SEMILLAS DE DIOS

miércoles 21 de marzo de 2012

Marzo 21.Miércoles de la 4ª semana de Cuaresma. El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad.

Miércoles de la 4ª semana de Cuaresma.
PRIMERA LECTURA
Te he constituido alianza del pueblo, para restaurar el país.
Lectura del libro de Isaías 49,8-15
Así dice el Señor:
«En tiempo de gracia te he respondido, en día propicio te he auxiliado; te he defendido y constituido alianza del pueblo, para restaurar el país, para repartir heredades desoladas, para decir a los cautivos:

"Salid", a los que están en tinieblas: "Venid a la luz."
Aun por los caminos pastarán, tendrán praderas en todas las dunas; no pasarán hambre ni sed, no les hará daño el bochorno ni el sol; porque los conduce el compasivo y los guía a manantiales de agua.
Convertiré mis montes en caminos, y mis senderos se nivelarán.
Miradlos venir de lejos; miradlos, del norte y del poniente, y los otros del país de Sin.
Exulta, cielo; alégrate, tierra; romped a cantar, montañas, porque el Señor consuela a su pueblo y se compadece de los desamparados.
Sión decía:

"Me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado."
¿Es que puede una madre olvidarse de su criatura, no conmoverse por el hijo de sus entrañas?

Pues, aunque ella se olvide, yo no te olvidaré.»
Palabra de Dios.
Salmo 144, 8-9. l3cd-14. 17-18
R. El Señor es clemente y misericordioso
El Señor es clemente
y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R.
El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan. R.
El Señor es Justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. R.
EVANGELIO
Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere.
Lectura del santo evangelio según san Juan 5, 17-30
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
-«Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo.»
Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo:

Porque no sólo abolía el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios.
Jesús tomó la palabra y les dijo:
- «Os lo aseguro:

El Hijo no puede hacer por su cuenta nada que no vea hacer al Padre. Lo que hace éste, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que ésta, para vuestro asombro.
Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere.
Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo el juicio de todos, para que todos honren al Hijo como honran al Padre.

El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo envió.
Os lo aseguro:

 Quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no se le llamará a juicio, porque ha pasado ya de la muerte a la vida.
Os aseguro que llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán.
Porque, igual que el Padre dispone de la vida, así ha dado también al Hijo el disponer de la vida.

Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre.
No os sorprenda, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz:

Los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio.
Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.»
Palabra del Señor.






martes 20 de marzo de 2012

Marzo 20.Martes de la 4ª semana de Cuaresma. El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Martes de la 4ª semana de Cuaresma.
PRIMERA LECTURA

 
Vi que manaba agua del lado derecho del templo, y habrá vida dondequiera que llegue la corriente.
 Lectura de la profecía de Ezequiel 47, 1-9. 12
En aquellos días, el ángel me hizo volver a la entrada del templo. Del zaguán del templo manaba agua hacia levante - el templo miraba a levante -. El agua iba bajando por el lado derecho del templo, al mediodía del altar.
Me sacó por la puerta septentrional y me llevó a la puerta exterior que mira a levante.
El agua iba corriendo por el lado derecho.
El hombre que llevaba el cordel en la mano salió hacia levante. Midió mil codos y me hizo atravesar las aguas: ¡agua hasta los tobillos!
Midió otros mil y me hizo cruzar las aguas:¡agua hasta las rodillas!
Midió otros mil y me hizo pasar: ¡agua hasta la cintura!
Midió otros mil. Era un torrente que no pude cruzar, pues habían crecido las aguas y no se hacía pie; era un torrente que no se podía vadear.
Me dijo entonces:
- «¿Has visto, hijo de Adán?»
A la vuelta me condujo por la orilla del torrente.
Al regresar, vi a la orilla del río una gran arboleda en sus dos márgenes.
- «Estas aguas fluyen hacia la comarca levantina, bajarán hasta la estepa, desembocarán en el mar de las aguas salobres, y lo sanearán.
Todos los seres vivos que bullan allí donde desemboque la corriente, tendrán vida; y habrá peces en abundancia.
Al desembocar allí estas aguas, quedará saneado el mar y habrá vida dondequiera que llegue la corriente.
A la vera del río, en sus dos riberas, crecerán toda clase de frutales; no se marchitarán sus hojas ni sus frutos se acabarán; darán cosecha nueva cada luna, porque los riegan aguas que manan del santuario; su fruto será comestible y sus hojas medicinales.»
Palabra de Dios.
Salmo 45, 2-3. 5-6. 8-9
R. El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Dios es nuestro refugio
y nuestra fuerza, poderoso defensor en el peligro .
Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,
y los montes se desplomen en el mar. R
El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.
Teniendo a Dios en medio,
no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora. R.
El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra. R.
EVANGELIO

