Semillas de Dios.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Evangelio Lunes 11 diciembre 2017 (Lucas 5, 17-26). Lunes de La Segunda Semana de Adviento. *Palabra del Señor*



Diciembre 10. HOMILÍA DEL II DOMINGO DE ADVIENTO (CICLO B). No perdamos la ocasión de prepararnos, para recibir a Dios en nuestra vida. ¡¡Aprovechémoslo!!. Desde Guatemala por: Monseñor Rodolfo Colominas Arango.



El Adviento es un tiempo de hacer reparaciones: rellenar baches, rebajar montañas, enderezar caminos y corregir todo lo que no está de acuerdo, con lo que Dios quiere y espera de nosotros. Claro que esto debemos hacerlo siempre. Pero este es el tiempo de prepararnos, para la llegada del Señor a nuestra vida. No perdamos la ocasión de prepararnos, para recibir a Dios en nuestra vida. ¡¡Aprovechémoslo!!   Feliz Domingo.


HOMILÍA DEL II DOMINGO DE ADVIENTO (CICLO B).



1. Conforme van pasando los días, por todas partes y en todos los medios de comunicación, nos encontramos con anuncios que nos recuerdan la cercanía de la Navidad. Es evidente que esta propaganda, no se hace por motivos religiosos, sino que en su mayoría están motivados, por razones mercantilistas. Se anuncia para que haya negocio.

2. Las fiestas de la Navidad, se han falsificado. Y nosotros los cristianos tenemos el peligro, de creer que la preparación de la Navidad consiste, en lo mercantilista, en el consumo y en las vanidades humanas.

3. Muchas personas piensan que para pasar una buena Navidad, se requieren abundantes medios económicos para gastar, en todas aquellas cosas que nos ofrece la publicidad. Pero la verdad es que la preparación de la Navidad, va por un camino totalmente distinto.

4. Nosotros nos preparamos para la Navidad, abriéndole caminos al Señor, para que El pueda llegar hasta nosotros y pueda, nacer en nuestras vidas. Necesitamos abrir los corazones para que Cristo, se haga presente en nuestra realidad personal.

5. La Palabra de Dios que hemos escuchado hoy, nos enseña una verdad fundamental: el Señor se compadece de nuestras miserias, y no quiere que suframos más. Quiere quitar de nosotros, el pesado yugo de sufrimiento que nos oprime.



6. Los males que nosotros sufrimos, son consecuencia de nuestros pecados y de nuestras infidelidades. Dios quiere cambiar, esta situación dolorosa en la que nos encontramos, para que podamos vivir como verdaderos hijos suyos que somos.

7. Esto pide de nosotros nuestro esfuerzo y nuestra colaboración. Dios quiere que vivamos como hijos suyos que somos. Pero tenemos que poner de nuestra parte, para que ese cambio pueda hacerse realidad.

8. El profeta Isaías nos dice hoy: “Preparen el camino del Señor en el desierto”. El Señor quiere venir a nosotros. Pero hemos de prepararle el camino. Nuestra vida es un desierto. No hay caminos. No hay nada. Y para que el Señor llegue, hasta lo más profundo de nuestra existencia, tenemos que abrir una calzada. Tenemos que quitar todo aquello que impida que Jesús, se haga presente en nuestras vidas.

9. Esta preparación nos pide primeramente “que todo valle se eleve”. En nuestra vida hay muchas hondonadas. Hay muchos baches que impiden el paso del Señor. Son todas aquellas cosas que nos hacen falta, para dejar que el Señor llegue hasta nosotros. Por ejemplo:

Nos hace falta escuchar atentamente y poner en práctica la palabra de Dios.

Nos hace falta estar disponibles, ante lo que Dios nos va pidiendo.

Nos hace falta humildad, para reconocer que nuestra vida no es lo que Dios quiere y espera de nosotros.

Nos hace falta caridad, para tratar con cariño y respeto a nuestro prójimo.

Nos hace falta solidaridad, ante los sufrimientos de nuestros hermanos.



