un encuentro constante con el Señor, en la Oración, en los Sacramentos, en la Divina Palabra. Ahora bien, esto pide que nosotros demos un poco de nuestro tiempo. Por ejemplo, podemos dar un poco del tiempo que dedicamos a la Tele, el tiempo que dedicamos a charlar y a criticar al vecino, el tiempo que dedicamos a perder el tiempo.

24. Pero muchos, por no querer dar un poco de su tiempo a ese encuentro personal con el Señor, se quedan sin el tesoro del Reino. Muchos no viven plenamente su vida cristiana, porque les hace falta encontrarse de corazón a corazón con Nuestro Señor.



25. Para poder vivir bien nuestra vida cristiana, necesitamos conocer bien nuestra doctrina cristiana. Pero para poder conocer bien las verdades de nuestra Fe, necesitamos dedicar un poco de tiempo y de esfuerzo para estudiar, para asistir a las reuniones de formación, para leer. Muchos, por no querer dar un poco de tiempo y de esfuerzo, se quedan en la ignorancia.



26. La ignorancia tiene un precio muy alto. Vienen después personas que atacan la Fe, que se burlan de los cristianos y que les ofrecen un «camino de salvación», y fácilmente caen y abandonan su fe cristiana. La mayor parte de los que han abandonado la fe Católica, lo han hecho por ignorancia.

27. Otros son incapaces de mostrarse cariñosos, comprensivos, serviciales y generosos en sus hogares. No les importa destruir su familia con las infidelidades, el adulterio y los malos tratos. Para ellos, es más fácil tener una amante por ratos, que hacer el esfuerzo por mantenerse fieles y vivir, como se debe su vocación Matrimonial. Y al final, se quedan sin la amante, sin el amor de su familia, solos y abandonados y, lo que es peor, se quedan sin la vida eterna.



28. La verdadera sabiduría, se manifiesta en el saber dejar a un lado lo que no vale, lo que es apariencia, lo que es algo momentáneo, para buscar lo que verdaderamente le da valor a nuestra vida.

29. En esas situaciones concretas de nuestra vida, es en donde se encuentra escondido el Reino de Dios. Tenemos que aprender a descubrirlo. Tenemos que aprender a abrir
los ojos bajo la luz de la Palabra de Dios. Por eso decía Jesús que el Reino de Dios está cerca de nosotros. Solamente tenemos que descubrirlo.

30. Hay personas que nos caen mal y que incluso nos repugnan. Pero la Palabra de Dios, nos dice que en cada uno de ellos está Cristo presente y que en ellos, Él nos está pidiendo ayuda, comprensión, paciencia y misericordia. Ese es el tesoro escondido en el campo.



31. Hay responsabilidades dentro de la comunidad, hay campos de apostolado que son molestos, cansados y poco gratificantes. Sin embargo, allí está escondido el Reino de Dios.

32. Hay situaciones que son más atractivas que el compartir con la familia, que el estar al lado de un pariente que está enfermo, que el escuchar los problemas de los hijos, del esposo o de la esposa. Sin embargo, allí está escondido el Tesoro del Reino de Dios.

33. Pidamos sinceramente a nuestro Padre Dios, que derrame abundantemente sobre nosotros: Su Espíritu de Sabiduría para que podamos elegir, en nuestra vida, lo que realmente tiene valor y que le va a dar pleno sentido a nuestra vida.

34. Ojalá, que no tengamos que lamentar un día, el no haber sabido aprovechar las oportunidades, que Dios nos concedió de ser santos. Como nos decía el Hermano Pedro: Acuérdense hermanos, que un alma tenemos y que si la perdemos, no la recobramos.






Oración de los fieles

Sacerdote: El Señor con su Palabra, nos hace descubrir el tesoro del Reino de Dios. Pidamos a Dios que, los que hemos descubierto el tesoro de Dios y de la Eucaristía, tengamos consciencia y gozo por este hallazgo.




Sacerdote: Señor, Tú nos ofreces el tesoro de tu Reino; concedenos buscarlo con sinceridad. Danos fuerza para dejar a un lado, todo lo que no nos deje vivirlo y derrama sobre nosotros tu Espíritu, para que podamos vivir siempre como hijos tuyos. 

Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.


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