 
Al momento aquel hombre quedó sano
Lectura del santo evangelio según san Juan 5, 1-3. 5-16
En aquel tiempo, se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.
Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda.

 Esta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos.

Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.
Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice:
-«¿Quieres quedar sano?»
El enfermo le contestó:
- «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina ando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me adelantado.»
Jesús le dice:
- «Levántate, toma tu camilla y echa a andar.»
Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar.
Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano:
-«Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla.»
Al les contestó:
- «El que me ha curado es quien me ha dicho: Toma tu camilla y echa a andar.»
Ellos le preguntaron:
- «¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?»
Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, aprovechando el barullo de aquel sitio, se había alejado.
Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice:
- Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor.»
Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado.
Por esto los judíos acosaban a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.


Palabra del Señor.






lunes 19 de marzo de 2012

Marzo 19.Lunes de la 4ª semana de Cuaresma. San José, esposo de la Virgen María.Dia de Precepto.

Lunes 4ª semana de Cuaresma.
  San José, esposo de la Virgen María
PRIMERA LECTURA



El Señor Dios le dará el trono de David, su padre.

Lectura del segundo libro de Samuel 7, 4-5a. 12-14 16

En aquellos días, recibió Natán la siguiente palabra del Señor:
-«Ve y dile a mi siervo David: "Esto dice el Señor: Cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré su realeza.

 Él construirá una casa para mi nombre, y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre. Yo seré para él padre, y él será para mí hijo.
Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia;tu trono permanecerá por siempre."

Palabra de Dios.
Salmo 88, 2-3. 4-5. 27 y 29
 
R. Su linaje será perpetuo.
Cantaré eternamente las misericordias del Señor, anunciaré tu fidelidad por todas las edades. Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno, más que el cielo has afianzado tu fidelidad.» R.
Sellé una alianza con mi elegido,
jurando a David, mi siervo:
«Te fundaré un linaje perpetuo,
edificaré tu trono para todas las edades.» R.
Él me invocará: «Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora.»
Le mantendré eternamente mí favor,
y mi alianza con él será estable. R.
SEGUNDA LECTURA


Apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza.
 
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 4, 13. 16-18. 22
Hermanos:
No fue la observancia de la Ley, sino la justificación obtenida por la fe, la que obtuvo para Abrahán y su descendencia la promesa de heredar el mundo.
Por eso, como todo depende de la fe, todo es gracia; así, la promesa está asegurada para toda la descendencia, no solamente para la descendencia legal, sino también para la que nace de la fe de Abrahán, que es padre de todos nosotros.

Así, dice la Escritura: «Te hago padre de muchos pueblos.»
Al encontrarse con el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia lo que no existe, Abrahán creyó.
Apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza, que llegaría a ser padre de muchas naciones, según lo que se le había dicho: «Así será tu descendencia.»
Por lo cual le valió la justificación.
Palabra de Dios.

EVANGELIO

José hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.

Lectura del santo evangelio según san Mateo 1, 16. 18-21. 24a
Jacob engendró a José, el esposo de Maria, de la cual nació Jesús, llamado Cristo,
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera:


María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:

-«José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a Maria, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo.

Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.»
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor
Palabra del Señor.


San José, esposo de la Virgen María(siglo I).

Padre adoptivo, porque su paternidad sobre Jesús no es la común natural y de algún modo hay que llamarla, aunque la adopción nos suene solo a cosa legal y eso es poco, bien poco, para la clase de paternidad que ejerció, y que al no tener igual no se inventó la palabra que con propiedad indique su condición. 


Padre nutricio le llaman otros, porque tienen la parte de verdad que expresa una de las obligaciones anejas a la paternidad, la de alimentar a la prole, pero se ve que esto es solo un detalle en comparación con la totalidad.