10. Preparar el camino del Señor nos pide también, “que todo monte y colina se rebajen”. Estos montes y colinas son todas aquellas cosas, que se interponen entre Dios y nosotros. No permiten que haya un verdadero encuentro, entre Dios y nosotros. Estando tan cerca de El, nos encontramos totalmente alejados de su amor y de su Gracia. Hay una gran diversidad de colinas y montañas. Como podrían ser por ejemplo:

Nuestros prejuicios en contra de Dios y en contra de nuestro prójimo.

El orgullo que nos lleva a considerarnos perfectos.

Nuestra pereza que no nos deja, hacer el esfuerzo por vivir una vida verdaderamente cristiana.

Nuestro materialismo que nos hace, medirlo todo bajo el aspecto económico y utilitario.

Nuestra ignorancia religiosa, cargada de supersticiones.



11. También nos dice Isaías que, para preparar el camino del Señor, hemos de hacer que “lo torcido se enderece y que lo escabroso se allane”. Hay muchas cosas chuecas y torcidas en nuestra vida. Tenemos por ejemplo:

Las mentiras y los engaños en nuestras relaciones 
interpersonales.

Las malas intenciones, con las que nos acercamos a los demás.

Las infidelidades matrimoniales y las continuas, faltas de amor en la familia.

Las injusticias, la discriminación, la marginación de tantas personas.

La violencia en cualquiera de sus manifestaciones.

La falta de respeto a la vida. 

El orgullo y el egoísmo que nos envenenan.



12. El Evangelio, nos presenta a Juan el Bautista predicando en el desierto. Juan invita al arrepentimiento, para poder alcanzar el perdón de los pecados. Su palabra hace llegar a todas las gentes, la invitación del Profeta Isaías. Y la gente no se hace la sorda, ante la Palabra proclamada por Juan.

13. Nos dice el Evangelio que “Acudían a El de todas 
partes; reconocían sus pecados y él los bautizaba en el Jordán”. Es hermosa esta respuesta. Ojalá que nosotros hagamos lo mismo. Tenemos que reconocer, con humildad y sinceridad que nuestra vida, no es lo que Dios quiere y espera. Tenemos que reconocernos pecadores.



14. Cuando nosotros, reconocemos nuestros pecados y miserias y somos conscientes de que Dios, quiere llegar hasta nosotros, para cambiar la situación en la que vivimos, nos vamos a dar cuenta de que en verdad es urgente y necesario, abrirle al Señor el camino que llega, hasta lo más profundo de nuestro corazón.

15. Esta es la tarea que se nos pide, para este tiempo del Adviento. Una tarea que le va a dejar mucho a nuestra vida. Hemos de prepararnos a la Navidad, pero hemos de hacerlo abriéndole un camino al Señor.



16. Recordemos que la Navidad, no es una fiesta mundana. Es la presencia de Cristo entre nosotros. La Navidad es Cristo que ha venido, para que tengamos vida y la tengamos en abundancia. Es Cristo que ha venido, a disipar las tinieblas que nos envuelven y que nos toma de la mano, para que emprendamos una vida nueva y distinta.

17. No desperdiciemos esta ocasión que se nos ofrece. Es una oportunidad única. El Señor nos la ofrece y de nosotros depende, el saber aprovecharla. No nos quejemos de lo que sufrimos, si nosotros somos los que estamos sembrando, las semillas que engendran el dolor y la tristeza. Abramos al Señor un amplio camino para que llene nuestra vida.




Oración de los fieles.

Sacerdote: La liberación está ya cercana y Dios viene a consolar a su pueblo y a borrar su pecado, por eso, con alegría serena y confianza filial, presentemos al Padre las necesidades, angustias y esperanzas de toda la humanidad.



Sacerdote: Oh Dios, que no tardarás en venir, escucha las plegarias de tu Iglesia reunida en oración, convierte los corazones a Ti, y haz que preparemos el camino de tu Enviado, con esperanza y expectación. 

Por Jesucristo nuestro Señor. 

Amen.