También es común llamarle putativo por ser conceptuado ante los paisanos como padre verdadero, al vivir fielmente las obligaciones del mejor de los padres sin que nada indujera a pensar que no lo era.



Es el esfuerzo de la teología, de la piedad, de la expresión de la fe que no deja de recalcar que no es padre de Jesús –el Verbo hecho hombre, engendrado por Dios, y por eso tiene la naturaleza de Dios– al modo como los demás lo son de sus hijos al engendrarlos según la naturaleza humana.

El Evangelio, testigo parco en palabras, afirma: Cuidó de la sagrada familia en Belén, Egipto y Nazaret.

Esposo casto, no necesariamente viejo, ni siquiera mayor.

El espíritu cristiano que intenta resaltar incluso plásticamente otro tesoro imperdible, el de la virginidad perpetua de su esposa, la Virgen María, lo pintó viejo y hasta el más lerdo entendió el mensaje y así lo dejó; pero lo normal, lo más lógico, lo más noble y digno es que buscaran Joaquín y Ana para su hija doncella todo un doncel, viril, apuesto, noble, trabajador y tiernamente capaz de asumir las responsabilidades del nuevo hogar.

Pensar de otro modo sería indignidad.


Tampoco se le dice nunca ‘carpintero’, solo lo llaman así –faber lignanus– los apócrifos, esos libros piadosos, pero no inspirados, que disfrutan presentando como real la imaginación de lo posible y que la Iglesia nunca aceptó en su Canon.

Sí que fue artesano.
José pertenecía a la estirpe davídica y su familia procedía de Belén, la ciudad de David.

Así queda Jesús perfectamente entroncado con la familia real que portaba, dentro de la tribu de Judá, el estandarte de las profecías que habían de cumplirse en la posteridad.
Encantador en sus reacciones. Figura amable y desconcertante por su humildad a pesar de ser tanta su grandeza.
José contempló el inefable misterio del nacimiento de Jesús en Belén y quedó admirado con la maravillosa visita de los pastores y magos adorantes.
Presentó a Jesús en el Templo a la usanza judía, rescatándolo con el modo acostumbrado por los pobres.

Fue defensor de Jesús y de su Madre, cuando la matanza cruel de los inocentes; dispuso marchar a Egipto, sin tardanza y con la valentía de quien ha asumido una responsabilidad.

El regreso de Egipto tuvo lugar quizá en el año 4, después de la muerte de Herodes.

José no lo tuvo fácil.
Jesús se quedó en el Templo con doce años y esta es la última aparición de José en los Evangelios.

Varón justo y silencioso. Fiel a Dios que se apoyó en él hasta el punto de entregarle su familia. Probablemente muerto ya en el Calvario, y quizá incluso antes de las bodas de Caná.
San José es venerado por la Iglesia ortodoxa (el primer domingo después de Navidad para la oriental) y por la Iglesia católica, apostólica, romana. Pero es inexplicablemente tardío el culto occidental.

La devoción de tres santos del tiempo de la Reforma y Contrarreforma:

Teresa de Jesús, Ignacio de Loyola y Francisco de Sales contribuyeron a extender y popularizar su devoción.

No aparece en el misal romano hasta el siglo xv, con Sixto IV (m. 1481).

Hasta Gregorio XV, en 1621, no fue su fiesta universal. 

Incluido en el canon Romano por el papa Juan XXIII, ya en la segunda mitad del siglo xx.
Hoy es el santo más y mejor tratado, con lógica aplastante; su ambiente, su atmósfera habitual es la santidad.

Por eso es Patrono de la Iglesia universal, porque nadie la defenderá mejor.

Patrono de los carpinteros y artesanos. Patrón de la buena muerte, sin duda asistido por Jesucristo y en presencia de la Virgen.

Custodio de los seminarios, ¡quién mejor para dar protección a los chicos que un día van a ser otros Cristos!.

Patrón ¡cómo no! de los padres de familia que le miran para aprender a agradar a Dios ante tanto desvío, ignorancia, autosuficiencia, para aprender de él a respirar en los ambientes de trabajo un aire limpio menos egoísta; sí, le piden ayuda para bien gobernar con mano firme el timón de la barca de su casa y poder acertar a llevarla a buen puerto cuando la ven tan bamboleada por vientos racheados que presagian zozobra o desvío.

Si existiera un hagiómetro para medir o pesar a lo humano el grado de santidad, sería con la lógica de los mortales el primero de los santos.

Miembro de pleno derecho de la llamada y tan invocada trinidad de aquí abajo.
Vara florida. Silencio en el evangelio, ni una palabra, solo referencias; quizá sea intencionado para dejar que hable lo insondable de la contemplación, del embeleso, lo sublime de su vida.

Prestó ese servicio –aún más eficaz que oculto– al proyecto divino de la redención humana. Aunque no siempre entendiera o comprendiera la voluntad de Dios, José la cumplió y basta.








domingo 18 de marzo de 2012

Marzo 18.Domingo de la 4ª semana de Cuaresma.

Domingo de la 4ª semana de Cuaresma.
PRIMERA LECTURA

La ira y la misericordia del Señor se manifiestan en la deportación y en la liberación del pueblo.

Lectura del segundo libro de las Crónicas 36, 14-16. 19-23
En aquellos días, todos los jefes de los sacerdotes y el pueblo multiplicaron sus infidelidades, según las costumbres abominables de los gentiles, y mancharon la casa del Señor, que él se había construido en Jerusalén.
El Señor, Dios de sus padres, les envió desde el principio avisos por medio de sus mensajeros, porque tenía compasión de su pueblo y de su morada. Pero ellos se burlaron de los mensajeros de Dios, despreciaron sus palabras y se mofaron de sus profetas, hasta que subió la ira del Señor contra su pueblo a tal punto que ya no hubo remedio.
Los caldeos incendiaron la casa de Dios y derribaron las murallas de Jerusalén; pegaron fuego a todos sus palacios y destruyeron todos sus objetos preciosos. Y a los que escaparon de la espada los llevaron cautivos a Babilonia, donde fueron esclavos del rey y de sus hijos hasta la llegada del reino de los persas; para que se cumpliera lo que dijo Dios por boca del profeta jeremías:
«Hasta que el país haya pagado sus sábados, descansará todos los días de la desolación, hasta que se cumplan los setenta años.»
En el año primero de Ciro, rey de Persia, en cumplimiento de la palabra del Señor, por boca de Jeremías, movió el Señor el espíritu de Ciro, rey de Persia, que mandó publicar de palabra y por escrito en todo su reino:
«Así habla Ciro, rey de Persia:
"El Señor, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra.
Él me ha encargado que le edifique una casa en Jerusalén, en Judá.
Quien de entre vosotros pertenezca a su pueblo, ¡sea su Dios con él, y suba!"»
Palabra de Dios.
Salmo 136, 1-2. 3. 4. 5. 6

R. Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti.
Junto a los canales de Babilonia
nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión;
en los sauces de sus orillas colgábamos nuestras cítaras. R.
Allí los que nos deportaron nos invitaban a cantar;
nuestros opresores,
a divertirlos: «Cantadnos un cantar de Sión.» R.
¡Cómo cantar un cántico del Señor en tierra extranjera!
Si me olvido de ti, Jerusalén,
que se me paralice la mano derecha. R.
Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti,
si no pongo a Jerusalén en la cumbre de mis alegrías. R.
SEGUNDA LECTURA
Estando muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 2, 4-10
Hermanos:
Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo -por pura gracia estáis salvados-, nos ha resucitado con Cristo Jesús y nos ha sentado en el cielo con él.
Así muestra a las edades futuras la inmensa riqueza de su gracia, su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.
Porque estáis salvados por su gracia y mediante la fe. Y no se debe a vosotros, sino que es un don de Dios; y tampoco se debe a las obras, para que nadie pueda presumir.
Pues somos obra suya. Nos ha creado en Cristo Jesús, para que nos dediquemos a las buenas obras, que él nos asignó para que las practicásemos.
Palabra de Dios.

EVANGELIO
Dios mandó su Hijo al mundo para que el mundo se salve por él
Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 14-21
En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo:
- «Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.
Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.
Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.
El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas.
Pues todo el que obra perversamente detesta la luz y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras.
En cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.»
Palabra del Señor.




sábado 17 de marzo de 2012

Homilía del IV domingo de Cuaresma (Ciclo B). 18-03-2012. Desde Guatemala por Monseñor Rodolfo Colominas Arango.

Homilía del IV domingo de Cuaresma (Ciclo B). 18-03-2012. Desde Guatemala por Monseñor Rodolfo Colominas Arango.

Querido José Luis: Te mando la Homilía del Domingo. Pongamos nuestra mirada en Cristo y tratemos de corresponder con nuestro amor al amor que Dios nos tiene. Feliz domingo.

Homilía del IV domingo de Cuaresma (Ciclo B)
1. La primera lectura nos ha presentado uno de los hechos más dolorosos de la historia del Pueblo de Israel: la destrucción del templo en Jerusalén y la deportación del pueblo judío a Babilonia, en el siglo VI antes de Cristo.
2. Esto sucedió como consecuencia de la infidelidad del pueblo a Dios y a la Alianza sellada con Él. A pesar de las continuas advertencias de los profetas, Israel no quiso convertirse de su mala conducta y regresar al camino del Señor. Cerró su corazón a la Palabra del Señor y tuvo que sufrir las consecuencias de de su infidelidad.
3. Pero debemos tener muy claro que, en realidad, no es Dios quien castigó a su Pueblo, sino que el pecado y la rebeldía llevó al Pueblo a separarse de Dios y a rechazar sus orientaciones y esto fue lo que atrajo sobre él la muerte, el daño, la destrucción y la desolación.
4. El pueblo de Israel lo pierde todo: su Templo, su tierra, su libertad y todo aquello que era su Gloria y su vida. Sin embargo, a pesar del rechazo de su Pueblo, Dios permaneció fiel a su amor. Él ama por siempre; ama como sólo Él puede amar porque Él «es Amor».
5. Por ese amor siempre fiel quiso rescatar y reconciliar nuevamente consigo a quienes se habían apartado de Él, a quienes, por su desobediencia, se habían hundido en el abismo de la muerte.
6. Los Israelitas experimentan el amor y la ternura de Dios cuando, después de 70 años el Señor les concede regresar a su tierra y les concede todo lo necesario para reconstruir todo aquello que habían perdido.
7. Esto que vivió y experimentó el pueblo de Israel, también lo hemos vivido y experimentado cada uno de nosotros. Con el pecado lo hemos perdido todo. El dolor y el sufrimiento se hicieron presentes en la vida humana al abandonar a Dios. Pero nosotros no hemos recapacitado en esta realidad dolorosa que estamos viviendo. Incluso, hasta hemos llegado a considerar “normal” la presencia del mal en nuestra vida.
8. Pero recordemos que Dios no nos llamó a la existencia para vivir una vida llena de sufrimientos y miserias. Nos hizo para ser felices, para vivir en paz, para hacernos partícipes de su misma vida. La existencia humana no tendría sentido y sería totalmente absurda si hubiésemos sido llamado para vivir de la manera como estamos viviendo.
9. Por eso, también para nosotros brilla la luz de la misericordia de Dios, como brilló para el Pueblo de Israel. Lástima que este Pueblo no supo aprovechar esta nueva oportunidad que Dios le dio y de nuevo se apartó de los caminos que Dios le había señalado.
10. En el Evangelio se nos presenta el encuentro de Nicodemo con Jesús. En este diálogo con Nicodemo, el Señor Jesús le hace ver que esta reconciliación de la humanidad con Dios la ha de realizar Él por medio de su crucifixión y glorificación.
11. Nicodemo era un fariseo, magistrado judío, que se acercaba sinceramente a Jesús, que estaba abierto a su mensaje y a sus milagros, pero que tenía miedo de manifestarse como discípulo suyo delante de los demás fariseos.
12. Jesús le hace ver a Nicodemo que el amor de Dios es inagotable y que, por eso, fue que el Padre envió a su propio Hijo al mundo, para que todo aquel que creyera en Él pudiera alcanzar la vida eterna y la comunión con Dios, perdida por el pecado.
13. Para anunciar su crucifixión Jesús establece una comparación, recordando un pasaje del Antiguo Testamento, en el que se nos relata que unas serpientes venenosas habían mordido a los hijos del pueblo elegido, en su marcha por el desierto, como consecuencia de su rebeldía en contra de Dios.
14. Los Israelitas, para poder conservar la vida, después de haber sido mordidos, debían levantar sus ojos a una serpiente de bronce que Dios había mandado hacer a Moisés. Y todo aquel que miraba esa serpiente de bronce quedaba curado.
15. Jesús le dice a Nicodemo: «Así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre para que todo el que crea en Él tenga vida eterna ». De esta manera, Jesús le anuncia a Nicodemo que en Él se va a realizar plenamente lo que Dios quiso prefigurar en aquel episodio de la Escritura.
16. El mismo Hijo es quien, como un nuevo Moisés, intercederá ante su Padre por toda la humanidad caída, y al mismo tiempo será Él quien, como aquella serpiente de bronce, será “elevado” «para que todo el que cree en Él tenga vida eterna».
17. En la Cruz reconciliadora de Jesucristo la salvación que anunciaba aquél signo se hace realidad plena: el Señor Jesús, elevado en la Cruz, es la plena y universal «señal de salvación» para todos los hombres de todos los tiempos.
18. Por su Hijo clavado en la Cruz, Dios ofrece la salvación a toda la humanidad. Por medio de su Hijo, Dios nos salva de la muerte eterna que es fruto de la “mordedura” de la antigua serpiente; que es fruto de la seducción diabólica y de la rebeldía del hombre frente a Dios.
19. En el pasaje del Evangelio el Señor Jesús se presenta a sí mismo como fuente de vida eterna. La calificación “eterna” indica que la vida que Dios promete al hombre va más allá de la vida temporal se trata de una vida que, luego de la muerte física, se abre a la eternidad de Dios.
20. Para acoger el don de la vida eterna es necesaria la mirada de la fe: esta vida eterna la alcanzará todo aquel que crea en Cristo. Quedará curado de la mordedura venenosa de la antigua serpiente quien mire a Cristo elevado en la Cruz.
21. No basta, sin embargo, tan sólo posar los ojos sobre Cristo. Para San Juan “ver” y “creer” son palabras que significan lo mismo. Al Señor Jesús hay que “verle” como Hijo de Dios, como Salvador, como Dios mismo que nos salva y reconcilia mediante la Cruz.
22. Necesitamos tener ante Cristo clavado en la cruz, la mirada profunda de la fe que nos permite ver más allá de las apariencias y reconocer, en ese hombre levantado en la Cruz, al Mesías e Hijo de Dios que se entrega a la muerte en vez de nosotros para que nosotros podamos vivir eternamente…
23. Sin embargo, esta fe en Cristo no nos dispensa de las obras, sino que, por el contrario, nos pide actuar en consecuencia y en coherencia con la fe que profesamos con los labios. La fe auténtica es una fe integral, es fe en la mente y fe en el corazón que nos lleva a la acción.
24. Al contemplar a Cristo en la cruz contemplemos el infinito amor que Dios nos tiene que, a pesar de nuestros pecados e ingratitudes no dudó en entregar a la muerte a su Único Hijo para ofrecernos la vida de hijos de Dios que perdimos por nuestros pecados.
25. Ahora bien, si Jesús ha entregado su vida por nosotros ¿cómo hemos de vivir y actuar para corresponder a su amor? ¿Será posible que sigamos viviendo alejados de Dios? ¿Podemos vivir una vida cristiana a medias?
26. Nosotros muchas veces nos quejamos de las ingratitudes de las personas. Sin embargo, a Dios lo tratamos de la peor manera. Ojalá que esta cuaresma nos lleve a ser agradecidos con Dios por todo lo que ha hecho por nosotros.
27. En un momento de silencio, pensemos en todo lo que el Señor nos ha dado y en todo lo que ha hecho por nosotros. Ojalá que sepamos corresponder con amor al amor que Él nos tiene.

Oración de los fieles
Sacerdote: Ahora elevemos nuestra oración a Dios, que es rico en misericordia, y que en Jesucristo nos ha llamado a obrar según la ley del amor. Pidamos por nuestras intenciones y necesidades..
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Sacerdote: Señor Dios, que tanto amas al mundo que nos diste a tu Hijo para que nos salvara de la muerte y del pecado, escucha las súplicas que en nombre de todos los hombres te hemos presentado, y haz que un día gocemos de tu luz y de tu verdad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.